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Una tesis sobre la polémica racial en los blogs o Mi informe de oponencia

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Cinco con felicitaciones fue la nota que obtuvo Rosa Elena Encinas Hurtado el viernes último al discutir su tesis en opción al título de licenciatura en Periodismo sobre un tema bien polémico: un acercamiento al debate público sobre la problemática racial en Cuba, generado en cuatro blogs entre 2010 y 2014.

Con Rosa Elena, la nueva periodista, al centro; y con Sandra, la autora del blog Negra cubana tenía que ser, uno de los cuatro que estudió la tesis...

Esta vez a mí me correspondió hacer el papel del malo de la película: el oponente. Pero en realidad fue una tremenda satisfacción que la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana me enrolara en este ejercicio académico, que resultó para mí una gran oportunidad de aprendizaje.

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Porque al final, todas las discriminaciones suelen tener entre sí puntos comunes de contacto cuya identificación nos puede ayudar mucho a quienes tratamos de enfrentarlas desde el activismo.

Con la autorización de Rosa Elena, de quien tanto aprendí durante la lectura de esta tesis, publico entonces aquí el informe de oponencia a su tesis. Gracias.

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INFORME DEL OPONENTE

En fecha reciente parte del colectivo del periódico Trabajadores realizó un recorrido por centros especializados de capacitación en el sector de Transporte, con motivo del 45 aniversario de esta publicación. La primera visita de la interesante jornada fue a la moderna escuela para controladores de tráfico aéreo que radica en Santiago de las Vegas, relativamente cerca del Aeropuerto Internacional José Martí. De sus aulas refrigeradas e impecables vimos salir al receso decenas de personas jóvenes que se preparan para esa labor. Muchachas y muchachos muy apuestos, con cuerpos tallados en el gimnasio y por las dietas balanceadas, vestidos a la moda, la mayoría de piel blanca, al igual que sus profesores, de una gran experiencia y profesionalidad. Un rato después llegábamos a la escuela aledaña a los talleres ferroviarios de Ciénaga, donde se forma el personal que trabaja en los trenes, maquinistas, mecánicos, guardavías. Las condiciones de las aulas también son buenas, aunque menos sofisticadas. La mayoría del alumnado y también del experimentado claustro, eran personas de apariencia mucho más humilde, sin lujos ni modas, sin gimnasio ni dietas, y en un porcentaje abrumador, que enseguida saltaba a la vista de cualquier observador atento, de piel negra.

La anécdota de este paseo fue lo primero que me vino a la mente al enfrentarme a la tesis en opción al título de licenciatura en Periodismo de Rosa Elena Encinas Hurtado, Lo dicho, lo desplazado y el límite. Las diferencias de oportunidades que todavía representa en Cuba la pertenencia a grupos sociales específicos, es un hecho innegable. En muchos casos, todavía el color de la piel es un factor que determina una mayor o menor vulnerabilidad en el terreno cultural y educativo, económico y laboral. El acercamiento que propone Encinas Hurtado al debate público sobre la problemática racial en Cuba, me parece entonces no solamente muy actual, sino además necesario, urgente, iluminador.

Ubicar ese debate en una dimensión emergente de la comunicación como es todavía en nuestro país la blogosfera, con sus particularidades muy específicas que la distinguen, a veces para bien y otras para mal, de otras experiencias en realidades socioeconómicas, tecnológicas y políticas muy diferentes a la nuestra, completan los ingredientes de una investigación muy novedosa.

Particularmente valioso resulta el compendio de nociones teóricas sobre opinión pública, esfera pública, debate público, democracia deliberativa y blogosfera que la autora nos ofrece en el primer capítulo, donde no solo repasa y resume diversas posturas y concepciones, sino que hilvana su propio marco conceptual, para emprender el complejo estudio que se plantea. La riqueza y actualidad de la mayor parte de la amplísima bibliografía que relaciona la investigadora, le permitió una apropiación adecuada de muy diversas perspectivas.

Dejo al tribunal, mucho más ducho en metodologías que este oponente, la responsabilidad de evaluar el capítulo del Marco metodológico, donde sin dudas la pericia de los tutores debe haber contribuido mucho a la concreción y el realismo con que quedaron plasmados el objetivo general y los específicos, de modo que Encinas Hurtado pudiera cumplir con su cometido.

Como uno de los resultados más notables de la tesis, me atrevo a señalar el aporte que hace con la sistematización lograda en el tercer capítulo: El debate racial en la revolución. Del reconocimiento al silencio, y otros desafíos. La importancia del recorrido histórico que realiza la autora acerca de enfrentamiento y manejo de los prejuicios raciales desde 1959 hasta la fecha, y su interconexión con otros procesos sociopolíticos y económicos, tiene ya de por sí un gran valor investigativo.

El compendio tiene además una gran trascendencia didáctica como acercamiento casi iniciático de esta nueva generación de profesionales a un pasado todavía cercano, pero que ya no forma parte de su historia de vida y que los más jóvenes profesionales deben aprehender ahora por testimonio oral o escrito de terceros, no siempre exactos y a veces hasta sin corroboración científica alguna, como le ocurre a la autora cuando vincula —considero que erróneamente— el aumento de infecciones de VIH al incremento del turismo internacional en los años 90 (Página 75). Pero salvo algunas afirmaciones discutibles como esa, en su orgánico recuento solo eché de menos una ausencia, en mi criterio imperdonable, al no hacer referencia a los Objetivos de Trabajo de la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, en el año 2012, como el hito más reciente en el reconocimiento de la vigencia del racismo y la necesidad de luchar contra la discriminación por el color de la piel.

Especial relevancia tiene también el Análisis de los resultados que nos entrega el capítulo cuatro, donde la investigadora hace alarde de objetividad para describir tanto las condiciones específicas y los discursos de los blogs estudiados y sus autores, como las sinergias y rasgos fundamentales del debate que estas bitácoras propician. En lo personal, a este oponente le habría gustado tal vez un mayor posicionamiento individual de la autora, asunto que sin dudas trataré de estimular con las preguntas que le hago en este ejercicio de defensa.

También pudo existir en este capítulo un mejor aprovechamiento e integración de la amplia y profunda información contenida en las entrevistas que aparecen como anexos, con puntos de vista y enfoques claves que habrían ayudado a enriquecer más los resultados. Estos testimonios, no pocos de los cuales tendrían incluso un valor añadido como posibles trabajos periodísticos, son una excelente materia prima que la futura colega no debería desaprovechar, a partir de una oportuna revisión que pula además algunos detalles ortográficos que escaparon en la prisa redactora de los esfuerzos finales.

Las conclusiones y recomendaciones sintetizan de manera correcta los hallazgos investigativos de la tesis, en estricto apego a los objetivos definidos. No obstante, dejan todavía no pocas brechas posibles para el análisis sobre los vínculos entre la problemática racial, su carácter ideológico y político, y las reales oportunidades que pueden ofrecer o no los blogs para deliberar sobre la cuestión. En específico hay una recomendación que resulta en extremo sugerente, y hasta inquietante, al sugerir la posibilidad de incluir como variable de análisis la representación racial de los actores y actrices con implicación en el debate.

Muy probablemente no sea nada casual que quienes realizan activismo o difunden una labor académica sobre la cuestión de la discriminación racial en sus páginas web personales, tengan tan precario acceso a Internet: de su muestra de cuatro blogs —y no me parece que en esta temática sean muchos más los implicados con sistematicidad desde sus bitácoras—, tres autores que viven en la Isla están prácticamente desconectados de la red de redes, y otra lo consiguió plenamente solo después de vivir fuera de Cuba. ¿Por qué será, por ejemplo, que no hay periodistas blogueros o blogueras en nuestros medios que concentren su atención en el racismo, incluso desde su experiencia íntima, vital? ¿Será que todavía hablar en primera persona de la discriminación racial en nuestro país podría resultar demasiado riesgoso en términos políticos en algunos contextos profesionales y sociales?

Estas y otras muchas preguntas motiva la tesis de Rosa Elena Encinas Hurtado, empeño académico e investigativo de elevado rigor que denota una sensibilidad muy especial y un humanismo comprometido, problémico, revolucionario. Con independencia de los señalamientos y valoraciones de esta oponencia, que responden sobre todo a una avidez siempre insatisfecha de lector crítico y al compromiso como bloguero y activista del cual ya no logro desprenderme, recomiendo al Tribunal que, a la hora de otorgar una calificación, tenga en cuenta —definitivamente— Lo dicho, lo desplazado y el límite.

Publicado por Francisco Rodríguez Cruz en su Blog: Paquito el de Cuba

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