
Estados Unidos reanuda relaciones diplomáticas con Cuba después de haberlas roto en… ¡1961!. La causa principal de esta ruptura fue la nacionalización, en 1959, de grandes plantaciones de caña de azúcar e ingenios de propiedad de empresas norteamericanas, lo que en Estados Unidos determinó la prohibición de comerciar con la isla: fue el comienzo del famoso bloqueo. Ante esa situación, los cubanos buscaron quién les compre su azúcar en los países de Europa y Asia, gobernados por partidos comunistas. Con éxito, pues en 1961 firmaron acuerdos comerciales con casi todos ellos.
Debe recordarse lo estrecho de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba antes de esta ruptura: la isla fue la última colonia española en América Latina y sólo pudo independizarse en 1900 después de que España, al no poder enfrentar la lucha cubana por la independencia, cediera a Estados Unidos, Cuba, Puerto Rico y Filipinas (1898). Como era de esperarse, Estados Unidos aseguró una relación privilegiada con la nueva nación -que se encuentra a tan sólo 145 km de sus costas- y pronto empresarios norteamericanos llegaron a controlar su economía.
Ahora bien, la nacionalización de plantaciones e ingenios azucareros realizada en 1959 implicaba un alto riesgo de invasión militar. Había antecedentes: para defender intereses económicos menos importantes, los norteamericanos habían invadido -o apoyado invasiones- a otros países de Centroamérica y el Caribe. Entonces, para evitar esta invasión, los cubanos se armaron con misiles rusos… Y ellos y sus aliados rusos sólo aceptaron que los misiles fueran retirados a cambio de un compromiso, por cierto cumplido: Estados Unidos no invadiría la isla. Esto fue en 1962.
Cuba aseguró así su independencia y aparecía triunfante. Es más, en aquella época el “socialismo real” parecía una mejor manera de organizar la economía, particularmente en América Latina, donde habíamos sufrido la enorme influencia política y militar foránea generada por la presencia de grandes empresas extranjeras. Siguiendo el camino de los países europeos y asiáticos que habían adoptado las ideas de Marx, en Cuba se eliminó por completo la propiedad privada y todo pasó a manos del Estado, incluso la distribución de bienes de consumo. Para echar a andar la nueva economía, los cubanos contaban con sus nuevos aliados, que no solamente les compraban su azúcar, sino les enviaban petróleo barato para que lo revendieran en el Caribe.
Sin embargo, cuando en Europa colapsó el “socialismo real” (1991), 30 años después, la economía cubana aún no había despegado… Y tampoco en los últimos años, en que contó nuevamente con petróleo barato, esta vez de Venezuela. En efecto, si bien en Cuba no hay grandes desigualdades, casi la totalidad del salario que se percibe alcanza escasamente para recibir los bienes de consumo asignados por el Estado, vivienda de baja calidad y transporte en “camellos” (enormes buses) atestados. La única diferencia económica significativa la hacen quienes reciben remesas de familiares que lograron salir legal o ilegalmente del país.
Pero volvamos a 1991: atentos al progreso de China, ese mismo año se examinó en el IV Congreso del Partido Comunista la posibilidad de instaurar un sistema mixto, donde tuviera cabida el capitalismo. Y se decidió que sí, pero sólo si los empresarios son extranjeros. Recientemente se ha avanzado algo más, al permitir a los cubanos la propiedad de su vivienda y actividades económicas por cuenta propia, pero no que hagan empresas creando empleo.
Con la reanudación de las relaciones rotas en 1961 el bloqueo se irá superando (no sin dificultades, ya que en el Congreso de EEUU predominan los republicanos, que en su mayoría se oponen a ello) y afluirán más capitales y turistas, pero esta no será la solución.
Felizmente, de todo este largo período queda un gran logro: hace tiempo que se garantiza a todos servicios de salud y educación de gran calidad. En lo que se refiere a salud, la medicina especializada ha llegado a ser un producto de exportación, y en cuanto a educación, si bien en lo ideológico se ajusta todavía a un solo punto de vista, en lo científico es de muy buen nivel. Entonces, dado que hoy más que nunca la clave del desarrollo es el factor humano, Cuba se encuentra en muy buenas condiciones para dar el salto al desarrollo. Sólo falta que cambie su obsoleto modelo económico por otro que estimule la creatividad y el emprendimiento, que incluya un capitalismo regulado. Además, estimular la creatividad y el emprendimiento tienen que ver con la libertad de pensamiento, con la democracia.