
“Es una decisión que responde a la presión del Gobierno cubano al Gobierno norteamericano. Cuba invitó a más de 500 personas en la reapertura oficial de su embajada en Washington. Cada cual invita a su casa a quien quiere, por eso es un poco preocupante que no suceda así en la casa de Estados Unidos en La Habana. Supone una muestra más de la presión de Cuba para que EE.UU. nos deje fuera. Lo que habrá son unas invitaciones a algunos representantes de la sociedad civil a un acto más privado en la residencia del embajador de EE UU en Cuba”.