
Acabo de llegar del hospital cubano, recibí una atención excepcional de parte de los médicos pero desgraciadamente no me pudieron hacer las pruebas que requería. El problema que lo impidió no dependía del hospital sino de la compañía de seguros Asistur.
Todos los extranjeros residentes temporales –y yo tras 25 años sigo siendo “temporal”- estamos obligados a pagar un seguro de salud que, en mi caso asciende a los U$D 2000 anual. Basta eso para que nos atiendan en casi todos los hospitales de la isla.
Sin embargo, antes de hacer las pruebas, Asistur les exige a los centros de salud que se comuniquen por teléfono para tener la aprobación de la aseguradora. Lo difícil es comunicar con ellos porque nadie responde el teléfono y los correos “tardan hasta 2 días en responderlos”, me dicen en el hospital.
En esta ocasión tuve que volver a mi casa sin hacer la prueba indicada por los médicos porque no hubo forma de que contestaran el teléfono. Finalmente hablé incluso con el director de Asistur y empecé a entender lo que ocurre cuando me respondió de muy mala forma: “yo estoy en mi oficina como quiere que yo sepa por qué no responden el teléfono?”.
No es la primera vez que ocurre. Hace un par de años me pasó lo mismo en otro centro de salud y conozco más casos similares. Sin lugar a dudas, la medicina cubana funciona mucho mejor que la burocracia. Gracias a Dios!.