Especial.- Los venezolanos adoptaron, hace ya varios meses, el “bachaqueo” como forma para conseguir artículos de primera necesidad. Se trata de personas que hacen las largas colas en supermercados y las revenden 3 y 4 veces por encima del precio marcado.
Ese “bachaqueo” y el contrabando de extracción en la frontera con Colombia y el asesinato por parte de delincuentes del 2 funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana, le dio al gobierno de Nicolás Maduro la excusa para decretar un estado de excepción y el cierre de la frontera. Allí se inició el conflicto que ha tenido como consecuencia la deportación de miles de colombianos a su país.
El conflicto, calificado por la parte neogranadina como una “crisis humanitaria”, llegó a la Organización de Estados Americanos esta semana, toda vez que Colombia pedía la mediación del organismo para resolver la situación.
Aunque Colombia no logró el apoyo de la OEA, Luis Almagro, secretario general de la organización, anunció que visitaría la ciudad de Cúcuta, ubicada del lado colombiano para conocer de primera mano la situación.
Mientras tanto, los presidente Nicolás Maduro (Venezuela) y Juan Manuel Santos de (Colombia), no se han reunido, ni se tienen registros de conversaciones telefónicas. Sin embargo, recientemente el mandatario venezolano dijo que estaría en disposición de conversar con Santos.
La medida podría extenderse a otros estados que son fronterizos con Colombia. En medio de todo esto están las familias que han sido separadas y personas deportadas que han tenido que cruzar de un lado al otro por trochas y cargando las pocas pertenencias que han podido rescatar.









