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Camagüey: ¡seguimos inaugurando!

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fotograma_chapucerias_cubaEn los próximos días, me cuentan, deben inaugurar a las afueras de la ciudad de Camagüey un jardín botánico. Esto me parece muy buena idea, pero igual quisiera comentar algunos asuntos al respecto.

La inauguradera de cosas ganó auge aquí desde hace algunos años por dos motivos fundamentales: el 500 aniversario de la ciudad y la llegada de un nuevo jefe político al territorio.

En ese ambiente se hizo primero la Feria Agropecuaria, junto al conocido Parque Japonés.

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La Feria tendría (y acaso tiene…) espectáculos de rodeo, valla para peleas de gallos, exhibición de ganado, carreras de caballos, gastronomía, etc., todo lo cual fue ponderado en su momento por un despliegue mediático local que generó grandes expectativas.

Pero hoy la Feria es una cosa ahí, medio muerta, que se tragó un montón de dinero en su infraestructura de 3 caballerías, para luego carecer de atractivo suficiente. A tres años de inaugurada ya necesita un “plan de reanimación”.

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La tradición ganadera que pretendía rescatar, al parecer, andaba tan mal de salud que no despertó con el artificio.

Luego fue el Lago de los Sueños, un complejo recreativo similar a otros que existen en el país, junto a la presa del reparto Monte Carlo.

Allí venden helados dentro de un Antonov descontinuado y se puede dar un paseo en bote por la presa. Hay también restaurantes especializados, cafeterías, venta de plantas ornamentales y ornitología.

El Lago es mucho más popular que la Feria, pero en poco tiempo su oferta gastronómica se ha deteriorado como mismo se deteriora todo bajo gestión  deficiente.

Hace un par de semanas, por ejemplo, a las 9:30 pm ya había 2 restaurantes cerrados, que supuestamente debían cerrar a las 11:00 pm. “Es que se acabó la comida”, me dijo un tipo sudado, masticando algo…

Un problema esencial respecto a los nuevos sitios recreativos es que, al encontrarse distantes del centro urbano, padecen las desgracias del transporte público.

En Camagüey el transporte público es la definición misma de la desgracia, más con la paulatina salida de escena de más de 100 camiones privados que antes aliviaban la situación, y ahora se niegan colaborar en las rutas urbanas.

No hay aquí almendrones (taxis) de 10 pesos como en La Habana, ni motos como en Santiago de Cuba.

El maratón de la “inauguradera” parece casi una competencia infantil entre los Partidos Comunistas de las provincias para ver quién termina primero su ciudad de mentiritas, con zoológico, cine, parquecito y tal…

Y luego uno, ciudadano, tiene la impresión que el gobierno pierde tiempo y utiliza los pocos recursos que hay en proyectos que no son tan prioritarios.

Porque con un auto propio o “de la empresa” se tiene fácil la posibilidad de ir con la familia a pasar un día de campo en el jardín botánico, pero la gran masa de infelices que dependen del ómnibus público difícilmente podrán relajarse en estado contemplativo de la naturaleza, frente a la preocupación por un transporte que no tiene horarios ni certezas.

Según lo veo yo, el “esparcimiento del pueblo” dependería más de otro tipo de inauguraciones: la primera oficina estatal libre de colas infernales, por ejemplo,…o la primera ruta de guaguas eficientes, la primera nevera de tienda donde el pollo no se acabe a la media hora, o el primer hospital con video-consultas por Internet para que nos atiendan nuestros médicos internacionalistas.

Qué inauguren el salario decoroso y el fin de la estafa institucional en las TRD y ETECSA; o el derecho de la gente a disentir y expresar su disenso sin que los vigilen, los expulsen, o les partan el tabique en un acto de repudio.

Ya luego que vengan las maticas lindas y el ensueño tropical.

Publicado por Alejandro Rodríguez Rodríguez

Written by Alejandro Rodríguez Rodríguez

Periodista; bloguero por telepatía..., desde Camagüey, Cuba.

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