Tomado de La Tercera
Holanda sólo examinará una solicitud de Washington de acoger a dos detenidos de Guantánamo cuando Estados Unidos haya franqueado “etapas importantes” hacia en cierre de la célebre prisión militar, según el ministro holandés de Relaciones Exteriores.
Holanda siempre ha estimado que Guantánamo, construida en el reciento de una base militar en el sur de la isla de Cuba, es “contraria a las leyes internacionales”, y exigió que “se cierre lo antes posible”, escribió el ministro Bert Koendersen una carta al Senado de su país.
Tras confirmar que la Administración del presidente estadounidense Barack Obama solicitó a Holanda que reciba a “uno o dos presos”, Koenders responde a unas preguntas de la cámara alta del Parlamento que su Gobierno no contempla responder a dicha demanda.
“Cuando el Gobierno estadounidense haya franqueado nuevas etapas importantes conducentes al cierre” de Guantánamo, sólo entonces el Gobierno holandés ·examinará esta solicitud”, añade el ministro.
Actualmente, 116 detenidos siguen en la prisión creada hace 13 años por la Administración del precedente presidente estadounidense, George W. Bush, para encerrar allí a los prisioneros de la sangrienta “guerra contra el terrorismo” lanzada después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 realizados por Al Qaida en Estados Unidos.
Este lugar símbolo de las derivas de la Administración Bush se ha ganado numerosas condenas a lo largo y ancho del planeta por el trato dispensado a los presos, sometidos a veces a tortura, y porque se ha vuelto un argumento de reclutamiento y propaganda para los islamistas.
Algo menos de la mitad de los reclusos que allí se encuentran hoy en día fueron declarados liberables, pero aún esperar ser repatriados o encontrar un nuevo país de acogida.
Desde la llegada de Barack Obama a la presidencia, en enero de 2009, Washington ha ido mandado poco a poco presos de Guantánamo a casa o a terceros países.
La mayoría de los detenidos liberables ahora son de Yemen, país en plena guerra civil.
Siendo candidato y luego presidente, Barack Obama prometió en varias ocasiones cerrar Guantánamo, y una de sus primeras decisiones una vez en la Casa Blanca fue ordenar el cierre de la prisión. Pero rápidamente se vio sumido en un enredo político y jurídico acerca del tratamiento que se debía reservar a los ex presos.