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Biblioteca de La Casa de las Américas: ¿un proyecto de desinformación?

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La Casa de las Américas, al centro de la imagen (foto del autor)

LA HABANA, Cuba – Desde hace diez años la Casa de las Américas se ha enfrascado en lograr un proyecto para el rejuvenecimiento de una amplia biblioteca en la que quedarán reunidos los fondos existentes con el patrimonio epistolar, fotográfico y sonoro que conserva la propia institución.

Ya se ha trasladado parte de los títulos de la Biblioteca José Antonio Echeverría, que aún permanece a un extremo de la sede de Casa de la Américas, hacia una vieja casona que colinda con la Hemeroteca, ambas ubicadas en la calle G, entre Línea y 9, en el Vedado, actualmente sometidas a reparación capital.

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Dicho proyecto, que todavía no tiene fecha de terminación, lo ejecuta la empresa EPROYIV, y tiene como inversionista principal a la Casa de las Américas, quien ha contratado los servicios de una brigada de trabajadores por cuenta propia de la provincia de Matanzas, con experiencia en ese tipo de restauración, pues han laborado en las edificaciones del Coro de La Habana, el Gran Teatro, y en la última Feria del Libro.

Refiere un mural informativo, colocado a la entrada de la Hemeroteca: “La biblioteca actual de la Casa de las Américas cuenta con más de 250 000 volúmenes de libros y de publicaciones periódicas. Por sus fondos exhaustivos de literatura de América latina y el Caribe se le ha considerado una de las más completas del mundo dentro de su clase. Conserva numerosas y valiosas documentaciones de instituciones y personalidades del mundo. Archiva grabaciones de sonidos videos y fotografías de artistas, escritores e intelectuales”.

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Según la enciclopedia colaborativa oficialista EcuRed, “por Ley del 28 de abril de 1959 se decidió crear La Casa de las Américas y el 4 de julio, en un acto oficial, presidido por el Ministro de Educación, Armando Hart, fue inaugurada la nueva institución, cuya primera directora fue Haydée Santamaría”. Lo cierto es que el régimen se aprovechó de lo que era la Casa Continental de Cultura, ubicada en 3ra y G, en el Vedado, muy cerca del malecón habanero, adueñándose del edificio, construido al estilo Art Decó tardío durante la década de 1940, y al costo de un millón de pesos, para la Sociedad Colombista Panamericana. Allí estuvo la importante sede de la Asociación de Escritores y Artistas Americanos, donde se editó la revista América.

Cubanet salió a indagar sobre los beneficios informativos que traerá a la población, –sobre todo a los amantes de la lectura y de la información veraz–, la culminación de este ambicioso proyecto.

Una funcionaria de la Casa de las Américas, que prefirió el anonimato, explica que la institución “permitirá, entre cosas, consultar buenos libros y publicaciones periódicas, manuscritos valiosos, audiovisuales, mapas y literatura en general”.

Esta será la nueva sede de la biblioteca (foto del autor)

Sin embargo, sobre tal acceso a la información, expresa el ensayista y político Manuel Cuesta Morúa: “Mientras no se respeten las libertades esenciales en la Isla, lógicamente todas las bibliotecas, librerías o centros audiovisuales, que están bajo la anuencia del gobierno, son excluyentes”.

Y explica que “en la biblioteca de la Casa de las Américas, tú no podrás encontrar las obras, por solo mencionar alguno ejemplos, de Carlos Alberto Montaner, Raúl Rivero, George Orwell, Carlos Ripoll, Roberto Luque, Norberto Fuentes, Heberto Padilla, Guillermo Cabrera Infantes y otros tantos escritores, que han sido desterrados de nuestra cultura por el solo hecho de pensar diferente”.

Comenta el escritor Luis Iglesias Pérez, miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas Cubanos (UNEAC): “En La Biblioteca Nacional José Martí durante años los libros de los escritores repudiados por el gobierno fueron excluidos. Por suerte, esa etapa de oscurantismo, ha sido rebasada para algunos”, precisó.

“Recuerdo que la ficha bibliográfica de Antón Arrufat no aparecía en los catálogos por Autor, y ni siquiera se recogía su nombre en la primera edición del Diccionario de Literatura Cubana, como si nunca hubiera existido, y se lo dije a la novelista Mary Cruz. Hasta en las necesarias librerías de uso se escondían sus libros, lejos de la mirada del público. Fíjate si fue así, que después de ser perdonado, parte de su obra se colocó en los estantes de La Avellaneda, en la calle Reina, y yo compré nuevecito un ejemplar de Los siete contra Tebas. Lo llamé por teléfono para que comprara una gran cantidad de sus libros allí. Días después me dijo contentísimo: Me siento como si me hubieran recién editado”, añade Iglesias Pérez.

También otro entrevistado, Víctor Manuel Domínguez, periodista y escritor, declaró: “Se puede afirmar que la revolución cubana rompió con los intelectuales librepensadores, desde aquel discurso de Fidel Castro el 30 de junio de 1961 (Palabras a los intelectuales), cuando pronunció su desastrosa frase ‘dentro de la Revolución todo; contra la Revolución, nada’. Esto hace excluyente a esta institución, y por ende, a su biblioteca. Como respuesta a tal actitud totalitaria surgió el Club de Escritores Independientes de Cuba”.

Finalmente, en conversación con Teresita Castellanos, directora de la Red de Bibliotecas Independientes Reynaldo Bragado, concluyó: “Sólo en nuestros estantes los lectores cubanos encontrarán las revistas, los folletos y los libros censurados por el régimen, el cual viola constantemente el artículo 19 de la Declaración Universal (de los Derechos Humanos): Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

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@leonlibredecuba

Written by CubaNet

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