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Sun Sentinel: Saqueando a América (III)

portada-del-sun-sentinel-saqueando-América.(III)Tomado de Sun Sentinel

Los miembros del Congreso federal quieren saber quién se embolsa los dólares robados de Estados Unidos que llegan a Cuba, si el gobierno cubano está detrás del crimen, y si la política estadounidense facilita la estafa.

Esas preguntas son aún más cruciales ahora que el presidente Obama ha tomado pasos para normalizar las relaciones diplomáticas con la nación comunista, opinan varios legisladores en respuesta a una investigación realizada por el Sun Sentinel que reveló una puerta giratoria de ladrones y grandes sumas de dinero que fluyen a la isla.

Los criminales se aprovechan de una ley de inmigración excepcional, la Ley de Ajuste Cubano de 1966, que le concede casi automáticamente entrada libre a los cubanos que llegan a suelo americano, según la investigación del Sun Sentinel. Incluso miembros cubanoamericanos del Congreso, que son tradicionalmente partidarios acérrimos de preservar el trato preferencial que EEUU le otorga a los cubanos, dicen que se necesita algún cambio en la ley.

“¿Debemos, como ciudadanos americanos, hacernos los de la vista gorda, mientras que hay gente que abusa de una ley que es una de las más generosas en la historia del mundo?”, dijo el recién elegido representante republicano Carlos Curbelo, un cubanoamericano de Kendall. “Creo que esta política es profundamente defectuosa, y tenemos que encontrar una manera de reformarla”.

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Congresista cubanoanericano Carlos Curbelo.

Redes de inmigrantes cubanos se han aprovechado de las puertas abiertas de EEUU y sus tensas relaciones con Cuba, participando en fraudes y robos millonarios, yendo y viniendo con dinero saqueado en EEUU y escapando a Cuba para evadir la justicia.

“No queremos tener una situación que facilite venir acá a las personas involucradas en redes de delincuencia en Cuba o a quienes son enviados acá por redes criminales o por el régimen Castro… para que vengan a cometer crímenes y luego viajen de regreso libremente con todo el dinero que robaron, con frecuencia de los contribuyentes”, dijo Ted Deutch, representante demócrata por West Boca Ratón, y miembro del comité de Asuntos Exteriores de la Cámara.

Curbelo no tiene pruebas, pero cree que la red criminal en EEUU es obra del gobierno de Castro. Es una sospecha compartida por algunos de sus colegas en el Congreso.

“Creo que es muy probable que el gobierno cubano esté patrocinando toda esta actividad y se esté beneficiando de ella”, dijo Curbelo.

El Congreso debería investigar esa posibilidad, dijo Deutch. “Tenemos que cavar para averiguar dónde [el dinero] se está yendo cuando llegue allá”, dijo.

Un senador intentó averiguarlo en 2011 y no llegó a ninguna parte.

Preocupado por la ola de fraudes cometido por algunos inmigrantes cubanos al sistema Medicare, el senador Charles Grassley preguntó en una vista congresional si funcionarios cubanos podrían estar involucrados o podrían haber facilitado el fraude. Grassley también le escribió al fiscal general Eric Holder y a la entonces secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton.

“Ya es preocupante que el crimen organizado se haya movido hacia el fraude al cuidado de la salud porque es tan lucrativo”, escribió Grassley, republicano de Iowa, quien sirvió en el Comité Judicial. “Es aún más preocupante que exista la posibilidad de que funcionarios de gobiernos extranjeros también estén facilitando o dirigiendo el fraude”.

En respuesta al legislador, un fiscal general asistente solo dijo que las agencias federales coordinan entre sí “cuando procede” con investigaciones criminales a nivel internacional. La carta no contestó las preguntas del senador sobre el número de cubanos involucrados en los fraudes o cuánto tiempo llevaban en el país, afirmando que ninguna agencia ha rastreado esa información.

Pero el gobierno sí tiene esa información. Revisando los registros pertinentes, el Sun Sentinel encontró que las personas nacidas en Cuba lideran, por mucho, los casos de fraude al cuidado de la salud.

A pesar de que los inmigrantes cubanos representan menos del 1 por ciento de la población de Estados Unidos, constituyen 41 por ciento de los arrestos por fraude al Medicare en la nación americana, mostró el análisis de registros federales de detenidos. En la posición número dos están los acusados nacidos en EEUU, quienes representan 29 por ciento de los arrestos, seguidos por los nigerianos y los rusos con 3 por ciento cada uno.

Charles Grassley

El senador Charles Grassley, un republicano de Iowa, fracasó en 2011 en su intento de investigar la alta incidencia de inmigrantes cubanos vinculados al fraude de Medicare, y su posible conexión al gobierno cubano.

Soplones y espías

El alcance de las redes de criminales cubanos se extiende mucho más allá de fraude al Medicare. Los inmigrantes de la isla se han especializado en una serie de delitos económicos muy lucrativos, estafando a las aseguradoras de automóviles, a las compañías de tarjetas de crédito y minoristas. A menudo estas redes están muy bien organizadas y sus fechorías son asombrosamente descaradas.

Estos crímenes suelen ser castigados con penas leves, y los criminales que no quieren correr el riesgo de ir a la cárcel pueden regresar a Cuba con poco temor de ser extraditados.

Analizando cientos de documentos de la corte, el Sun Sentinel encontró referencias a posibles conexiones con el gobierno cubano:

⚫ Ernesto Feito, el acusado líder de una red cubana de drogas y fraude operando en el sur de Florida, “tenía una insignia estatal como oficial de seguridad internacional de Cuba” y era “capaz de mover a la gente dentro y fuera de Cuba a través de los barcos de pesca sin ningún problema”, dijo un informante a los investigadores en 2005. La operación fue “sancionada y alentada y ayudada por Fidel Castro y espías del gobierno cubano”. Feito, de 49 años y fugitivo desde hace seis, fue capturado en 2013, pero los fiscales citaron falta de pruebas y desestimaron el caso.

⚫ Un informante que ayudó a los fiscales a poner fin a una red de fraudes a Medicare por $57 millones en el sur de Florida, le contó a un investigador estatal en 2007 que el organizador de la red era un agente de la inteligencia cubana. Mario Alemán “era un agente de las fuerzas de seguridad del G-2” e hizo que su hermano transportara hasta $180,000 al regresar a la isla, dijo el informante Jorge O’Reilly. Alemán, ahora de 53 años, regresó a Cuba y nunca fue acusado.

O’Reilly “era creíble, muy creíble”, le dijo el investigador Jack Calvar al Sun Sentinel. “No pude sacar información de Cuba”.

⚫ Uno de los acusados en una red de fraude de tarjetas de crédito y robo de combustible en la costa oeste de Florida se negó a testificar contra el líder de su organización porque, le dijo a un detective en febrero, que el hermano del hombre era un oficial de inteligencia cubana que “le haría daño a su familia” en Cuba.

⚫ Renier V. Rodríguez, condenado por defraudar a Medicare, era un teniente coronel del ejército cubano y director de una escuela militar. Viajaba regularmente a Cuba después de llegar a EEUU, pero su abogado le dijo al Sun Sentinel que estaba sin techo en el momento del fraude y que fue utilizado como un peón por la red criminal.

Cuba niega haber realizado ningún tipo de entrenamiento o haber enviado a personas a EEUU para robar. “De ninguna manera el gobierno cubano alienta eso”, dijo un funcionario cubano de alto rango que habló bajo condición de no ser identificado. “No hay complicidad”.

Los miembros del Congreso no están convencidos.

Los inmigrantes llegan aparentemente capacitados sobre cómo cometer fraude, dijo el representante Mario Díaz-Balart, republicano por Miami e hijo de inmigrantes cubanos.

“Uno debe preguntarse cómo las personas que acaban de llegar de Cuba en poco tiempo lo tienen todo; tienen un sistema muy sofisticado para defraudar y tan pronto como son atrapados, se regresan”, dijo. El dinero ilícito en Cuba “no va a la gente. Va a las instituciones del régimen”.

La representante cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen, republicana por Miami, dijo que no tiene conocimiento de “ninguna instrucción que el régimen le esté dando a la gente, pero sí llama la atención el hecho de que muchas de estas personas estén viniendo, y recién llegados de Cuba cometen estos crímenes y luego se fugan a Cuba con millones de dólares”.

Mario Díaz-Balart

El representante Mario Díaz-Balart, izq., el senador Marco Rubio y la representante Ileana Ros-Lehtinen se han expresado a favor de reevaluar la Ley de Ajuste Cubano.

Una ley para sí mismos

Los cubanos son la única nacionalidad con su propia ley de inmigración. La Ley de Ajuste Cubano, aprobada hace casi 50 años para proveer una vía de escape a los que huyen del comunismo, presume que los cubanos son refugiados políticos y no exige que demuestren persecución o que pidan asilo.

A diferencia de otros grupos de inmigrantes, a los cubanos se les permite quedarse en el país sin visado. Son elegibles para ayuda financiera y una vía rápida para obtener la residencia legal y la ciudadanía, independientemente de la forma en que llegaron o del motivo por el que hayan abandonado Cuba.

La política de puertas abiertas no ofrece ningún mecanismo para que EEUU pueda comprobar los antecedentes penales de muchos cubanos que llegan a la frontera. Incluso para los cubanos que emigran a través de canales legales, tales como un programa de reunificación familiar, la información personal es limitada.

“La realidad es que con Cuba es muy, muy difícil determinar si tienen antecedentes criminales”, dijo Antonio Revilla, un abogado de Miami y ex fiscal de inmigración. “En cuanto a nuestro conocimiento sobre la vida en Cuba de la persona que emigra, es muy limitado”.

Ros-Lehtinen

La representante Ileana Ros-Lehtinen quiere mantener la Ley de Ajuste Cubano pero buscar formas de evitar los abusos a la ley.

La ley permite a los inmigrantes cubanos convertirse en residentes permanentes después de sólo un año, viajar a Cuba y legalmente volver a entrar en EEUU.

Muchos ahora van y vienen como si Cuba fuera su casa de invierno, dijo Mauricio Claver-Carone, director ejecutivo de Cuba Democracy Advocates, en Washington D.C, que apoya medidas más fuertes contra el gobierno cubano.

“Hay una nueva categoría de cubanos que vienen por razones que no son políticas. Eso está bien, y les damos la bienvenida”, dijo, pero “deberían cumplir con las mismas reglas que todos los otros inmigrantes en el mundo”.

Los inmigrantes de otros países que no tienen visas deben demostrar persecución política para poder permanecer en EEUU. Los que tienen éxito ponen en peligro su estatus si regresan a sus países de origen antes de que se conviertan en ciudadanos estadounidenses.

Los inmigrantes cubanos que regresan a la isla en cuanto obtienen la tarjeta verde “socavan el argumento de que tienen un legítimo temor a ser perseguidos”, dijo Curbelo.

“No creo que ningún ciudadano estadounidense puede soportar el abuso sistemático de una ley de inmigración generosa”, dijo el congresista. “Ciertamente es muy desmoralizador para las personas de otros países que quieren venir a nuestro país y tener un futuro más próspero y no son capaces de hacerlo”.

Mientras el Congreso evalúa una reforma migratoria amplia, dijo Curbelo, “Creo que tenemos que darle una mirada a la Ley de Ajuste Cubano”.

“No estoy a favor de eliminar la Ley de Ajuste Cubano, pero sin duda tenemos que hacerla más estricta”, dijo.

Ros-Lehtinen dijo que no cree que esa ley facilite el crimen en EEUU, pero dijo que “no se supone que sea [usada] como un billete de entrada y salida (…) para decir que eres perseguido, se acelere tu papeleo, y luego puedas ir y venir”.

La ley “debe ser utilizada sólo para aquellos que huyen de la persecución”, dijo. “No estoy a favor de deshacernos de ella porque mañana puede que haya alguien que verdaderamente merezca favorecerse de ella, pero lo que tenemos que hacer es reducir el abuso”.

Intentos de revocación bloqueados

La delegación cubana en el Congreso, que representa un bloque de votos con influencia, ha detenido los intentos previos para revocar la ley, a pesar de los argumentos de que es injusta para otros inmigrantes y que ya no es necesaria.

La ley “ha sido un anacronismo” desde el principio, enfrentando a un grupo merecedor de inmigrantes contra otros, dijo Doris Meissner, ex comisionado del Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos en el gobierno de Clinton. “Siempre ha causado controversia sobre el ¿por qué se trata a los haitianos de una manera y a los cubanos de otra manera?”

Mike Kopetski, ex congresista de Oregón, sintió un contragolpe cuando trató de anular la ley en 1994, llamándola indefendible y excesivamente generosa.

“Muchos de los representantes del sur de Florida, en particular, estaban muy molestos conmigo”, dijo Kopetski, ahora consultor de comercio internacional. “Estaba frustrado por el hecho de que era Florida y era dirigida por cubanoamericanos en Florida que estaban dictando nuestra política hacia Cuba cuando se trata de una política nacional”.

En los últimos años, algunos cubanoamericanos en el Congreso se han vuelto más receptivos en cuanto a la modificación de la ley debido a la preocupación por el aumento de idas y venidas de nuevos inmigrantes y criminales.

Una propuesta de 2012 habría revocado la residencia legal de cualquier inmigrante que regresara a Cuba antes de convertirse en ciudadano estadounidense. El patrocinador del proyecto de ley, el ex representante David Rivera, un cubanoamericano de Miami, señaló que los fugitivos que habían robado miles de millones de dólares al Medicare y Medicaid “viven en Cuba protegidos por el gobierno cubano”.

La propuesta se estancó. Durante una audiencia del comité, los opositores dijeron que dividía a las familias cubanas e injustamente castigaba a quienes querían visitar a familiares enfermos o moribundos en la isla.

Claver-Carone, que apoyó el proyecto de ley, dijo al Sun Sentinel que habría dado lugar a una “enorme reducción” en los fraudes y otros delitos realizados por inmigrantes cubanos en Estados Unidos.

Revilla dijo que no cree que la ley sea responsable de los crímenes cometidos por inmigrantes cubanos.

“No creo que los cubanos que llegan dicen: “Voy a venir aquí, convertirme en residente, y luego cometer un crimen’”, dijo. “Es la naturaleza humana, que es la misma para los estadounidenses, para cometer el crimen”.

Tiempo para la reforma

Pero el impulso para una reforma tiene base en una mayor apertura entre los dos países que comenzó hace cinco años.

En 2009 el gobierno de Obama revirtió las normas que limitan los viajes y el dinero que los cubano estadounidense podrían llevar a la isla. Y en agosto de 2013, el Departamento de Estado extendió visas a los cubanos para que puedan visitar EEUU entre seis meses y cinco años y permitió viajes múltiples.

También el año pasado, el gobierno cubano hizo más fácil que sus ciudadanos viajen al extranjero, permitiéndoles permanecer en EEUU hasta por dos años sin perder sus viviendas y sus beneficios en Cuba.

Ambos países esperan que los viajes sean más frecuentes tan pronto como las relaciones diplomáticas se restablezcan. Díaz-Balart dijo que EEUU debe exigir el retorno de fugitivos que se esconden en Cuba, que en informes publicados ha expresado su falta de voluntad para hacerlo.

“Es inconcebible que el gobierno de Obama pueda llegar a un acuerdo con el régimen anti-estadounidense, con el despiadado régimen de Castro para aliviar las sanciones, establecer relaciones diplomáticas, y regresar a estos tres espías convictos sin hacer nada para traer a estos criminales de regreso a Estados Unidos”, dijo.

El representante Deutch piensa, por su parte, que la política de Estados Unidos hacia Cuba debe ser reexaminada en su totalidad.

“Ahora [los inmigrantes] tienen la capacidad de ir y venir y tienen la capacidad de llevar con ellos dinero ilimitado”, dijo. “Creo que es sin duda importante para nosotros darle un vistazo a la conexión y a la interacción entre la ley existente, los cambios en la política y el aumento de la delincuencia, y determinar si sería necesario hacer algunos cambios”.

Written by ravsberg

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