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¿Qué fue el comunismo? Análisis de Rafael Rojas

The Read Flag/Foto: Libros del Crepúsculo
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The Read Flag/Foto: Libros del Crepúsculo
The Read Flag/Foto: Libros del Crepúsculo

A grandes rasgos podrían detectarse dos maneras de pensar el comunismo en el debate teórico contemporáneo: la que propone la filosofía neomarxista (Zizek, Badiou, Ranciere, Buck-Morss, Bosteels, Groys…) y la que predomina en la historia política (Francois Furet, Robert Service, Richard Pipes, Orlando Figes, David Prietsland, Archie Brown o, incluso, Eric Hobsbawm…).

Según la primera, el comunismo es, sobre todo, una idea o una tradición ideológica y comunitaria transhistórica, que nace mucho antes del surgimiento de la URSS y que subsiste, aún, en nuestros días. Según la segunda, el comunismo fue una experiencia política concreta y delimitada en el tiempo, circunscrita al orden, el sistema o el régimen creados en la Unión Soviética, China, Europa del Este y demás países incorporados a la vía “socialista” en Asia, África o el Caribe, es decir, Cuba, o a las corrientes de la izquierda orientadas en esa dirección, aunque no llegaran al poder.

Por ejemplo, en el libro de David Prietsland, The Red Flag (2009), se estudian todos los sistemas que produjeron una estatalización de la economía y de la sociedad civil y un régimen de partido único e ideología de Estado “marxista-leninista”, incluido, naturalmente, el cubano. En otro libro, The Rise and Fall of Communism (2011), de otro historiador, Archie Brown, lo mismo: la historia del comunismo es la historia de todos movimientos, partidos, líderes o ideologías que se encaminaron o intentaron encaminarse hacia la construcción de un Estado con esas características. El concepto básico en esas historias es “comunismo”, así entendido, no totalitarismo, aunque la mayoría de los autores da por descontado que todo comunismo es un totalitarismo. Cuando esos historiadores usan el término “socialismo” es evidente que se refieren a ese tipo de “socialismo real” y no a la socialdemocracia o a cualquier otra variante socialista. Tampoco se trata del “estalinismo”, porque éste enmarca la experiencia comunista, únicamente, en el periodo de Stalin, después de Lenin y hasta 1953 o 1956. Cuando es evidente que hubo y hasta hay comunismo después de esas décadas y fuera del entorno geográfico más inmediato de Rusia o Europa del Este.

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En mis libros me inclino más claramente por la idea del comunismo de los historiadores, aunque también leo a los filósofos neomarxistas y, de algún modo, entiendo su afán por colocar la tradición comunista en una duración más larga, que les permita defender alguna opción comunista en el presente. Entre esos filósofos hay uno que ha intentado, por cierto, mezclar ambas maneras de entender el fenómeno. Me refiero a Boris Groys, quien en La posdata comunista (2015), publicada hace años en Suhrkhamp y rescatada recientemente en español por Cruce Casa Editora, en Buenos Aires, sostiene que el comunismo es un fenómeno político del siglo XX, incomprensible sin la experiencia “soviética” -no únicamente “estalinista”- y que, a pesar de ello, no está definitivamente cancelado en el siglo XXI.

En suma podría concluirse que la idea del comunismo de los historiadores es sumamente crítica, por no decir negativa, mientras que la de los filósofos busca salvar elementos del pasado comunista. Cuando un historiador escribe sobre el comunismo está obligado a describir el orden social, la estrategia económica aplicada por el Estado o el régimen político de tipo totalitario construido. Es muy difícil que esa descripción conlleve algún tipo de exaltación de la experiencia comunista, con independencia del país en cuestión. En la historia política académica, predominante en Occidente, la noción de comunismo es altamente crítica por no decir peyorativa. De ahí que sorprenda que, todavía hoy, a pesar de todo lo escrito sobre el tema desde Furet hasta Brown, haya quien piense que el estatuto del concepto de “comunismo” en la academia occidental es positivo.

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Written by Mafer González

Mafer González es periodista venezolana (Oct, 1976), egresada de la Universidad Central de Venezuela (Caracas), donde estudio Comunicación Social entre 1997 y 2004, cuando comenzó a desarrollarse profesionalmente. Fue pasante en el diario El Nacional, donde cumplió funciones periodísticas en las fuentes Judicial y Política, dando cobertura al juicio contra los militares que se alzaron contra el gobierno de Hugo Chávez.
Ha trabajado en radio y otros impresos venezolanos y entre 2007 y 2010 trabajó en Globovisión, cumpliendo funciones como productora de noticias y coordinadora de Noticias Globovisión.
En el periodismo digital, ha trabajado en los portales de noticias; Analitica.com y CaraotaDigital.net como productora de contenidos y jefe de redacción y edición.
Hoy Mafer González forma parte del equipo de Cubanos por el Mundo, donde ejerce funciones editoriales y contenidos periodísticos.

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