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Fórum de los Jesuitas debate retos de los católicos en la sociedad cubana

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“Las cosas deben nombrarse en verdad aunque pueda no gustar el hacerlo. Aceptar el conflicto social, ponerle nombre al conflicto”, dijo el sacerdote Juan Miguel Arregui, Superior de la Orden de los Jesuitas, en el inicio de debates sobre el papel de los católicos cubanos, centrados esta vez en la reciente visita del papa Francisco.

El intercambio, celebrado en la biblioteca de La Anunciata, de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en la habanera calle Reina, fue dirigido por el ingeniero en Informática Erick Álvarez Gil y la licenciada en Historia del Arte María de Lourdes Mariño Fernández, quienes plantearon, entre otros dilemas: “Si se habla de reconciliación es evidente que se presuponen conflictos. ¿Cuáles son los conflictos en Cuba que reclaman una reconciliación? El Papa habló de una Iglesia comprometida, que rompa muros y tienda puentes. ¿Qué muros derribar? ¿Qué puentes tender y entre quiénes?”

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Román Espadas, veterano sacerdote de la orden, dijo que “es importante conocer las opiniones de los obispos; por ejemplo, Emilio Aranguren de Holguín y Dionisio García Ibáñez, de Santiago. De los obispos y sus palabras casi nada se publicó en Granma. En otros medios fuera de Cuba es posible conocer más sobre el asunto”, señaló.

Ante la evidencia de un respetuoso pero efectivo disenso en el interior de la comunidad eclesiástica, el rumbo de las intervenciones giró hacia la necesaria atención a las personas frágiles, aquellas más necesitadas de ayuda en la actualidad.

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“La fragilidad no es solamente una discapacidad física o poco dinero en los bolsillos, hay que repasar las numerosas peticiones hechas por el pueblo: gente sin hogar, personas clamando por la re unificación que provoca el exilio, familiares de presos, de ellos muchos políticos, solicitando indulgencia al gobierno”, dijo un laico.

“Al cubano le cuesta trabajo escuchar la verdad. Hay muchas vidas implicadas nos cuesta trabajo porque nos duele”, opinó María de Lourdes Mariño Fernández.

Varios asistentes tomaron el camino hacia la petición inicial del Superior de la Orden:

“Tres papas y no hay gesto, no hay normalización democrática de la sociedad cubana aunque hacia afuera se exige la normalización de las relaciones con los Estados Unidos”, dijo uno.

“Ni de espaldas a la realidad, deseándoles el bien a todos. Desde el evangelio mirar a los que peor lo pasan. Promover la justicia. Más de 50 jesuitas muertos y cientos de laicos acompañan con su vida el empeño secular de nuestra orden”, comentó otro.

“Raúl y Obama se retrataron en Panamá, excelente el diálogo entre gobernantes a pesar de las declaradas diferencias. En las calles los cubanos dieron el triste espectáculo de un enfrentamiento, hasta con violencia, entre bandos diferentes representando la sociedad civil. Ese es el muro que debemos romper”, afirmó el tercero, refiriéndose a los altercados entre miembros de la delegación enviada por el gobierno, exiliados y disidentes en la Cumbre de las Américas de Panamá.

Quedaba en pié la conclusión primordial, ponerle nombre al conflicto, identificarlo plenamente. De nuevo el moderador principal condujo a un claro consenso entre los participantes:

“El real conflicto está entre el gobierno cubano y su propio pueblo. Muchos disidentes no pudieron ejercer el derecho de asistir a las misas” del Papa. “Dos señoras —Berta Soler y Martha Beatriz Roque— fueron invitadas por la Nunciatura a saludar al Pontífice y no se les dejó llegar”, recordó.

A tono con reclamos de buena parte de la población, el sacerdote dominicano Francisco  Escolástico criticó: “En Cuba siempre oigo hablar de eventos; eventos van, eventos vienen. Se trata solo de eventos. Pasan, vienen y se van, son solamente eso, eventos”.

Los debates, bajo el nombre de Fórum Loyola, continuarán los miércoles a las 7:00 de la tarde en la iglesia de Reina. No se necesita invitación. Los próximos encuentros seguirán abordando los retos actuales para la Iglesia Católica cubana

“Las cosas deben nombrarse en verdad aunque pueda no gustar el hacerlo. Aceptar el conflicto social, ponerle nombre al conflicto”, dijo el sacerdote Juan Miguel Arregui, Superior de la Orden de los Jesuitas, en el inicio de debates sobre el papel de los católicos cubanos, centrados esta vez en la reciente visita del papa Francisco.

 

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