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Abuelas de Plaza de Mayo recuperan a otro de sus nietos

Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de la Plaza de Mayo pide justicia por caso Ayotzinapa. Foto: Octavio Gómez
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Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de la Plaza de Mayo pide justicia por caso Ayotzinapa. Foto: Octavio Gómez
Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de la Plaza de Mayo pide justicia por caso Ayotzinapa.
Foto: Octavio Gómez

Proceso.com.mx-. La lucha que emprendieron desde hace casi cuatro décadas las Abuelas de Plaza de Mayo prendió una nueva luz con el hallazgo del nieto 118, hijo de Stella Maris Montesano y Jorge Ogando, y nieto de Delia Giovanola, una de las doce fundadoras de la asociación.

La “feliz noticia” fue anunciada ayer en un comunicado, donde las Abuelas de Plaza de Mayo destacan que Virginia Ogando, hermana del nieto encontrado, fue “actor clave” en esta búsqueda.

Precisa que el 15 de agosto de 2011 la joven falleció “como una consecuencia más del terrorismo de Estado, pero su sangre albergada en el Banco Nacional de Datos Genéticos permitió determinar en un 99.99% el vínculo filiatorio”.

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Stella Maris nació en La Plata el 3 de septiembre de 1949, y Jorge Ogando el 28 de noviembre de 1947 en Tornquist, provincia de Buenos Aires. Su primera hija, Virginia, nació en 1973. Ambos militaban en el PRT-ERP y el 16 de octubre de 1976 fueron secuestrados en su departamento por un grupo de tareas compuesto por militares y policías.

Virginia quedó sola y una vecina se comunicó con Delia, la abuela, para avisarle lo que había ocurrido. Desde entonces, la Abuela se hizo cargo del cuidado de la niña, de apenas tres años de edad.

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Stella Maris estaba embarazada de ocho meses al momento del secuestro. Según testimonios de sobrevivientes, la pareja permaneció detenida en el centro clandestino de detención “Pozo de Banfield”, donde el 5 de diciembre de 1976 la joven dio a luz a un niño al que llamó Martín, y luego del parto fue llevada al “Pozo de Quilmes”.

Desde el momento de la desaparición, Delia emprendió la búsqueda de la pareja, primero en soledad, y luego junto a otras madres que también habían sufrido la desaparición de sus hijos. Delia fue una de esas 12 mujeres fundadoras de lo que luego sería la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo.

“De a poco, nos fuimos sumando muchas más para caminar codo a codo a lo largo de estos 38 años y creamos distintas estrategias para llegar tanto a jóvenes con dudas como a personas que pudieran aportar información sobre nuestros nietos apropiados”, detalla el comunicado.

Entre 2006 y 2008, Abuelas recibió tres denuncias anónimas, por teléfono y por mail, en las que se planteaba que quien hoy sabemos es el nieto de Delia había sido inscrito como hijo propio de quienes decían ser sus padres.
También se indicaba que en su familia circulaba el rumor de que había nacido en un centro clandestino de detención.

El 30 de marzo de este año, el hombre se acercó a Abuelas con fuertes sospechas de ser hijo de desaparecidos. Luego de ser entrevistado por el área de Presentación Espontánea, la consulta siguió los carriles correspondientes y fue derivado a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), donde comenzó la investigación documental.

Como el nieto vive desde hace 15 años en el exterior, la extracción de sangre se produjo a través del Consulado del país en el que reside, el 15 de mayo de este año. La muestra llegó a Argentina y fue recibida por la dirección de Derechos Humanos de la Cancillería, que la remitió a la Conadi. En junio fue derivada al Banco Nacional de Datos Genéticos para efectivizar el estudio.

La mañana de ayer el Banco informó finalmente a la Conadi que el joven es hijo de Stella Maris Montesano y Jorge Oscar Ogando.

“En esta larga búsqueda, Delia recorrió toda la Argentina con el anhelo de encontrar a Martín y a los cientos de jóvenes apropiados por el terrorismo de Estado. Hace menos de un mes viajó a Europa para difundir la lucha de la Asociación en el exterior, con la esperanza de llegar a algún hombre o mujer con dudas sobre su identidad.

“Hoy (ayer), Delia se enteró de que su nieto vive fuera del país. La amplificación de esta búsqueda da resultados concretos: nuestros nietos pueden estar en cualquier lugar del mundo”.

“Por muchos nietos más”

El 31 de agosto pasado, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, anunció formalmente la identificación de la nieta número 117, hija de desaparecidos durante la última dictadura cívico militar en Mendoza, y celebró el trabajo de la organización, con la colaboración del Estado.

“Bienvenida, nieta número 117. Y por muchos nietos más”, celebró entonces la dirigente en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo, ubicada en el barrio porteño de Balvanera, luego de contar cómo se logró la identificación de la nieta, hija de Walter Hernán Domínguez y Gladys Castro.

Según reveló la querella del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos sobre las tres desapariciones, Gladys y Walter eran compañeros en el Partido Comunista Marxista Leninista y contrajeron matrimonio el 19 de noviembre de 1976. “Alquilaban un inmueble en calle Luzuriaga 84 de Villa Marini, en la localidad mendocina de Godoy Cruz.

Gladys trabajaba en una panadería y Walter era chofer del transporte público de pasajeros y esperaban un hijo o hija aproximadamente para febrero o marzo de 1978”.

La presentación judicial indicó que el 9 de diciembre de 1977, cuatro individuos encapuchados y uno sin capucha, armados y vestidos de civil, derribaron la puerta de entrada de la casa e ingresaron por la fuerza al domicilio donde vivían Gladys y Walter, y se los llevaron.

Desde ese momento, los padres de ambos realizaron una intensa búsqueda por todas las comisarías, embajadas, ministerios e incluso iglesias sin obtener resultados positivos sobre el matrimonio y la hija nacida en cautiverio.

Abuelas informó que a mediados del año 2009 la denuncia fue derivada a la Conadi para que pudieran investigar, con el “ímpetu impreso” desde 2003, para resolver los crímenes cometidos por el terrorismo de Estado.

En febrero de este año “llamaron a la mujer hoy flamante nieta restituida para contarle que la Conadi contaba con información que arrojaba posibilidades de que podría tratarse de hija de desaparecidos y la invitaron a realizarse el estudio de ADN. La nieta de María Assof de Domínguez y Angelina Catterino accedió inmediatamente a realizarse el estudio que se concretó el 16 de julio”.

Días después el Banco Nacional de Datos Genéticos informó a la Conadi que la joven era hija de Walter y Gladys. La nieta 117.

Jorge, el nieto 116, es hijo de Hugo Castro y Ana Rubel, una pareja de militantes también desaparecidos en la dictadura militar de 1976.

“Lo vivo como un paso más, como algo que me enriquece y completa una parte de la historia personal mía que no conocía”, sostuvo Jorge en diciembre de 2014, luego de conocerse la restitución de su identidad.

Entonces reconoció que su historia comenzó “difícil, triste y trágica”, y nunca imaginó que había nacido en cautiverio en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), un lugar que llegó a conocer el 24 de marzo de 2004, cuando participó en el acto en el que se anunció que el centro clandestino de detención se convertiría en un Espacio para la Memoria.

En un diálogo con radio Del Plata, el nieto restituido relató que supo que fue adoptado por sus padres a partir de la confesión de una tía que “decidió que tenía que saber” la verdad. “Fue algo muy valorable que ella me lo comentara. Le costó a mis padres adoptivos reconocerlo”, afirmó.

Luego de esa revelación, Jorge decidió acercarse a Abuelas “para confirmar o descartar que era hijo de desaparecidos”. Yo no tenía la certeza, pero tenía la intuición por una cuestión de probabilidad ante la incógnita de cuáles habían sido mis orígenes”.

El hijo de Hugo y Ana nació prematuro en el centro de terror y tortura ubicado en avenida Libertador 8151. Tenía tan solo siete meses de gestación cuando vio la luz, y padeció las deplorables condiciones de alojamiento según el relato de los sobrevivientes de la ESMA.

“Estaba muy bajo de peso y falto de oxígeno. Así fue cómo esta gente (por los militares) me dejó abandonado en Casa Cuna”, relató.

Jorge Castro Rubel precisó que su padre adoptivo, que trabajaba entonces como médico en el centro de niños, estaba de guardia en el momento que llegó. “Ellos no tenían hijos y decidieron criarme. Desconocían mi origen. Todo lo que me dieron ellos fue lindo, el balance de mi crianza es absolutamente positivo”, contó.

En agosto del año pasado, a 36 años de búsqueda, las Abuelas de Plaza de Mayo encontraron al nieto número 114.

Ese día se anunció la restitución de la identidad de Guido Carlotto, hijo de Laura Carlotto y Oscar Montoya (militantes Montoneros), y nieto de la titular de la asociación, la incansable Estela de Carlotto.

El octavo mes de 2014 se confirmó que Ignacio Hurban, músico, pianista, compositor, amante del jazz y del tango, era en realidad Guido Montoya Carlotto.

El muchacho pensaba que había nacido en 1978 en Olavarría, a unos 300 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires, pero en realidad nació el 26 de junio de 1978 en el centro clandestino de detención “La Cancha”, en la ciudad de La Plata.

Según la familia Carlotto, Guido fue robado de su madre a las pocas horas de que ésta diera a luz.

Anatole y Victoria, los primeros nietos restituidos

Las Abuelas de Plaza de Mayo iniciaron la búsqueda sin retorno en 1977, y luego de dos años dio sus frutos.

La recuperación de identidad de los hijos de sus hijos, arrebatados de las manos de sus padres por la dictadura militar, comenzó en 1979, con la localización en Chile y la restitución de los hermanos Anatole Boris y Victoria Eva Julien Grisonas.

Desde allí fueron recuperadas las hermanas Tatiana Mabel Ruarte Britos y Laura Malena Jotar Britos; Juan Pablo Moyano; Tamara Ana María Arze; Martín Baamonde; los hermanos Humberto Ernesto Colautti Fransicetti y Elena Noemí Ferri Fransicetti; Sebastián Rosenfeld Marcuzzo; Eduardo Garbarino, y Ana Laura Hisi.

También recuperaron su identidad Astrid Patiño Carabelli; Federico Luis Spoturno; Andrés La Blunda Fontana; Amaral García Hernández; Diego Mendizabal Zermoglio; Paula Eva Logares; Sebastián Ariel Juárez; los hermanos Felipe Martín y María Eugenia Gatica Caracoche; Carla Graciela López Rutila Artes; Jorgelina Paula Molina Planas, y María Fernanda Alvarez.

Las hermanas Marina Leonor y Liliana Bau Delgado; los hermanos Paula Eliana y Esteban Javier Badell Acosta; Ramón Angel Pintos, Laura Ernestina Scaccheri; Marcos Lino Moscato; Paula Orlando Cancela; Elena Gallinari Abinet; Gabriela Alejandra Gallardo; María José Lavalle Lemos; Hugo Ducca; María Victoria Moyano Artigas, y Ximena Vicario, son otros de los restituidos.

Igualmente recuperaron su historia los mellizos Gonzalo Javier y Matías Angel Reggiardo Tolosa; Marcelo Mariano Ruiz Dameri; Emiliano Carlos Castro Tortrino; Mariana Zaffaroni Islas; José Sabino Abdala Falabella; los hermanos María Alejandra, Stella Maris y Raúl Roberto Fuente Alcober; Carlos D`Elía Casco; Laura Fernanda Acosta, y Manuel Goncalves Granada.

A ellos se sumaron: Javier Gonzalo Penino Viñas; Paula Cortassa; Andrea Viviana Hernández Hobbas; Carmen Gallo Sanz; María de las Victorias Ruiz Dameri; Claudia Victoria Poblete Hlaczik; Hilda Victoria Montenegro; María Macarena Gelman García; Guillermo Rodolfo F. Pérez Roisinblit; Martín Castro Rocchi, y Gabriel Matías Cevasco.

También Simón Antonio Gatti Méndez; María Eugenia Sampallo Barragán; Susana Coloma Larrubia; Horacio Pietragalla; Gustavo Godoy Ferreyra; Juan Cabandié Alfonsín; Victoria Donda Pérez; Pedro Luis Nadal García; Leonardo Fossati Ortega; Sebastián José Casado Tasca; (Natalia) Suárez Nelson; Alejandro Pedro Sandoval Fontana, y Marcos Suárez Vedoya.

Otros nietos que recuperaron su identidad son: (Pablo Hernán) Casariego Tato; Celina Rebeca Manrique Terrera; Belén Altamiranda Taranto; (Evelin) Bauer Pegoraro; Laura (Carla) Ruiz Dameri; (Milagros) Castelli Trotta: Jorge Guillermo Goya Martínez Aranda; (Alejandra) Cugura Casado; Laura De Sanctis Ovando; Federico Cagnola Pereyra, y Sabrina Valenzuela Negro.

Asimismo, (Bárbara) García Recchia; (Martín) Amarilla Molfino; Matías Nicolás Espinosa Valenzuela; Francisco Madariaga Quintela, y el hijo de María Graciela Tauro y Jorge Daniel Rochistein.

Durante 2011 recuperó su identidad María Pía, hija de Cecilia Beatriz Barral y Ricardo Horacio Klotzman, y Laura Reinhold Siver.

El caso 104 fue la confirmación del asesinato de Liliana Ross cuando estaba embarazada de cinco meses y medio.

En 2012 recuperaron su identidad Pablo Javier Gaona Miranda; la hija de María de las Mercedes Moreno y Carlos Héctor Oviedo, y finalmente el nieto 108, un caso similar al 104: el hijo de Mirtha Noelia Coutoune, secuestrada en 1976 embarazada, quien no llegó a dar a luz.

El 7 de agosto de 2013 recuperó su historia Pablo Germán Athanasiu Laschan, apropiado a los cinco meses de edad, cuando sus padres fueron secuestrados en 1976, y se convirtió en el nieto recuperado 109.

El 6 de febrero de 2014 recuperó su identidad la hija de Oscar Rómulo Gutiérrez y de Liliana Isabel Acuña, secuestrados el 26 de agosto de 1976, cuando su madre estaba embarazada de cinco meses.

Las últimas restituciones anteriores a la de febrero del año pasado se anunciaron el 30 de abril del 2013, pero fueron sobre tres mujeres que estaban embarazadas al momento de ser asesinadas: Mónica Edith De Olaso, Alicia Beatriz Tierra y Laura Gladys Romero.

Written by @norismarnavas

Productora de contenido en Cubanos por el Mundo. Locutora certificada. Profesora universitaria. Investigadora

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