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Investigador cubano participa en el desarrollo de un nuevo método para detectar el dopaje

El científico cubano Eduardo López Collazo

El científico Eduardo López CollazoEl investigador cubano Eduardo López Collazo participa en un estudio financiado por el Comité Olímpico Internacional (COI) para mejorar los sistemas de detección y control del dopaje.

López Collazo, seleccionado este año entre los 50 homosexuales más influyentes de España, es físico nuclear por la Universidad de La Habana, doctor en Farmacia por la Complutense de Madrid y director científico del Instituto de Investigación del Hospital La Paz (diPaz), en la capital española.

El estudio, desarrollado junto al oncólogo Cristóbal Belda, busca superar la efectividad del «pasaporte biológico», que ambos consideran insuficiente, ya que solo atrapa a los deportistas más desmesurados.

La propuesta de López Collazo y Belda busca hallar la huella que deja el dopaje en el sistema inmune el organismo.

El cubano argumentó, «Podemos utilizar todo lo que sabemos de la respuesta del sistema inmune frente al cáncer para buscar marcadores de dopaje», explicó además que, «En nuestro sistema inmune, en los archivos en los que ha guardado cómo reaccionar frente a amenazas ya sufridas anteriormente, tiene que haber una memoria del dopaje como la hay de un tumor o una infección pasados».

Para desarrollar la propuesta de López Collazo y Belda, el COI ha concedido 400.000 dólares .

Los científicos, encargados de dirigir el proyecto antidopaje expresaron, «Eso es más dinero del que recibimos para cualquier proyecto de investigación oncológica o sobre el sistema inmune que llevamos a cabo en el idiPaz».

Como último paso, los  investigadores, esperan poder crear, con la ayuda de la nanotecnología, «un kit como el que usan los diabéticos para medir el azúcar, que se pueda usar a pie de pista y que, con una gota de sangre del deportista, pueda determinar instantáneamente y sin dudas que no está dopado».

Lo que se quiere lograr es que en un aparatito mínimo se puedan efectuar sobre la sangre una serie de procesos que ahora requieren maquinaria compleja y varias personas, la misma técnica que se suele aplicar en un screening para buscar células tumorales.

Según expresó Belda «Si el pasaporte biológico se basa en media docena de parámetros nosotros debemos medir millones, he ahí la diferencia». Añadió además, «Otro de los grandes problemas de la detección tradicional es que ahora se busca en el organismo la presencia de la molécula de una sustancia prohibida, lo que, dada la tendencia a las microdosis y la escasa ventana de detección de algunas sustancias, que solo se encuentran horas en el organismo, es muy complicado».

«Nosotros, precisó, No buscamos la sustancia sino el rastro que ha dejado, en cambio, buscamos una huella prácticamente eterna, un rastro imborrable en el sistema inmune hasta de cantidades mínimas, inferiores a nanogramos. Y hablamos de todo tipo de sustancias, EPO, anabolizantes, y manipulaciones, transfusiones y hasta de dopaje genético».

Con información tomada de Diario de Cuba.

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