Los 4.000 cubanos que permanecen en nuestro país desde hace un mes entran en un estado de desesperación a la espera de que las autoridades correspondientes decidan su futuro migratorio. Mientras eso sucede los refugiados salen de los albergues ubicados en La Cruz, Guanacaste, Upala, Guatuso y San Ramón de Alajuela en busca de empleo para poder ganar dinero y comprar algún gustito que no han podido darse desde que salieron de la isla.
En el centro pastoral ubicado en San Juan de San Ramón una fisioterapeuta cubana ofrece los servicios para bajar los niveles de estrés y sentirse mejor, mientras que algunos han acudido a barberías y restaurantes que trabajan de forma clandestina.
También la ciudadanía se ha mostrado solidaria y algunos han regalado parte de su tiempo para cortarles y hacerles tratamientos en el cabello gratis. Erika Bonilla Barquero, estilista y ama de casa, aseguró a DIARIO EXTRA que es un honor ayudar a las personas que lo necesitan.

“Siempre he creído que la fe sin obras está muerta. Tenemos que aprender a dar lo que tenemos. El don que tenemos también es para el servicio de los demás, son personas muy agradecidas. He venido dos días a atender la población femenina, por día atiendo a 15 de todas las edades que desean hacerse cortes, blower y planchado. Agradezco a Dios la oportunidad”, comentó.
Una clienta de apellido Pérez dijo: “No tenemos como pagarles a los ticos, se han portado a la altura. Que Dios los bendiga. Nunca había visto que alguien nos regale cortes de cabello y otras cosas. Todas las cubanas estamos esperando irnos pronto y con esto aliviamos la desesperación y la incertidumbre de no saber cuándo y cómo nos vamos a ir”.
Las autoridades pretenden que los isleños abandonen el puesto fronterizo de Peñas Blancas, donde hacen sus necesidades básicas, y se dirijan a los diferentes albergues.
Publicado en Diario Extra