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Pese a la violencia oficialista, ¿se iniciará un cambio en Venezuela?

Integrantes del partido opositor Voluntad Popular en un acto de campaña electoral (foto tomada de internet)

Integrantes del partido opositor Voluntad Popular en un acto de campaña electoral (foto tomada de internet)

LA HABANA, Cuba – Hace solo unos días, informes de prensa dieron cuenta de otro grave escándalo relacionado con la campaña electoral que se desarrolla ahora mismo en Venezuela. En un mitin político celebrado por las fuerzas antichavistas, un dirigente de Acción Democrática, Luis Manuel Díaz, resultó muerto a balazos. Fue así afectado uno de los partidos que integran la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Este acto de violencia, que tuvo lugar en Altagracia de Orituco, en el central Estado Guárico, se suma a otros que las fuerzas leales al gobierno de Nicolás Maduro han perpetrado contra quienes se le enfrentan en las urnas. A varios de ellos se refirió, por ejemplo, un reciente número del diario miamense El Nuevo Herald.

Con gran rapidez, los portavoces del chavismo dieron sus versiones interesadas sobre lo sucedido. Según el mismo Presidente de la República, “el ministro del Interior ya tiene elementos que apuntan hacia un sicariato de ajustes de cuentas de bandas rivales”. El jefe de campaña del oficialismo, Jorge Rodríguez, fue aún más explícito, al afirmar que –supuestamente– el occiso “era el último integrante de una banda criminal”.

En Cuba, los medios de agitación del castrismo recogieron gustosos esta versión. Por ejemplo, el diario nacional Granma, en su edición del mismo viernes, se suma a la maniobra, y para ello utiliza uno de los titulares nada objetivos que lo caracterizan: “Denuncian calumnias e intenciones violentas de la oposición venezolana”.

Como es lógico, el clima de intimidación y represión instaurado por el régimen bolivariano contra sus opositores lleva a pensar que no es en las versiones oficialistas donde se encontrará la verdad. El diputado Henry Ramos Allup, por ejemplo, achacó el asesinato a “bandas armadas” del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Se ha anunciado que, por formular esas declaraciones, será acusado de los delitos de difamación y calumnia.

Felizmente, en nuestro continente y el resto del mundo, el crimen no ha pasado inadvertido. El gobierno estadounidense condenó el asesinato, y lo consideró parte de una serie de “ataques y actos de intimidación recientes” dirigidos contra la oposición. También se mostró crítico el Parlamento Europeo. El presidente del Gobierno Español, Mariano Rajoy, tuiteó: “Mi apoyo a los demócratas venezolanos”.

Es digna de destacar la postura de Luis Almagro, actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). Su actitud contrasta de manera diametral con la postura condescendiente ante las arbitrariedades del chavismo asumida en su momento por su predecesor en el cargo. Al referirse al suceso, Almagro fue tajante: “El asesinato de un dirigente político es una herida de muerte a la democracia”, declaró.

En ese contexto, el ex guagüero Nicolás Maduro se mostró fiel al peculiar estilo de polemizar, consustancial al chavismo. Si el fundador del movimiento, utilizando en su momento un juego de palabras más cuartelario que presidencial, calificó de “insulso” al anterior cabeza de la OEA, el anodino José Miguel Insulza, ahora Maduro tildó a Don Luis de ser una “basura”.

Aunque la grosería empleada es, por supuesto, imperdonable, no le falta razón al actual inquilino del Palacio de Miraflores al mostrarse irritado ante la postura asumida por Almagro. No es la primera vez que el ex canciller uruguayo, en sus nuevas funciones de nivel continental, se muestra harto crítico del actual proceso electoral venezolano.

Ya el pasado 10 de noviembre dirigió a la señora Tibisay Lucena, rectora del Consejo Nacional Electoral (CNE) de la patria de Bolívar, una enjundiosa carta que enumera las arbitrariedades que se observan en el referido proceso comicial. Ellas se resumen en una frase del extenso documento: “La oposición venezolana no ha gozado de condiciones de participación equitativas en la campaña electoral”.

El referido país hermano avanza en medio de esas circunstancias hacia los comicios parlamentarios del 6 de diciembre próximo. Ellos prometen tener una importancia vital de cara al futuro. Veremos si, al igual que sucedió hace unos días en la Argentina con el triunfo del opositor Mauricio Macri, las inminentes elecciones venezolanas despejan el camino hacia un cambio que en definitiva permita a sus ciudadanos salir de la honda crisis en que está sumida ahora su patria.

Written by CubaNet

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