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A 145 años de la fundación de la ciudad de Guantánamo

Campana del Ingenio San Idelfonso, símbolo de un progreso azucarero que se fue para no volver (foto del autor)

GUANTÁNAMO, Cuba.- Hasta ahora no ha aparecido ningún documento que permita definir cuándo los primeros pobladores fundaron la villa del Saltadero del Guaso, hoy ciudad de Guantánamo, por eso las autoridades del territorio han tomado como referencia festiva el 1 de diciembre de 1870, fecha en que se le otorgó el título de Villa.

Este año la fecha ha sido magnificada por los medios y acontecimientos importantes como los carnavales fueron dedicados a ella.

Guantánamo cambia, pero no al ritmo que necesitan sus ciudadanos, sobre todo los que viven en la periferia, pues las acciones emprendidas por las autoridades han estado dirigidas fundamentalmente a las zonas aledañas al parque Martí, centro social, cultural y religioso.

El resto de la ciudad sufre desatenciones, evidentes en el pésimo estado de las calles, de su sistema de acueducto y alcantarillado y de la mayoría de sus viviendas. Se han incumplido promesas como la de asfaltar completamente la calle 3 Oeste, escogida para el tránsito de los coches tirados por caballos y anunciada en el 2012, cuando Guantánamo fue sede del acto nacional por el 26 de julio; también la de reparar la casa natal del poeta Regino E. Boti, Monumento Nacional, anunciada hace más de un año en el periódico Venceremos, órgano oficial del comité provincial del partido comunista y desde hace más de cinco años los guantanameros esperan por la reconstrucción del cine América, el más importante de la ciudad.

Aunque muchos lugareños se opusieron a la eliminación del pequeño zoológico que existía en el parque 24 de Febrero, ubicado en la zona fundacional de la ciudad conocida como El Saltadero, la idea de reconfigurar arquitectónicamente ese espacio, conocida como proyecto Orígenes y concebida por el Grupo de Desarrollo Integral de la Ciudad, comienza a dar sus frutos.

En la calle Bernabé Varona y Calixto García fue reconstruido el restaurante La Avellaneda, entorno donde se produjeron hechos que las autoridades consideran relevantes, como un brindis por la villa y la libertad de Cuba, protagonizado por el patriota José Maceo en una edificación que ahora ha sido restaurada y convertida en el Bodegón El León de Oriente, sita en la calle Bernabé Varona y Los Maceo. Enfrente se halla la Bodega El Saltadero y muy cerca el otrora Instituto de Segunda Enseñanza de Guantánamo, hoy Escuela de Economía, escenario de protestas cuando los estudiantes estaban organizados sin depender del tutelaje y el control del gobierno.

La acción más significativa del proyecto ha sido la reconstrucción de la Plaza 24 de Febrero, en tiempos de España bautizada como Plaza de Armas Isabel II, muy cerca del lugar por donde entraron a la ciudad en 1898, los mambises dirigidos por el Mayor General Pedro Agustín Pérez , hecho recordado con un mural de grandes proporciones. Allí sesionó el pasado primero de diciembre la Asamblea Municipal del Poder Popular y fueron homenajeadas varias personas e instituciones bendecidas por el régimen.

A pesar de la importancia de la fecha todas las acciones constructivas no pudieron terminarse y se ha aplazado la culminación del proyecto, quizás para el 150 aniversario de la proclamación de la Villa si nos atenemos al ritmo de las inversiones aquí.

Lo que no se le ha explicado al pueblo es que el nombre del proyecto se debe a que en esa zona donde se asentaron los primeros pobladores estaba la finca del catalán José Rafart, uno de los grandes benefactores de la villa y actualmente borrado de la historia local. Muchísimos guantanameros también desconocen que el nombre inicial de la villa se debió al salto de agua del cercano río Guaso, navegable desde Caimanera hasta allí y hoy altamente contaminado.

Una fiesta aún insuficiente

Desde hace veinte años se celebra la Fiesta a la Guantanamera, un proyecto que excepto en las ausencias de la venta masiva de bebidas y comestibles y de los paseos de carrozas y comparsas, se diferencia muy poco de los carnavales.

A pesar de su adultez todavía carece de identidad y continúa primando en ella el interés económico por encima del cultural. Es notoria la ausencia de un programa que divulgue los valores históricos, culturales y sociales del terruño, algo que desgraciadamente persistirá mientras los dirigentes continúen considerando a la música y el folklor afrocubano como los únicos componentes culturales de los guantanameros.

Como si tal carencia no fuera un problema, este año se incorporó a los festejos la primera edición del Festival Chocolate con Café, una idea del cantante Waldo Mendoza, apoyada por otros músicos guantanameros que residen en la capital del país y por el pianista Frank Fernández, cuyo homenaje al extraordinario músico guantanamero Lilí Martínez fue lo mejor de lo acontecido.

Los eventos de debate y pensamiento estuvieron otra vez ausentes, aunque a partir de ahora, si se programan, se recrudecerán las medidas para afianzar la discriminación y las exclusiones luego del ucase que acaba de hacer Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en el reciente Consejo Nacional de la organización.

Las escasas actividades literarias no gozaron de la misma promoción que las musicales y folklóricas. Quizás esa sea la razón de la escasa asistencia a las presentaciones de libros en una provincia que lee menos cada día. Aquí el reguetón y la indecencia ,unidos a la intolerancia y la violencia oficialistas campean por su respeto y ya no es noticia que cualquier ciudadano amanezca convertido en una celebridad siempre y cuando cumpla el guión del régimen.

Written by CubaNet

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