in

Opiniones diversas sobre cómo resolver el problema de la agricultura en Cuba

Loading...

Erasmo Calzadilla

Hombre vendiendo guayabas.

Hombre vendiendo guayabas.

Loading...

HAVANA TIMES — Los cubanos recibimos 2016 erizados por la escalada de los precios del agro. Una libra de tomate, de cebolla o frijol llegó a costar el sueldo de un día. En la última sesión de la Asamblea Nacional el presidente Raúl Castro ordenó hacer algo urgente.

De inmediato se tomaron medidas paliativas como prohibir a los carretilleros y topar los precios en los agros regulados por el Estado, el resultado ha sido incierto. En los mercados de oferta y demanda los precios bajaron ligeramente, aún por encima de como estaban antes de la crisis de fin de año. En los agros estatales se acentuó el desabastecimiento; acabo de venir de uno donde solo había boniato, lechuga y fruta bomba, y no en muy buen estado.

Loading...

Hasta mediados de enero ninguna autoridad ha abierto la boca para explicar la situación y proponer soluciones, pero los medios alternativos y los foros públicos han sido prolijos en ideas y propuestas que he ido recopilando.

Mi propósito en este post es presentarles las principales líneas de pensamiento en torno al tema. Distingo tres que sobresalen, una liberal que llamaré Laissez Faire, otra que aboga por más regulación, y la oficial, que pone el énfasis en el desarrollo científico técnico y la liberación de las fuerzas productivas. A continuación profundizo sobre cada una.

Laissez faire

Esta postura propone resolver el problema de la agricultura en Cuba dando completa libertad a los campesinos, comerciantes y vendedores. Libertad de importar y exportar, y de establecer a su conveniencia todos los parámetros del negocio. Sus defensores plantean que los precios actuales de los productos del agro en Cuba no son altos respecto al costo de producción, sí con respecto a la miseria que el Estado paga (a los trabajadores y por las cosechas que los campesinos deben acopiar de manera obligatoria).

Un defensor de estas ideas puso de referente a la República Dominicana, donde la producción agrícola goza de buena salud porque está en manos de empresas privadas. Gracias a Internet descubrí que el 10 por ciento de los niños sufre desnutrición en el vecino país. Un informe reciente de la FAO indica que la subnutrición alcanza al 5 por ciento de la población en Cuba, mientras que en R. Dominicana se acerca al 15 por ciento.

Eugenio Yáñez, columnista de Cubaencuentro, es otro furibundo defensor del liberalismo en el campo. En su último artículo escribe “…pretender imponer precios en el mercado, desconociendo el funcionamiento de la oferta y la demanda, no es que sea difícil, sino imposible.”, “no funciona ni funcionará jamás, porque va contra natura. Yo me pregunto si defender a las “sardinas” de la voracidad de los “tiburones” también será contra natura.

Para el final he dejado a la socióloga Marlene Azor. Comentando en Havana Times la doctora apeló al mítico ejemplo de Vietnam, un país que salió de la hambruna y hoy exporta varios frutos de su tierra. La solución fue -asegura- dejar al campesino en total libertad de producir y vender.

Sería sano aclarar que una cosa es la libertad comercial del pequeño agricultor y otra bien distinta la de las grandes empresas privadas. Desde la antigua Roma las segundas, mucho más peligrosas y dañinas, suelen disfrazarse de las primeras.

Regular más:

En la última sesión de la Asamblea un diputado de Yaguajay se atrevió a mencionar la crisis, y sugirió topar los precios. Una versión más ilustrada de esta idea fue defendida aquí por el periodista Fernando Ravsberg.

Transcribo algunas frases de su texto: “La apertura cubana se desarrolla sin un marco regulatorio que ponga el mercado al servicio de la gente”, “La apertura cubana es tan “abierta” que el país ni siquiera cuenta con una defensoría del consumidor para proteger a la población”.

Es necesario implementar un grupo de regulaciones sensatas para proteger al pueblo -opina- sin llegar a los extremos de la prohibición total. Y apoya su idea con la ley antimonopolio y otras que hasta los más acérrimos defensores del neoliberalismo se han visto obligados a respetar.

Liberadores de las fuerzas productivas:

Un grupo importante de economistas oficiales y altos dirigentes del Gobierno cubano apuesta por desarrollar la agricultura a lo grande, con el apoyo de la ciencia y la técnica y apelando a una mayor soltura empresarial. El modelo ideal serían los grandes monopolios como Azcuba, que se comportan como una empresa privada, pero en última instancia son controlados por el Estado redistribuidor. Otro ejemplo es la empresa secreta (nadie conoce el nombre) que se dedica al cultivo de transgénicos.

De este tipo de proyectos -que a menudo son empresas mixtas o dependen de capital extranjero- se espera que introduzcan adelantos científicos, modernicen el parque tecnológico, liberen las fuerzas productivas y aumenten sustancialmente la producción.

A Raúl Castro y su tropa de élite les hubiera encantado avanzar más por esta vía. Pero empezaron demasiado tarde, con el capitalismo ya renqueante, y las cosas no han salido como esperaban.

Dentro de los que apoyan la “apertura” en el campo bajo el control último del Estado hay una línea que apela no a la gran empresa, sino al pequeño agricultor. Parece que a los miembros del oficial Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), les entusiasma esa dirección.

Como la socióloga Azor, ellos también toman de referente a la Reforma en Vietnam (Doi Moi). La diferencia sería, tal vez, que los del CEEC apelan a viejos conceptos del marxismo desarrollista para defender la deriva capitalista. En beneficio del pueblo y del socialismo, no faltaba más.

Fin de la enumeración

Las tendencias antes citadas difieren profundamente, pero comparten un presupuesto común: La solución del problema alimentario en Cuba pasa, necesariamente, por el crecimiento exponencial de la producción agropecuaria.

¿Es realista esto? ¿Es la única opción? ¿Es la mejor?

———-

Notas:

  • El texto de Ravsberg Economía cubana, ¿del control absoluto a la apertura sin regulaciones? y los comentarios de la doctora Marlene Azor pueden verse aquí.
  • El texto de Eugenio Yáñez ¿A vender el sofá… otra vez? fue publicado en la revista Cubaencuentro.
  • Otro artículo sobre la desnutrición en República Dominicana puede verse (aquí.)

 

Written by Havana Times

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Un grupo de diputados opositores denunciará al presidente venezolano, Nicolás Maduro, por "abuso de poder" al mantener la frontera con Colombia cerrada|Foto: Archivo

Venezuela reabre paso Táchira para estudiantes tras inicio clases en Colombia

UE urge a formar el gobierno de unidad nacional en Libia