in

Venezuela, el país del “rebusque”: ¿Por cuánto venderías la ropa que llevas puesta?

Loading...

La crisis económica en Venezuela ha llegado a tal punto que la gente ha tenido que ingeniárselas para adquirir nuevas formas de ingreso, muchos profesionales han recurrido a la economía informal en vista del paupérrimo sueldo que no alcanza para cubrir las necesidades.

Una forma de “rebusque” (adquirir dinero) es la venta de ropa usada, este negocio ha cobrado fuerzas en los últimos meses, en ciudades como Caracas, Maracaibo, Barquisimeto y Valencia (las principales del país).

En un reportaje realizado por el diario marabino, Noticia al Día, reflejan como este nuevo negocio le ha resultado positivo a algunos venezolanos para hacerle frente a la crisis económica.

Loading...

A continuación la información de Noticia Al Dia:

Si se trata de generar nuevos ingresos los maracaiberos siempre encuentran una opción. / Foto: NAD

Durante los últimos seis meses, en Venezuela, ha surgido un nuevo negocio que muchos han visto como la alternativa para tener efectivo en sus bolsillos: la venta y compra de ropa de segunda mano, electrodomésticos, adornos y cualquier cosa que tengan arrumado en el clóset o en el cuarto de “chécheres” sin usar.

Loading...

A un sector de la sociedad le ayuda a tener dinero efectivo, al otro a estirar los bolívares que tienen, lo importante es que cada quien suple su necesidad en la medida que puede resolver.

Sin embargo, este tipo de ventas de garajes, coroteras, ventas ambulantes, o simplemente mercados alternativos, ha llegado a convertirse en algo común  hasta el punto de generar la inquietud en personas que ven a alguien más tender la ropa frente a su casa, luego de lavarla, y preguntar: ¿Por cuánto dinero se vende ese pantalón o aquella camisa de allá?

Y es que se ha vuelto tan viral este negocio que todos en la calle han visto, conocen a alguien, o ellos mismos han comprado o vendido algo usado en los últimos días.

Otina Nava, ama de casa y madre de dos niños./ Foto:NAD, William Ceballos

Tal es el caso de Otina Nava, ama de casa y madre de dos niños, quien aseguró que este año tuvo que vender ropa usada que anteriormente donaba a otras personas, para cubrir necesidades dentro del hogar, entre ellas los gastos escolares de sus hijos.

“Este año llegué a vender ropa de mis dos niños que ya no usaban para poder comprarle uniforme y en un solo día lo vendí todo, pero cuando fui a hacer la comprar escolar no me alcanzó el dinero. La mayoría se fue en los gastos de diciembre”

“Anteriormente, esta ropa vieja la obsequiaba a amigos, vecinos y hasta a los indigentes, pero, este año, muchos decidieron venderla y más allá de todo la gente por mi casa optó por comprar en las llamadas ′coroteras′ que no es más que otro tipo de mercado que se abrió en las comunidades”, dijo.

Para el economista, Leonardo Soto, este nuevo mercado viene por una reestructuración  del valor del sentido de las cosas inducido por la crisis. “Las personas intentan evadir la situación económica tratando de reunir poder adquisitivo con estos mercados alternativos”, acotó.

Economista, Leonardo Soto. / Foto: NAD

Precisó que en años anteriores las “coroteras” no eran negocios necesarios, “porque había poder adquisitivo y las cosas se conseguían; pero los bienes adquieren mayor valor cuando uno se da cuenta que no es fácil obtener otro igual en el mercado”.

En este tipo de economía resaltan tres aspectos importantes:

-Capitalización de la familia: Frente a la alta inflación y el desabastecimiento, los bienes y servicios no son fáciles de adquirir, por lo que este año se vio mucho la compra y venta de  bienes de segunda mano (entre ellos ropa, calzado, electrodomésticos y repuestos). Además, se ha vuelto común el trueque de productos.

-Mercados informales que solucionan una necesidad inmediata: Es un tipo de mercado que, a pesar de no ser nada nuevo, en los últimos meses se dieron las condiciones para que las personas optaran por entrar en él. Cabe destacar que este tipo de economía, por ser algo improvisado y esporádico, no genera ningún tipo de ingreso al país a través de impuestos. Sólo satisface una necesidad interna y temporal del que compra y del que vende.

Los sectores de la sociedad actúan de manera distinta frente a este mercado: Según el experto en economía, las clases sociales juegan un factor importante en este “boom” de negocios improvisados donde buscan objetivos distintos:

Los que venden:

Clase baja:

Lo hacen para adquirir capital y gastarlo en las necesidades de su hogar: compra de alimentos, nueva vestimenta o simplemente para tener poder adquisitivo en sus bolsillos para los próximos días.

Clase mediana:

“Con la finalidad de capitalizarse en bolívares y adquirir una moneda más fuerte, comprar boletos aéreos. Incluso, me enteré de un caso en el que venden y utilizan ese dinero para comprar oro y resguardar su capital con un metal que adquiere valor con el tiempo”, aseguró Soto.

Los que compran

Para esta gente, se trata de una forma de ahorrar y rendir lo poco que tiene. “Si en el mercado formal una persona puede comprar un solo pantalón nuevo, con el dinero que tiene, en este negocio el mismo ciudadano puede adquirir tres o cuatro de segunda mano, pero en buen estado”.

Egda Vilchez, Dirigente del PSUV / Foto: NAD

Por su parte, Egda Vílchez, dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), destacó que este negocio no es del todo novedoso  y señaló que más allá de dar una ayuda a la economía, es un tipo de mercado que ha proliferado con agresividad en toda las ciudades.

“Anteriormente, la única referencia de este tipo de negocio era ‘La Corotera’, donde las personas que tenían un atuendo, o cualquier cosa que quisieran vender, lo podían hacer allí, pero desde hace unos seis meses este tipo de comercio ha tomado cuerpo hasta el punto de tornarse agresivo a la vista de las personas en la mayoría de las comunidades marabinas”, resaltó.

Estas ventas de garajes tienen una vertiente muy importante que va más allá de una simple oportunidad de ganar una “lochita”, sino que se está implementando un modelo de transculturación económica.

“Nosotros somos gente que donamos ropa y cosas al necesitado. Antes los muebles, la ropa, los electrodomésticos pasaban de generación en generación; pero ahora debido a la alta inflación y especulación del mercado, la gente ha optado por vender lo que antes regalaba y esto hace que se pierda el sentido de la solidaridad”, dijo.

Vílchez precisa que este proceso de “transculturación” es un modelo económico propio del capitalismo y puede evitarse con solo tomar conciencia y continuar con la solidaridad que nos caracteriza. “Imagina que  nadie regale nada, qué será del necesitado, de aquellos que de verdad no tienen para comprar ropa o comida”, preguntó.

Si se trata de una transculturación o no, si es por necesidad o por simple placer de vender ycomprar o si está inducido por la falta de poder adquisitivo, queda en la opinión de cada persona. La verdad es que las ventas de garajes han proliferado descontroladamente y todos coinciden en que no sólo el maracaibero, sino el venezolano en general,  quiere estirar el dinero, ahorrar, sentir que el efectivo que tiene en sus bolsillos le rinde para suplir sus necesidades, gustos y antojos; sin embargo, este mercado alternativo,  aun cuando se está haciendo cada vez más común, no es una actividad recurrente y permanente para una persona. Es un ingreso extra a lo que ellos consideran como trabajo formal.

Written by María Fernanda Muñóz

Periodista venezolana. ¿La mejor arma? Humanidad. Pasión se escribe con P de periodismo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

VIDEO| Hombre en Florida encuentra un cocodrilo de 2,5 metros en su piscina

España convoca al embajador venezolano en protesta por las palabras de Maduro