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¿Por qué Cuba produce tan poco café?

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Secadero de café en la comunidad La 23, en Trinidad / Vicente Brito.

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HAVANA TIMES – A sus 71 años, Ernesto Martín debe ser el único guajiro de todo el Escambray que no se levanta directo al primer buche de café de la mañana. Dejó de gustarle hace décadas, cuando su mujer intentó mudarse del colador a la cafetera y la explosión le dejó un hueco en el techo de la casa.

“A ella no le pasó nada, por suerte —describe mientras le lanza una mirada como de tregua—, pero a mí el susto me curó del vicio del café para toda la vida. Y fue mejor, porque unos añitos después las plantaciones dijeron a ponerse flacas, a enfermarse y a parir unos granos raquíticos que casi no rendían. Aquello lo que daba era lástima”.

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Y lo cuenta así, con naturalidad, como si tuviera algo que ver el estallido de su cafetera con el progresivo deterioro que fue diseminándose por los cafetales del lomerío villareño como un cáncer. En algo sí tiene razón: aquello lo que daba era lástima.

Él no sabe de “allá”, en Oriente, donde las plantaciones siempre han sido más extensas y el café se da sato; pero en el Escambray bajo la jurisdicción de Sancti Spíritus, zona que conoce como la palma de su mano, Ernesto recuerda las pariciones de los años 80, cuando la región aportaba casi 2 000 toneladas en una sola cosecha.

“Pero empezamos a ir para atrás y para atrás como el cangrejo, dejaron de subir los recursos a las montañas, la broca* se plantó en sus trece y, para colmo, a la gente le dio por bajar para el llano”, evoca, apesadumbrado.

Producción de café en Cuba. (Fuente FAO ONEI)

Producción de café en Cuba. (Fuente FAO ONEI)

En la contienda 2006-2007 tocó fondo la producción cafetalera en territorio espirituano: apenas 98 toneladas, una cifra que los campesinos de estos predios prefieren olvidar pero que ha quedado grabada en los anales estadísticos de la provincia en números rojos.

“Yo mejor ni le cuento la triste cantidad de latas que recogí en esos años —admite Ernesto Martín y, a seguidas, pone el dedo sobre la verdadera llaga—. Además, casi todas las vendía por la izquierda porque me daba más resultado que vendérselas al Estado”.

En semejante apreciación, la de los desfasados precios que como quien dice hasta el otro día imperaban en el mercado estatal, coinciden todos los guajiros encuestados; los guajiros y los directivos del sector en Sancti Spíritus, quienes reconocen en las nuevas tarifas de compra aprobadas por el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) el estímulo que pedía a gritos la aún menguada industria del café cubano.

Precios actuales del café. (Fuente Mesa Redonda)
Precios actuales del café. (Fuente Mesa Redonda)

El aumento es ostensible: de 50 a 161 pesos subió el precio de una lata de primera calidad de café arábico, mientras que por cada lata de segunda el Estado eroga hasta 135 pesos, según estipula la Resolución 237/2015 del MFP y consta en los informes de Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) como la Conrado Benítez, de Trinidad.

“Por estos contornos siempre se ha recogido café porque es una tradición que, al menos yo, heredé de mis padres, pero no le voy a mentir: si pagan mejor uno se esfuerza en sacarle el quilo a la mata”, asegura Roberto Zamora, caficultor de Tres Palmas, cerca de Topes de Collantes.

El propio Leosvaldo Cruz Duardo, especialista principal del cultivo en Sancti Spíritus, pone un ejemplo para ilustrar el repentino esmero de los campesinos: “Ahora los productores escogen mejor los granos; durante la recogida seleccionan solo el maduro, casi de uno en uno. Antes era al barrer”.

Cosecha de café en las montañas del Escambray, en Trinidad, Sancti Spíritus. AIN FOTO/OScar ALFONSO SOSA

Cosecha de café en las montañas del Escambray, en Trinidad, Sancti Spíritus. AIN FOTO/OScar ALFONSO SOSA

Quienes no están muy contentos con los nuevos precios de acopio son los compradores del mercado negro, una extensa red que solía parasitar las cosechas al punto en que, según cálculos aproximados, entre el 10 y el 20 por ciento de las producciones del grano iban a parar a ese destino. Iban y todavía van a parar allí, aunque en menor cuantía, asegura a Progreso Semanal un consumidor que confiesa haber comprado esta misma semana cada lata a 40 pesos: “Y me la traen a la puerta de la casa”.

Que no basta con aumentar los precios de compra al productor para garantizar el despegue definitivo es una realidad que comprenden todos, desde los campesinos que por estos días exprimen a más no poder sus cafetales, hasta los funcionarios que intentan revertir el estancamiento con estrategias científicamente elaboradas.

En el café, como en los demás renglones agropecuarios, hay que producir más y mejorar los indicadores de eficiencia industrial, sostienen expertos del territorio que han venido siguiendo los altibajos de este rubro y confirman los primeros resultados de un plan de medidas urgentes implementadas en el lomerío.

¿Quiénes cultivan el café de Sancti Spíritus?
¿Quiénes cultivan el café de Sancti Spíritus?

La renovación de las plantaciones, que en el Escambray espirituano ya ha sustituido más del 80 por ciento de los cafetales; una mayor asignación de recursos para la atención a las áreas; más efectividad en el enfrentamiento a la broca; el emplazamiento de tres despulpadoras ecológicas que reducen la carga contaminante asociada al proceso de beneficio; así como la prioridad concedida al café arábico, de probada calidad y precios más tentadores, figuran entre las acciones ya emprendidas como parte del programa de desarrollo que pretende devolver el cultivo a sus mejores tiempos.

Y cuando parece que finalmente todo está listo para el despegue anunciado, arrecia la sequía y los rendimientos vuelven a caer por los suelos. Así lo describe Francisco Hernández, campesino de la CCS Conrado Benítez: “Aprobaron mayores precios, pero entonces es la dichosa naturaleza la que nos pone en jaque”.

“¿No ve lo que le digo? —acota Ernesto Martín—. El café en Sancti Spíritus desde hace décadas no tiene quince. Llevábamos dos años creciendo poquito a poco, y esta cosecha ya va para abajo de nuevo por la falta de agua”.

Con su pintoresca opinión coincide el especialista principal de café en la provincia, quien declaró recientemente a la prensa local que las escasas precipitaciones ocurridas en el período de floraciones provocaron la merma productiva, calculada en unas 25 000 latas menos en comparación con la anterior campaña.

Los números de la presente zafra cafetalera, por tanto, se mantienen todavía a años luz de los potenciales productivos de la zona: apenas 127 toneladas de café oro (procesado) aunque, eso sí, alrededor del 40 por ciento corresponde a grano con calidad exportable.

En Topes de Collantes radican los cafetales más altos de Cuba. Foto: Vicente Brito.

En Topes de Collantes radican los cafetales más altos de Cuba. Foto: Vicente Brito.

Precisamente de la calidad alardean los guajiros del Escambray, que del cultivo conocen desde el tipo de suelo donde se da cada semilla, hasta los precios de sus producciones en el mercado mundial: “20 dólares americanos por un cuarto de kilogramo de Crystal Mountain, y el café de esa marca sale de estas mismas matas que usted está viendo”, me dice Ernesto Martín mientras acaricia las hojas que, según declara, están libres de broca y de santanica**.

Por eso no entiende, ni quiere entender, que la producción cafetalera en Cuba hoy no sea ni sombra de lo que fue. “El colmo es, periodista, que nosotros enseñamos a Viet Nam a cosechar porque, ¿qué podría saber un vietnamita de café?, y ahora ellos son la segunda potencia mundial del grano. Eso no lo estoy inventando yo; eso lo ha dicho Raúl”.

Y pone énfasis en el “Raúl” como si quisiera apuntalar su criterio. Ni falta que hace: en cuestiones de macroeconomía y política exterior, quizás sí; pero en cómo hacer parir los cafetales, en cómo multiplicar los rendimientos montaña arriba y servir en jícaras el café cimarrón; en esos menesteres a los guajiros del Escambray no hay quien les ponga un pie delante.

Los hombres del café han envejecido y el relevo se ha marchado al llano. Foto: Vicente Brito.

Los hombres del café han envejecido y el relevo se ha marchado al llano. Foto: Vicente Brito.

*Broca: es la plaga que afecta directamente al grano pudiendo  dañar hasta el 80 % de una plantación.

**Santanica o Santanilla: Descubierta precisamente en la zona de Sancti Spiritus en 1863, ocasiona daños indirectos al asociarse con pulgones.

 

Written by Havana Times

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