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Nuevos desertores del deporte cubano

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Osmel Ramírez Álvarez

Yulieski y Lourdes Gourriel

Yulieski y Lourdes Gourriel.  Foto: AIN

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HAVANA TIMES — Impactante fue la noticia en la Mesa Redonda del lunes 8: una nota del Instituto de Deporte (INDER) informó la deserción de dos peloteros estelares de nuestro equipo nacional, nada más y nada menos que los hermanos Gourriel, el súper-dotado Yuliesky y el excelente prospecto Lourdes Junior. Estaban reforzando a los Tigres de Ciego de Ávila en la Serie del Caribe en República Dominicana, donde los cubanos no tuvieron una actuación muy satisfactoria.

Más que adaptados estamos a perder en nuestra diezmada pelota a muchas de las principales estrellas. Antes, hasta no hace mucho, nos enseñaban a tildarlos de traidores a la Patria. Jamás sabíamos lo que sucedía con ellos en sus carreras en el exterior o en sus vidas. Simplemente morían para nosotros.

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El poder mediático absoluto del Gobierno, antes de la llegada de las nuevas tecnologías, nos mantenía a expensas de lo que nos quisieran informar. El célebre “paquete” audiovisual que se comercializa informalmente en Cuba ha tenido, en ese sentido, una función liberadora. Ya nada se le puede ocultar al cubano, a pesar del poco acceso a Internet y del carácter oficial de todos los medios radiales, televisivos y escritos.

Más que adaptados estamos a perder en nuestra diezmada pelota a muchas de las principales estrellas. Antes, hasta no hace mucho, nos enseñaban a tildarlos de traidores a la Patria. Jamás sabíamos lo que sucedía con ellos en sus carreras en el exterior o en sus vidas. Simplemente morían para nosotros.

La nota del INDER, con nombres y apellidos es inédita. La norma ha sido ignorar estos sucesos y jamás mencionar los nombres de los atletas en la prensa cubana. Creo que estas deserciones van a marcar pauta y acarrearán cambios en el deporte cubano. El nivel de juego ha bajado, no solo por los que se van, sino por la manía de mantener tantos equipos, uno por provincia. Por consiguiente, en vez de pocos equipos buenos, hay muchos malos.

Los jugadores estelares enfrentan un pícher de calidad hoy y los próximos tres juegos batean a gusto frente a novatos o mediocres. Igual los lanzadores, en la alineación se emplean a fondo contra dos o tres bateadores, los demás son pan comido. Cuando les toca enfrentar conjuntos fogueados en ligas profesionales, en los cuales todos los jugadores son estelares, les sale el problema.

Se ponen ansiosos, tardan en adaptarse y como son series cortas, se quedan atrás. Vegueros, de Pinar del Río, en la pasada serie caribeña, logró restablecerse a última hora y obtuvo la corona. Es muestra de la calidad de los jugadores cubanos. Pero les falta rigor competitivo y en casa no lo tienen.

La aspiración de todo pelotero de calidad es jugar un béisbol también de calidad, con rigor, en el que puedan desplegar todo su potencial y crecer. Eso sin hablar del dinero, que siempre hace falta y es también un gran indicador de éxito.

En todo deporte se sueña con ser profesional, lo cual significa estar al máximo nivel. En la pelota ser profesional equivale a querer jugar en las grandes ligas. Las grandes ligas están en los EUA y ese país es el enemigo histórico de la Revolución cubana. ¡Tremendo dilema!

El deporte en Cuba, como todo, está mezclado con la política y prima el interés político. Es por ello que si un deportista desea ser profesional y decide saltar a ese nivel, tiene que convertirse en un desertor apátrida. Desde hace un tiempo se está dando cierta apertura con ese tema, forzados por la necesidad de cambiar en un mundo nuevo que no admite protagonistas estáticos.

El deporte en Cuba, como todo, está mezclado con la política y prima el interés político. Es por ello que si un deportista desea ser profesional y decide saltar a ese nivel, tiene que convertirse en un desertor apátrida.

En este nuevo ambiente, el bloqueo, más que la politización del deporte cubano, es quien impide la ascensión de las estrellas cubanas a las grandes ligas. Al menos contratados a través del INDER. El bloqueo parece estar llegando a su fin, pero el tiempo de rendimiento deportivo es limitado y los que se sienten listos para lograrlo no pueden esperar. Esperar significa dejarlo pasar.

Pero es injusto preocuparse por el porvenir de unos pocos e ignorar el de muchos. Los deportistas son noticia, también los artistas y los médicos, pero en Cuba hay muchísimo más talento atascado, marchito y subutilizado.

También están dejando pasar un tiempo precioso en espera de mejoría u obligados a ello, por la cautela proteccionista de nuestros líderes y su lema: “Sin prisa pero sin pausa”. La cara visible y mediática de un pelotero o un artista es solo la punta de un inmenso iceberg oculto en el agua fría del estancamiento de la Cuba socialista y revolucionaria, presa en las ideologías extremistas del siglo XX.

Martí dijo “no es fácil sentirse preparado para lo grande y conformarse con lo pueril”. ¿Cuántos cubanos han de sentirse así? Por eso no juzgo mal al que se cansa de esperar. Me entristece que los Gurriel no puedan aportar más en nuestro equipo de pelota, con vista al Clásico Mundial u otro evento, pero me alegro por ellos. ¡Buena suerte compatriotas!

Written by Havana Times

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