(Martinoticias).- Fidel Castro, inclusive si se arrepiente, tendrá que transitar por el infierno o el purgatorio, dicen los teólogos. Su hermano, el que gobierna ahora, evitaría ese periplo e iría al cielo tras su mediación en una disputa milenaria entre dos de las más importantes denominaciones cristianas, la Iglesia Católica y la Ortodoxa Rusa. Y tendrá Raúl Castro un abogado para esa causa en Cirilo (Kirill en ruso), Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Han sido dos años de reuniones secretas en Roma, La Habana, Moscú y Washington por razones similares, una mejoría de las relaciones. Francisco hacía de intermediario para resolver eldiferendo entre Cuba y Estados Unidos y Raúl Castro enviaba notas y emisarios a Moscú y Roma, y en ocasiones, sirvió de mensajero para el Patriarca.
Tanto el Obispo de Roma como el Secretario General del Partido Comunista de Cuba lograron sus propósitos. Uno logró que Cuba y Estados Unidos restablecieran relacionesdiplomáticas; y, el otro, que el Patriarca de Moscú y todas las Rusias, Cirilo, y el papa Francisco se encuentren en La Habana.
Jerusalén ha sido el lugar idóneo para los encuentros entre los jerarcas ortodoxos y el Santo Padre.
Pablo VI se reunió en 1964 con el Patriarca de Constantinopla Atenágoras I en Jerusalén (entonces bajo control jordano); después lo hizo con el Patriarca copto de Alejandría, Shenouda III. El papa Juan Pablo II se reunió también con Bartolomé I en 2004. Benedicto VIrecibió después en la ciudad santa a Bartolomé y Francisco repitió la ceremonia en 2014.
En pocas ocasiones se han reunido en Roma o Estambul.
En mayo de 2015, cuando Raúl Castro viajó de Moscú a Roma y se reunió en 48 horas con Cirilo y Francisco, la cita ya era realidad; y La Habana, la ciudad perfecta. Como una nueva tierra beatífica para la cumbre eclesial.
