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Obama tocó el corazón de muchos cubanos

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Luis Rondón Paz

Gente en el malecón esperando ver a Obama pasar.

Gente en el malecón esperando ver a Obama pasar.

HAVANA TIMES — El discurso de Obama en el Gran Teatro de La Habana, apenas unos metros del Capitolio, réplica del Capital Building en los Estados Unidos, es, sin duda, un hecho histórico para los dos países. El acceso estaba completamente restringido en un área de dos kilómetros a la redonda. Pero bueno, eso es normal.

Como llegué tarde, era obvio que no podría entrar al hotel Parque Central, donde está trabajando el equipo de Paz Communications, por lo que aproveché y tomé algunas fotos y videos de los alrededores para mostrar cómo se comportaba La Habana minutos antes del discurso del presidente de los Estados Unidos de América.

El discurso fue objetivo, transparente y elocuente. Definitivamente él se ganó el puesto de presidente de la mayor potencia económica del mundo. En lo particular conmovió mi ser hasta lo más profundo, pues en carne propia he sufrido todas las diferencias entre los dos países; el adoctrinamiento en mi escuela primaria donde me intentaron enseñar que los estadounidenses  todos son malos, la migración en desbandada de casi todos mis amigos de la escuela primaria, la partida de dos de mis hermanas al extranjero. La incomunicación. También la miseria y pésima alimentación durante el periodo especial, mi desesperada idea de escapar de Cuba, el sentimiento de impotencia al ver como uno se explota sin ver resultados, la resignación, el dolor de vivir en un país que me discrimina por ser diferente, los amores frustrados, entre otros tantos recuerdos y sentimientos que cruzaron mi mente al escuchar las palabras de Obama.

No pude contener mis lágrimas al ver cuando de su boca surgieron oraciones como “el futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano”, su esperanza en las nuevas generaciones, en la juventud cubana, mi esperanza para construir un país más libre, equitativo y verdaderamente justo.

Obama hablando a los cubanos.

Obama hablando a los cubanos.

Una vez más confirmé que haber decidido a los 24 años de edad quedarme en Cuba y tiempo después, por convicción, asumir el activismo como estilo de vida, no era una equivocación. Nadie me lo había dicho, pero sentí que el cambio debía empezar desde mi propio interior, como minoría sexual y eslabón fundamental en el empoderamiento de la ciudadanía.  Ese sentimiento fue reforzado nuevamente con las palabras de Obama.

Pienso que pronto habrá más oportunidades de empleo, se podrá viajar con mayor facilidad a los Estados Unidos, estudiar, trabajar, tributar a mejorar la calidad de vida de la gente en Cuba. Y quizás no habrá ni que pensar en el sueño americano, porque desde mi país se podrá vivir mejor.

Creo que ahora la pelota está del lado de Raúl y el Gobierno cubano, hubo total franqueza; solo queda que mi país tome partido en el asunto y se abra más a la democracia participativa y confíe en la sociedad que preparó por más de 50 años.

Es hora de que la ciudadanía tome un mayor protagonismo en el desarrollo del país, promoviendo un estado de derecho y justicia social real para todas y todos. Claro, sin que nadie tenga que decirnos lo que tenemos que hacer, pero con la suficiente madurez política de escuchar lo que piensan los demás, con respeto a las diferencias y capacidad de tomar lo mejor de quienes tienen un sistema democrático diferente al cubano, mecanismo que considero debe continuar su transformación a tono con las nuevas generaciones y los procesos de comunicación en el mundo.

 

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