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¡Adiós, Dilma! Partido aliado de Rousseff se aleja del Gobierno

Dilma Rousseff, presidente de Brasil. Foto: EFE
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Dilma Rousseff, presidente de Brasil. Foto: EFE
Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff| EFE

El PMDB, que tiene siete ministros, tiene previsto anunciar hoy su salida del Ejecutivo

elpais.com.-  Esta tarde, el principal partido aliado del Gobierno de Dilma Rousseff, el Partido do Movimento Democrático de Brasil (PMDB), hasta hoy mayor apoyo del comatoso Gobierno de Rousseff y apoyo de los sucesivos gobiernos de Lula desde 2003, anunciará, tras una reunión protocolaria, que cambia de postura y de lado. Así deja las manos libres a sus diputados para sumarse a las filas de los que votarán, en las próximas semanas, a favor de la destitución parlamentaria (impeachment)de la actual presidenta. Esta formación cuenta con siete ministros en el Gobierno. Uno ya ha renunciado.

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Con el reloj de la votación parlamentaria corriendo (en un mes todo puede estar decidido), Rousseff, cada vez más debilitada, recibirá esta tarde un golpe que se antoja definitivo para su permanencia en el poder. El PMDB abandona el barco del Gobierno cuando este zozobra (táctica ésta, la del huida de la nave cuando se hunde propia de esta formación) y sus 65 diputados, decisivos para inclinar la balanza del Congreso para uno u otro lado, apuntan ya a votar a favor del impeachment cuando llegue el momento crucial, dentro de unas semanas. El partido presiona para que sus siete ministros, entre los que se cuentan el de Salud y el de Minas y Energía, entre otros, renuncien.

Si esto ocurre,  paradójicamente, sólo el vicepresidente del Gobierno, Michel Temer, convertido en líder de esta formación ambigua, quedará en su puesto. La razón es obvia: si Rousseff es destituida por el juicio del Parlamento, Temer asumirá automáticamente la presidencia, lo que cada día que pasa se vuelve más probable. Tratará de conducir su Gobierno, ayudado por la actual oposición a Rousseff, hasta las elecciones de 2018.

Vicepresidente de Brasil, Michel Temer| EFE
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Hay un ministro, el de Turismo, Henrique Eduardo Alves, del círculo próximo de Temer, que ya ha renunciado, adelantándose al posible paso de los otros. En una carta remitida a la presidenta Rousseff alega que el diálogo entre ella y el PMDB “se agotó”. Y añade: “Estoy convencido de que, siendo usted alguien que aprecia sobre todo la coherencia ideológica y la lealtad a su propio partido, entenderá su decisión”.

En la imagen, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff (i) y el ministro de Turismo de Brasil, |EFE
En la imagen, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff (i) y el ministro de Turismo de Brasil, Henrique Alves|EFE

Rousseff se vio ayer con estos siete ministros. Según uno de estos ministros contó a O Estadão, la presidenta se mostró abatida y resignada. Todos se comprometieron a dejar efectivamente sus cargos no antes del día 12 de abril para atender las causas urgentes hasta entonces.

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Con todo, ni Rousseff ni el ex presidente Lula (aún con su nombramiento como ministro en el limbo jurídico por orden judicial) se han rendido. El ex presidente se citó con Temer hace unos días en el aeropuerto de Congonhas, en São Paulo, para discutir la salida en tromba del PMDB del Gobierno. Lula, según la prensa brasileña, trató de convencer a Temer, pero éste le aclaró que todo estaba decidido ya y que su partido iba a batallar a favor de la destitución parlamentaria de la presidenta. Lula, que maniobra con las manos atadas al no poder emplear todo el peso de su cargo de ministro, negocia, con todo, con los diputados del PMDB uno a uno para tratar de que la huida no sea completa. En una rueda de prensa celebrada ayer con periodistas extranjeros aseguró que tratará de formar una coalición con los parlamentarios del PMDB que no se sumen a la desafección. El mismo Lula recordó que esta formación es heterogénea, formada por líderes regionales y no caracterizada por la unidad de acción, de modo que tratará de actuar entre las grietas para conseguir apoyos personales anti-impeachment.

Mientras, los otros partidos de centro y de centro derecha que apoyan al Gobierno –apuntalado por una decena de formaciones de izquierda y de centro- empiezan también a resquebrajarse, atraídos por la inercia del movimiento de escapatoria del PMDB. Todos olfatean que el poder cambiará  de manos y no quieren verse con el pie cambiado. El PP, el PR y el PSD, tres aliados del Gobierno, suman entre ellos 100 diputados. El Gobierno se teme una desbandada general y se ve cada minuto que pasa más impotente para detener la destitución parlamentaria. El Partido de los Trabajadores (PT), la formación de Rousseff y Lula, sólo cuenta con 59 diputados. Con sus aliados de izquierda, que por ahora han asegurado que no se sumarán a la destitución parlamentaria, no llegan a los 171 necesarios para detener el proceso de impeachment en su inicio, esperanza del Gobierno para no naufragar. De ahí que Lula, negociador hábil, se emplee a fondo persona a persona.

El senador Humberto Costa, del PT, ha avisado hoy, de cualquier manera: “Si Dilma cae de esta manera, Temer será el próximo en hacerlo”.

 

 

 

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