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La pelota y el 55 aniversario del INDER

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Foto: Algunos jutadores del equipo Cuba durante el Clásico Mundial de Béisbol celebrado en Tokio, Japón, en 2009. En primer plano, José Dariel Abreu, desde 2014 jugando en las Grandes Ligas. Tomada de Diario de Cuba.

Hace 55 años el Gobierno Revolucionario desmanteló las instituciones cívicas existentes y las sustituyó por otras de corte totalitario. En ese proceso, el 23 de febrero de 1961 fue creado el Instituto Nacional de Deportes Educación Física y Recreación, más conocido por INDER.

La preocupación y ocupación por el deporte y la educación física en Cuba se remontan a principios del siglo XIX, como demuestran los siguientes hechos:
– En 1807, la Real Sociedad Patriótica de La Habana envió a Europa al reverendo Juan Bernardo O’Gavan Guerra para que estudiara las ideas del pedagogo suizo Johann Heinrich Pestalozzi, las cuales prestaban gran importancia a la educación física y al deporte.

– A su regreso a Cuba, en 1808 se inicia la introducción de dichas ideas en el sistema educacional cubano, por lo que a O’Gavan se le considera el padre de la cultura física en Cuba. O’ Gavan era vicario general de la Diócesis de La Habana y Diputado en las Cortes de Cádiz por Santiago de Cuba, ciudad donde había nacido en 1782, participando en los debates y elaboración de la Constitución de 1812. Falleció en 1838.

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– En 1928, con pocos recursos, se funda el Instituto Nacional de Educación Física, que funcionó hasta 1932. En 1935 se organiza la Comisión Nacional de Educación Física. En 1936 se crea el puesto de Comisionado de la Pelota Profesional, asumido por el coronel Ignacio Galíndez, y en 1938 se organiza
la Dirección General Nacional de Deportes, encabezada por el coronel Jaime Mariné, bajo cuyo mandato se fundó el Salón de la Fama del Béisbol Cubano.

– La pelota se jugó en Cuba desde la segunda mitad del siglo XIX. Para esa fecha, ya existían los Rojos del Habana. En 1874 se jugó en Palmar de Junco el primer partido registrado con estadísticas. En 1878 surgió el Almendares Base Ball Club y nació la Liga Cubana de Béisbol, que existió hasta 1961. El primer estadio de béisbol se construyó frente a la Quinta de los Molinos, donde cubanos y equipos estadounidenses que viajaban a Cuba jugaron durante 35 años.
– Durante las primeras tres décadas de la República, ya en la Isla existían cuatro circuitos: el profesional, el semiprofesional, el de los centrales azucareros y el amateur, heredero de la pelota que los cubanos de clase media y alta trajeron de Estados Unidos a Cuba.

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– En los años 30 del siglo XX, con la reorganización de la Liga Cubana y la participación del Gobierno, la pelota cubana tuvo su edad de oro. Mientras, el pacto con el béisbol organizado, la prosperidad de la posguerra y la conversión de La Habana en un centro turístico moderno, aseguraron a la Liga la posición de circuito principal en América Latina. Bajo la dirección del coronel Ignacio Galíndez, Comisionado de la Pelota Profesional, entre 1936 y 1937 se desarrolló el primer campeonato de base ball, considerado un evento modelo.

– Después de la Primera Serie Mundial de Béisbol Amateur, celebrada en Londres en 1938, las cinco siguientes, entre 1939 y 1943, se efectuaron en el estadio de la cervecería Tropical, en La Habana. Cuba ganó cuatro series.

– Desde 1940, gracias a la radio, la pelota llegaba a todos los rincones del país y a partir de 1950 comenzó su trasmisión televisiva. A mediados de esa década se trasmitían por dos canales diferentes y la Serie Mundial fue retrasmitada por un avión que sobrevolaba el Estrecho de la Florida con antenas de relevo, posteriormente se verían en vivo y en directo. La existencia en 1951 -diez años antes de la creación del INDER. de 14 mil televisores y cerca de 600 mil aparatos de radio, convirtieron a la Liga Cubana en una pasión.

La participación de políticos y militares en la dirección del deporte constituyó una tendencia mundial que tuvo su momento cumbre en los Juegos Olímpicos celebrados en Berlín en 1936, los cuales fueron utilizados por Adolfo Hitler para promover el nacionalsocialismo. Cada equipo representaba a su país a imagen y semejanza de los ejércitos. Cuba no fue una excepción, el apoyo del general Fulgencio Batista y la presencia de militares como Mariné y Galíndez en la dirección del deporte cubano así lo confirman.

En Cuba, esa relación entre política y deporte estuvo presente en el discurso modernizador del autonomismo en el siglo XIX y en presidentes de la República como Gerardo Machado y Fulgencio Batista, pero no existen antecedentes de un jefe de Estado que haya intervenido con tanto énfasis y de forma tan prolongada en el deporte nacional de su país como lo hizo Fidel Castro con la pelota.

Una intromisión de corte totalitaria que separó la pelota de la sociedad civil y la subordinó a la política. A consecuencia del diferendo entre Cuba y Estados Unidos se abolió la pelota profesional, se disolvió la Liga Cubana de Béisbol y se iniciaron las series nacionales amateurs.

La subordinación del deporte a la ideología se expresa en que el Estado asume y costea todos los gastos a cambio de la fidelidad como requisito inviolable para participar. Con esa pelota “libre”. Cuba estableció la supremacía durante décadas en las competencias amateurs centroamericanas, panamericanas y mundiales. Se proclamó la gran victoria sobre la pelota “esclava”, pero a un costo insostenible para un país sin economía.

El 2 de enero de 1967, Fidel Castro declaró: “Se erradicó el deporte profesional, y sobre todo, se erradicó en aquel deporte, que era uno de los más populares: la pelota… Pero lo más interesante es que jamás ningún deportista profesional cuyo negocio es el deporte, jugó con tanto entusiasmo, con tanta entereza, con tanto coraje, como el que llevan a cabo nuestros deportistas, que no son profesionales”.

Ocho años más tarde, en octubre de 1975, rebosante de alegría, Castro expresó: “Si en otros países de América latina no existe la revolución social, no se desarrolla la revolución social; por mucha técnica; por muchos entrenadores que contraten; por muchas cosas que inventen, no podrán obtener los éxitos que obtiene Cuba en el deporte”.

La ilusión se desvaneció al comenzar los choques con presencia de profesionales. La pelota “esclava” demostró ser superior a la “libre”, como lo indican los resultados en todos los topes, particularmente en los clásicos y en las Series del Caribe. Así arribamos, al 55 aniversario del INDER, sufriendo las consecuencias.
En el I Clásico (2006), el equipo de Cuba fue el que más ponches recibió, permitió más carreras y sus lanzadores fueron los más descontrolados, y tuvo que conformarse con el segundo lugar. En el II Clásico (2009), el equipo cubano fue superior al anterior en ofensiva, pitcheo y defensa, pero retrocedió hasta el quinto lugar. En el III Clásico (2013), a pesar de contar con un equipo superior, no pudo mejorar la quinta posición.

La consigna de regresar “con el escudo o sobre el escudo”, convertirse en los “más altos per cápita de medallas de oro por habitante” y alardear de que “podemos combinar algo que no pueden hacer los jugadores profesionales” porque nuestros atletas “ni se venden, ni traicionan a su pueblo y a su patria”, resultó irrealizable.
Una muestra de la degradación pudo verse a mediados de 2013, cuando al topar con una selección de estudiantes universitarios de Estados Unidos, el equipo nacional que en ocho de diez oportunidades había derrotado a selecciones universitarias estadounidenses, a pesar de superar a sus contrarios en experiencia y promedio de edad, fueron barridos en cinco partidos por verdaderos aficionados.

En la edición de 2014 de la Serie del Caribe, año en que Cuba se reincorporó a esas series regionales, después de más de medio siglo ausente, celebrada en Isla Margarita, Venezuela, el equipo Villa Clara, ganador de la 52 Serie Nacional, reforzado como de costumbre, con los mejores peloteros, perdió los primeros tres partidos con México, Venezuela y República Dominicana, le ganó el cuarto a Puerto Rico, pero no pudo llegar a semifinales.

En la edición de 2015, en Puerto Rico, el equipo Vegueros de Pinar del Río, ganador de la 53 Serie Nacional, también perdió los primeros tres juegos, ganó el cuarto y gracias al balance de ganados y perdidos entre los demás equipos, pasó a semifinales y se impuso en el último juego 3 x 2 ante Puerto Rico en la décima entrada. Ganó el campeonato a pesar del balance negativo de dos ganados y tres perdidos. Varios cubanos que abandonaron el país en años anteriores desempeñaron un papel destacado en otras novenas.

En la edición de 2016 de la Serie del Caribe, celebrada entre los días 2 y 7 de febrero, en República Dominicana, en un torneo de seis juegos entre los equipos Venados de Mazatlán (México), Cangrejeros de Santurce (Puerto Rico), Tigres de Aragua (Venezuela), Leones del Escogido (Dominicana) y Tigres de Ciego de Ávila (Cuba), estos últimos con 16 refuerzos de los mejores jugadores y solo 12 atletas de su nómina, perdieron los primeros tres juegos, ganaron el cuarto y cayeron en semifinales por segunda vez frente a México. El resultado: cero medallas y dos jugadores menos, entre ellos el estelar Yulieski Gourriel y su hermano Lourdes Jr. Gourriel, quienes protagonizaron una huida al estilo de un culebrón.

Tras una brillante historia beisbolera, habernos medido con los mejores del mundo y haber triunfado, países sin apenas tradición en este deporte, hoy nos vencen o, en el mejor de los casos, ganamos con susto.

El estado de la pelota -deporte nacional y componente cultural de la nación- es reflejo de lo que está ocurriendo en todas las esferas de la sociedad, desde la economía hasta la espiritualidad de los cubanos. Por tanto, la salida de la profunda crisis en que se encuentra será imposible sin acometer simultáneamente las transformaciones estructurales que el país demanda.

Dimas Castellanos

Diario de Cuba, 23 de febrero de 2016.

Written by Iván García

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