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Cuba profunda: Cuevas de Bellamar

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Cuevas de Bellamar|www.juventudrebelde.cu
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prensalatina.cu.-  Ningún accidente natural de la occidental provincia cubana de Matanzas gana a la Cueva de Bellamar, paleocaverna de singular belleza y valores espeleológicos, situada en una de las suaves colinas que bordean la majestuosa bahía de esa ciudad, a 100 kilómetros al este de La Habana.

Su extensión es de más de 20 kilómetros, aunque su ruta tradicional es de unos 45 minutos. Espeleólogos ubican su antigüedad en 300 000 años, a partir de importantes hallazgos paleontológicos, entre ellos, una amplia gama de procesos cristalinos en sus paredes. Una escalera que supera el centenar de peldaños introduce al visitante, quien es recibido por una estalactita denominada el “Manto de Colón”, con 32 siglos de existencia y que deviene formación mayor y más antigua del afamado sitio, que semeja una cascada de 12 metros de altura. Dividida en cuatro sectores, las galerías y salones de la Cueva de Bellamar están tapizados de estalactitas, estalagmitas y helictitas, estas últimas de caprichosas formas horizontales.

Diseñados por la naturaleza y bautizados por el ser humano, se hallan “el túnel del amor”, “la capilla de los 12 apóstoles”, “la garganta del diablo”, “el paso de la lluvia”, “el salón de las nieves” y “los templos a San Pedro y Gótico”. La piedra “si me tocas no me olvidas”, las salas del “coco rallado” y de “la bendición”, “las fuentes del matrimonio”, “el divorcio” y “la juventud”, así como “el baño de la americana” están incluidas dentro de las propuestas a los curiosos. Sobre esta última existe la leyenda de que la veraneante extranjera que se perdió allí cuando decidió refrescarse en las cristalinas y frías aguas. Sin embargo, los guías reconocen que mujeres de más de una veintena de nacionalidades han hecho caso omiso a esta fábula, y se han bañado en el tranquilo manantial.

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Un proyecto comunitario constituye importante protección del área superficial de Bellamar, declarada Monumento Nacional (MN), en 1976. El terreno está constituido por carso, rocas sedimentarias y solubles, que integran el 65 % de la tierra en Cuba mientras el 80 % del agua subterránea de esta nación caribeña se encuentra en esos suelos.

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El espeleólogo Esteban Grau, responsable en Matanzas de la Fundación de la Naturaleza y el Hombre “Antonio Núñez Jiménez”, dice que las áreas cársicas sustentan la mayoría de nuestros ecosistemas, especies y poblaciones, “Son muy vulnerables y su afectación puede generar daños irreversibles al entorno, la economía y la vida humana. Trabajamos esencialmente en el estudio, protección, manejo y divulgación de los valores de áreas naturales, en especial del patrimonio cársico, y su vinculación con la humanidad”.

Entre 1989-1991 se descubrieron en Bellamar nuevos sectores y un quinquenio después se extendió la condición de MN a esas parcelas, “Este Programa de Desarrollo Local Sustentable, para la zona de la meseta cársica por medio de la permacultura, cuenta con el apoyo de la Asociación Francia-América Latina, de Burdeos. Como parte de la Protección y Manejo del Carso en Bellamar –concluye–, se ejecutan proyectos paralelos mediante alianzas institucionales.

Written by @norismarnavas

Productora de contenido en Cubanos por el Mundo. Locutora certificada. Profesora universitaria. Investigadora

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