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¡DEPLORABLE! Cada tres horas una madre entierra a su hijo en Venezuela

Apr 19, 2016
La tasa de homicidios de Venezuela se ubica dentro de la más alta del mundo|EFE
La tasa de homicidios de Venezuela se ubica dentro de la más alta del mundo|EFE

Más de 28.000 venezolanos mueren de forma violenta al año. Una víctima cada tres horas

elmundo.es.- En Venezuela, cada día alguien muere. Asesinado. Entre 8 y 10 asesinatos se producen en todo el país en episodios violentos. Los fines de semana la cifra puede elevarse hasta 50 o 70, sólo en la ciudad de Caracas, la capital, que actualmente tiene la tasa de homicidios más alta del mundo entero.

En 2015, según cifras del oficiales, casi 18.000 personas fueron asesinadas en Venezuela. Sin embargo, estos números no concuerdan con los emitidos por el independiente Observatorio Venezolano de Violencia que asegura que casi 28.000 personas perdieron la vida de manera violenta en el país. La mayoría de estas muertes ocurrió en robos, secuestros y asesinatos por sicariato.

Una violencia desatada por los cuatro costados del país, parece ser indetenible y los estudios lo demuestran: Venezuela se ha constituido en uno de los países más violentos del mundo| EFE

En Venezuela puedes ser asesinado por llevar un móvil de última generación, un auto llamativo, o cualquier objeto de valor que para el maleante sea atractivo. La delincuencia se ha vuelto demasiado aleatoria y anárquica. Existen casos tan descabellados como muertes derivadas de discusiones en el tráfico, rencillas políticas o simples miradas a la chica de otro. Venezuela está llena de problemas sin resolver.

Existe aún un alto porcentaje de pobreza y las diferencias entre clases sociales son enormes. El mayor de sus problemas: la violencia. Afecta a todos, sin hacer distinciones de clases. Durante los últimos 20 años en el país, más de 150.000 personas han muerto por este “plaga”. Y todos los días se incrementá aún más.

Una de las cosas más extrañas es que el gobierno venezolano niega esta realidad asegurando en ocasiones que la violencia no es real y que “es una sensación”. Las madres que aparecen en este proyecto tienen que vivir con la pérdida de sus hijos y como si eso no fuera suficiente, también luchan por conseguir justicia. Por desgracia, la impunidad es otro fallo en el sistema judicial venezolano.

Aquí el testimonio de algunas madres que han vivido la triste y lamentable situación de perder a sus en manos de la violencia venezolana, que parece no tener fin.

La policia creyó que eran ladrones, pero el panadero no los identificó como los ladrones

Albis Hernández, madre de Esteban, estudiante de 17 años de edad, muerto por disparos efectuados por un policía en un supuesto encuentro criminal. Esteban iba de pasajero en una moto junto a un amigo suyo del colegio. Los dos llevaban sus uniformes que los delataban como estudiantes de bachillerato.

A unas calles de donde los interceptó la policía, se había producido un robo en una panadería. El dueño le dijo a la policía que los atracadores habían sido unos muchachos jóvenes. A Esteban y a su amigo les dieron la voz de alto, se asustaron, uno de los policías disparó y le dio por la espalda a Esteban. Murió en el sitio. Posteriormente, el dueño de la panadería no los identificó como los ladrones.

Iba de compras al supermercado y lo mataron

Consuelo Palacios, la madre de Richard Alexander, muerto por un disparo en la cabeza cuando iba al supermercado para hacer la compra. Todos los días Consuelo se pregunta porqué mataron a su hijo.

Lo único que sabe es que unos hombres lo atacaron con bates de béisbol, y luego lo sentenciaron de un disparo, o quizá dos, no lo sabe. Su cuerpo fue encontrado dos días después en un terreno baldío cerca del supermercado donde había ido a hacer sus compras.

Omar tenia nueve años, lo mató una bala en la cabeza

Gloria, la madre de Omar, de 9 años de edad, muerto en medio de un tiroteo entre bandas cuando regresaba de la escuela. Gloria vive en una de las zonas más peligrosas de Petare, en lo alto de la colina, en donde la ley la llevan muchachos de 15 o 20 años con pistolas al cinto o en la mano, a la vista de todos. Anarquía pura.

Omar y su madre se bajaban de un pequeño autobus cuando fueron sorprendidos por uno de los habituales tiroteos de la zona entre bandas que se pelean el territorio. Gloria llevaba a Omar de la mano y sintió el peso del cuerpo de su hijo caer, fulminado por una bala en la cabeza. Una bala perdida de una de las pistolas de esos muchachos, borrachos o drogados, da igual.

 

 

 

@norismarnavas

Productora de contenido en Cubanos por el Mundo. Locutora certificada. Profesora universitaria. Investigadora

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