Muestra/Foto: Twitter

La segunda parte de un intercambio de artistas y curadores cubanos de la isla y de la diáspora cierra este viernes, un proyecto que persigue conectar los caminos seguidos por el arte en las dos orillas y echar abajo la percepción del mercado de que el arte cubano legítimo es solamente el hecho en el archipiélago.

“Esa percepción que es la que repite el mercado que ignora estas relaciones transnacionales que han existido ya por varios años. Como se puede entender, el arte cubano desde un punto de vista más amplio, más complicado”, dijo la curadora cubanoamericana Elizabeth Cerejido.

El proyecto Dialogues in Cuban Art, concebido por la especialista en Arte Latinoamericano preparó toda una semana de intercambios en galerías e instituciones artísticas, que culmina con un simposio de dos días sobre las problemáticas y experiencias del intercambio cultural reciente.

“Esos encuentros permiten que se derrumben barreras que han existido por muchos años. Es una oportunidad de conocernos cara a cara, de conversar”, dijo Cerejido a Martí Noticias, a punto de comenzar las charlas en el Pérez Art Museum (PAMM), de Miami.

Este acercamiento ha permitido que las fronteras entre los de acá y los de allá sean cada vez más borrosas. Cerejido pone como ejemplo al artista de la plástica Glexis Novoa, quien emigró en los 90 a Estados Unidos y ahora tiene estudio en La Habana.

La primera reunión se celebró en La Habana en 2015 y según Cerejido apunta, tuvo una fuerte carga emocional tanto para quienes no había regresado desde su partida, como para quienes “han crecido con la idea, pero nunca la han experimentado”, detalló.

“Y algo que no esperaba: que de igual manera para los cubanos encontrarse con esta comunidad cubana en Miami tiene una carga emocional”, agregó.

La historia reciente cubana ha signado también su arte. Su impacto se puede ver en las características de la obra de las diferentes generaciones. Las creaciones de quienes se destacaron en los 90 muestran mayor apego al contexto local, a la isla, la emigración.

Mientras, los artistas más jóvenes residentes en la isla tienen un lenguaje más global, debido a las oportunidades de viajar y experimental el mundo artístico internacional, explica Cerejido.

Los artistas que cultivaron su arte en Estados Unidos se dividen en dos grupos: la generación de Miami y la post generación de Miami. En los primeros es una constante la búsqueda de la identidad, de las raíces. Los segundos tienen un lenguaje más conceptual con mezclas del arte popular estadounidense.

A pesar de las diferencias, la curadora aclara que les une la voluntad de manifestar su identidad cultural cubana.

Dialogues in Cuban Art verá su culminación en una gran exposición que preparan Cerejido y la también curadora Ibis Hernádez Abascal para 2018 o 2019, que tendrá lugar en Miami y en La Habana, donde dialogará en un mismo espacio obras de distintos tiempos. “Una mirada más amplia al arte cubano”, acotó la entrevistada.

Cerejido prefirió no dar detalles por lo prematuro del proyecto, pero adelantó que ya han comenzado las conversaciones con instituciones de ambas orillas y la idea han sido bien recibida.

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