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¿Primero de Mayo o cumpleaños 90?

Fidel Castro en el VII Congreso del PCC. (INFO7.MX)
Fidel Castro en el VII Congreso del PCC. (INFO7.MX)

Tradicionalmente los Primero de Mayo eran una manifestación obrera, unas veces pacífica y otras violenta, en la cual los obreros desfilaban planteando sus demandas a los gobernantes de turno. Así sucedió durante los años de la República.

Al instaurarse el socialismo, sus objetivos cambiaron, adaptándose a los del campo socialista, y se convirtieron en una «fiesta de los trabajadores», organizada y controlada por las autoridades a través de los sindicatos gubernamentales, donde los obreros, empleados y estudiantes, en pancartas y telas con consignas autorizadas, rendían honores a sus dirigentes y les daban las gracias por lo «bien» que los habían gobernado, aunque el país estuviera cada día peor.

Algunas veces la fecha se utilizó para mostrar solidaridad con algún gobierno «amigo» en situación crítica, para homenajear a alguna «personalidad» de visita en el país y para otros fines.

Este año el Primero de Mayo está dedicado principalmente a celebrar el 90 cumpleaños del «líder histórico» y a apoyar sus últimos pronunciamientos públicos y los acuerdos del VII Congreso del PCC, precisamente cuando no se tomaron acuerdos y todo se trasladó en el tiempo para el próximo congreso.

La masiva y abrumadora propaganda desatada por todos los medios de comunicación oficialistas parece dirigida a tratar de establecer un nuevo récord Guinness del «culto a la personalidad», dejando muy atrás los de Stalin, Mao Tse Dong y Kim Il Sung.

Ya se sabe que desfilarán exactamente en todo el país 6.300.000 cubanos, teniendo en cuenta los «compromisos firmados espontáneamente» en sus centros de trabajo y de estudio. Los jóvenes, a modo de una nueva Guardia Roja al estilo del presidente Mao, con 50.000 participantes cerrarán el desfile en La Habana, portando 90 banderas cubanas representando los 90 años del «líder», además de 20 grandes fotografías mostrando momentos importantes de su vida, una gigantografía de su charretera militar y 1.000 banderas cubanas más.

Muchos ven en esta histeria y en el tardío repunte del «personaje» posterior a la visita del presidente Barack Obama, un intento infructuoso de él y de sus seguidores de atenuar el gran impacto positivo producido por  el mandatario norteamericano y por sus palabras en la mayoría del pueblo cubano, así como de frenar los pocos y lentos cambios que ha venido realizando su hermano, pretendiendo una marcha atrás ya imposible.

Estas opiniones se fundamentan también en la falta de renovación de los órganos del Partido, y el mantenimiento en ellos de verdaderos dinosaurios políticos, sin poder el reelegido primer secretario incorporar algunas figuras nuevas mucho  más cercanas a sus ideas, así como en las irónicas palabras finales del «líder histórico» felicitándolo, no por los resultados obtenidos sino por «el magnífico esfuerzo realizado», sabiendo que este siempre ha planteado que «deben premiarse los resultados y no los esfuerzos».

Si el VII Congreso fue un congreso fallido, este Primero de Mayo será simplemente la celebración adelantada de un cumpleaños, al cual los cubanos han sido invitados con carácter obligatorio, asegurándoles cajitas de comida y refrescos.

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