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¡Sick of Internet!

 
Sick of Internet
Sick of Internet | Foto: El autor

Hay días en que uno amanece cabrón; obstinado de todo. Tiene que ver con la vida en Cuba, porque aquí todo es más difícil, pero en cualquier parte de este planeta la gente se malhumora de cuando en cuando. ¿O no ha escuchado usted hablar de la alta tasa de suicidios en Suiza?

Mi encabronamiento específico, esta vez— y como casi todas…— tiene que ver con la realidad que se respira y con Internet.

¿Se puede estar harto de Internet desde una desconexión atroz? Pues un poco sí, y trataré de explicarle:

Fastidia pasarse 1 hora y 45 minutos esperando la guagua en la parada, y que luego de llegar al trabajo, más estropeado que una lechuga del agro, descubras que la noticia en Internet, relativa al país y a medios de transporte, sea que el crucero tal acaba de anclar exitosamente en la bahía de La Habana. O que la compañía tal, tras la airada protesta de un grupito de semi-ricos, finalmente logró que el Gobierno cubano levantara la restricción de que los ciudadanos cubanos entraran y salieran de la Isla por mar.

“¡Y a mí qué coño me importa el mar!”— piensa uno— “Si yo lo que necesito es que la guagua normal empiece a pasar en horarios regulares, y con una cantidad razonable de personas dentro…”

Jode que la noticia del día sea una pasarela repleta de modelos famosos en el Prado habanero nietecito de Abuelón incluido—, y que tú lo que quieras sea saber por qué carajos un pullover cheo sigue costándote la mitad del salario en las Tiendas Estafadoras de Divisas (TRD). O averiguar por qué todo el mundo sigue embelesado con la rebaja de los precios del pollo, y nadie le ha dado importancia al hecho de que en algunas ciudades el único pollo que no se acaba enseguida es el que venden por cajas, a un precio prohibitivo para el bolsillo de quienes no son millonarios.

Sick of Internet
Sick of Internet | Foto: El autor

Ahora, además, venden leche en polvo por sacos; y un saco de leche cuesta 2850 pesos CUP, o sea, 5 veces el salario promedio mensual… ¡Estos son los cambios de cara a “incrementar la capacidad adquisitiva de la Moneda Nacional”!

Molesta ver tanto revuelo mediático por la filmación de la enésima parte de Fast & Furious, mientras el sueño de trabajar honestamente para tener un automóvil propio, incluso uno viejo y destartalado, queda fuera del imaginario de los niños porque ni en 5 siglos de trabajo honesto un cubano podría ahorrar el dinero suficiente para pagarse uno.

Entonces buscas un sueño más aterrizado, y vas y te fijas en la tienda de las motorinas: lo peor no es siquiera que el único modelo de bicicleta eléctrica, plástica, china y de corta vida útil, cueste allí cerca de 700 dólares, sino que haya una “lista de espera” (enmarañada, como todas las de su tipo en el país del desabastecimiento) de gente desesperada por comprarlas…

En la desconexión popular, el reflejo del país que muestra la Red de Redes es demasiado distorsionado, o acaso fiel a la representación de país que tienen los que sí se conectan: un país Habana, donde el transporte público está lejos de ser un drama, donde el pollo rebajado no se acaba, y donde los problemas del cubano corriente tienden a resultar menos duros que en el interior de la Isla, o en la Cuba de los 9 millones.

Tendrían que llegar esos millones de cubanos desconectados a la Red, para que puede esta empezar a parecerse a todos, y no al puñado que asegura que aquí se respira famoseo, cruceros llenos de extranjeros y florecientes negocios privados.

Por Alejandro Rodríguez Rodríguez para Cubanos por el Mundo

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