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¡COMO EN CUBA! Venezolanos comen lo que puedan y consigan

La crisis del hambre en Venezuela'habla' | CPEM
Una mujer sostiene un billete falso con la palabra "hambre" durante una manifestación antigubernamental|EFE
Una mujer sostiene un billete falso con la palabra «hambre» durante una manifestación antigubernamental|EFE

La dieta de los venezolanos se hace cada vez menos diversa, las dificultades para comprar son cada vez mayores, pues el sueldo no les alcanza o simplemente no consiguen los productos.

Carne de res, pollo, quesos y hasta huevos se han convertido en productos de lujo para muchas familias, que con un sueldo básico de 15.051 bolívares (unos 1.505 dólares a la tasa más baja del mercado oficial y 27 dólares a la más alta) suman y restan antes de adquirir alguno de estos artículos.

«Yo tengo 15 días que no como arroz, porque no tengo arroz», dijo  una ama de casa en un mercado popular que se instala cada sábado en Los Palos Grandes, una exclusiva zona en el este de Caracas, y quien admitió que ha sustituido este cereal tradicional en las mesas venezolanas por papas, aunque no «rinden» igual.

Grandes colas en Venezuela para obtener alimentos, bajo el mandato de Nicolás Maduro|Fuente: Twitter
Grandes colas en Venezuela para obtener alimentos, bajo el mandato de Nicolás Maduro|Fuente: Twitter

La resignación es en ocasiones, lo único en lo que los venezolanos encuentran confort. En las casa, la azúcar y la leche brillan por ausencia. Algunos afortunados tienen familiares en el extrajeron y les envían los artículos que en Venezuela escasean; mismo modo que utilizan los cubanos.

«Ayer fui a una cola (fila) y lo único que estaban vendiendo era dos kilos de harina de trigo», comentó y lamentó haber perdido el día en el que, según su número final de cédula, podía ir al supermercado a comprar artículos de la canasta básica.

La carne de res, en el ultimo año ha subido casi en 200%, un kilo de carne en Venezuela cuesta 4.800 Bs, (Unos 480 dolares). De modo que los comercios, han registrado una baja en sus ventas de un 40 a 50%, la gente solo «compra lo necesario»

«Dos kilos de bistec es casi el sueldo mínimo», sostuvo un carnicero del Caracas mientras atendía a su clientela.

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Cerca a un puesto que ofrecía pollos, otra mujer, quien aseguró que es médico de profesión, declaró que en esta ocasión compraba vegetales y no carnes.

«No compro la misma cantidad de antes sino que hablé con mis hijos que ya son grandes y les dije: ‘vamos a comer menos, no les pongo los dos bistec, ahora le pongo un bistec; no comemos tres veces a la semana proteína, ahora comemos dos’. Y así estamos», aseguró esta profesional, que ya no va a los supermercados debido a que su horario de trabajo le impide hacer las largas filas.

Como médica lamentó que los menores en Venezuela «están comiendo menos» y alertó que «son dos centímetros menos que tiene el niño venezolano».

«Las madres tienen desnutrición», apuntó esta venezolana, al señalar que «si no tienes buena nutrición, no tiene buenos aprendizajes y si no aprendes sigue la cadena de desnutrición y de falta de conocimiento».

La afirmación de esta venezolana se contrapone con la de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) que premió el año pasado a Venezuela por reducir, entre 1990 y 2015, a la mitad el porcentaje de personas que sufrieron hambre y disminuir el hambre por debajo del 5 % de la población nacional cercana a los 30 millones de personas.

También en el mercado, pero como vendedor, César se refirió a las dificultades que afrontan para comprar sus insumos.

«Hay algunos proveedores que tenemos que han tenido problemas particularmente con la harina de trigo», afirmó e indicó que en el caso de la harina de maíz precocida, ellos requieren de aproximadamente 30 kilos a la semana y en los supermercados se puede adquirir de dos en dos.

Ante esta realidad y para no cerrar un negocio del que depende, además de la suya otras cinco familias, señaló que ha tenido que pagar con sobreprecio a los «bachaqueros», como se conoce en el país a las quienes revenden productos de la canasta básica.

También Alicia, que en un pequeño puesto ofrece salsas y preparaciones gourmet, admite tener inconvenientes para comprar las botellas en las que vende sus productos, así como la sal, el azúcar y el aceite que le sirven de base.

Sin embargo, resaltó que en su negocio todo el tiempo están inventando «cosas nuevas» tanto en sus recetas como para sortear la escasez.

«Los venezolanos tenemos una cosa, que nosotros no nos paramos con nada, el venezolano, gracias a Dios, le cierran una puerta y abre cinco ventanas», añadió esta emprendedora.

Con información de EFE y La Verdad

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