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Líneas que añadiría a una declaración de los jóvenes del Vanguardia

UPEC Cuba
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Una carta firmada por militantes del Comité de Base de la UJC del Periódico Vanguardia (Villa Clara) revive la polémica del vínculo entre los periodistas oficiales y los llamados medios alternativos.

Se trata de un texto importante en tanto incita a repensar el periodismo oficial cubano, y lo adereza con ideas hasta ahora poco habituales en ese ámbito, como el derecho del individuo a expresar sus opiniones, a recibir un pago por ello, y a no ser tratado luego como delincuente por las“fuerzas extraperiodísticas” que “investigan” y “llaman a contar”al periodista tras un comentario polémico.

La carta deja clara la categoría de periodistas de medios oficiales, no así la de medios alternativos,o “plataformas digitales emergentes”, pues se le asocia casi exclusivamente con la revista digital OnCuba, mencionada 10 veces en 12 párrafos.

Para mí las plataformas alternativas—que solo lo son debido al estigma que pesa sobre ellas—, van desde un simple blog o perfil en redes sociales, pasando por iniciativas como El Estornudo y Periodismo de Barrio, hasta columnas y colaboraciones en sitios de las más disímiles naturalezas, o aun en los grandes medios de la prensa internacional.

Resulta extraordinario que ya se hable sin cortapisas sobre nuestros derechos y anhelos profesionales, pero sería mucho mejor si consideráramos también los derechos y anhelos del prójimo.

Tanto derecho tiene un periodista oficial a trabajar con quienquiera— mientras respete la coherencia imprescindible para su propia credibilidad—como derechos tiene el ciudadano común a exponer sus opiniones, y a pasarlas por el altavoz de su elección.

Se llama Libertad de Expresión y en 1948 el mundo civilizado acordó que era esencial para la dignidad humana.Asimismo acordó que la gente tiene derecho a no ser molestada (investigada o “llamada a contar”) a causa de sus criterios, excluyendo casos muy puntuales de incitación al odio, la violencia y la segregación.Fueran o no periodistas.

Yo no soy miembro de la UJC ni de la UPEC desde hace casi 4 años. De la primera salí por voluntad propia, y de la segunda me sacaron en virtud de una norma que define al periodista cubano como aquel que trabaja en medios oficiales. El resto estorba.

La polémica entonces, a mi juicio, tendría que comenzar cuestionándose las reglas de participación en el gremio, lo cual posibilitaría una diversidad de criterios enriquecedora.

Igual sería una lástima que el debate orbitara solo la simplificación de si se permite o no a los periodistas oficiales colaborar con OnCuba; porque la realidad lo desborda.

Un fragmento del texto se centra en la demora de la Ley de Prensa y del prometido aumento salarial.

A mí, por ejemplo, no me apura una Ley— ni de prensa ni de nada— que no resulte del debate auténtico, inclusivo y horizontal. Luego me interesa más el debate en sí que desayunarme un día leyendo su supuesto colofón en la Gaceta Oficial.

Y la cuestión del salario me parece un espejismo lógico. Es cierto que significaría el reconocimiento simbólico a la prensa como cosa importante en una sociedad que se transforma, pero en el plano de lo concreto no resolvería mucho. Es decir, que no bastaría para frenar la estampida.

Alucinemos por un segundo y supongamos que se triplica ahora mismo el salario de un periodista consagrado. Resultado: 70 dólares al mes. ¡Tendría que centuplicarse el salario actual para comenzar a parecerse al de un reparador de celulares!

Por otra parte, cuando se sataniza el ejercicio del periodismo, se sataniza a la vez el derecho ciudadano a la información pública. Recuerdo ahora a un militar retirado que en una conversación de parada me confesó—bajito y paranoico al entorno—: “a mí me gusta leer tu blog”, como si en ello hubiese un delito capital, o como si yo fuera un traficante de cocaína y él una refinada señorita de la alta sociedad.

El derecho de los cubanos a contar con un periodismo honesto sobre el que no pese la sospecha de lo proscrito, bien puede valer más que todos nuestros derechos juntos a decir y a vivir de ello.

Por Alejandro Rodríguez Rodríguez (Reflexiones Circunspectas)

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One Comment

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  1. LA PRENSA ES LA ARTILLERIA DE LA LIBERTAD. EN CUBA LA PRENSA ESTA AL SERVICIO DEL REGIMEN. OCULTA Y DESINFORMA AL PUEBLO . LES CREA SU OPINION Y ESTADO DE ANIMO SEGUN LO DICTAN LOS ANTIPUEBLO. POR ALGO NADIE DICE NADA DE SUS LUJOS Y VIDA DE OPULENCIA..

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