Una petición clara: “queremos continuar nuestro viaje”. Este viernes, mientras la justicia ecuatoriana desarrollaba las audiencias individuales de los migrantes cubanos, quienes iban siendo atendidos, esperaban en un bus, mientras iban pasando.
“No somos animales”, “Respeto a nuestros derechos”, “Libertad y justicia” eran los gritos que se escuchaban desde el interior de dos buses policiales estacionados en la calle Ramón Roca, en el norte de Quito, en las instalaciones de la Unidad de Contravenciones de Pichincha.