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“No aguanto una injusticia más”

José Misael Chomat García (Foto: Frank Correa)
José Misael Chomat García (Foto: Frank Correa)

José Misael Chomat García, vecino de la calle 5ta G, entre 238 y 240, Jaimanitas, Playa, quiere denunciar una cadena de injusticias y maltratos contra su familia, por parte de policías de la estación de Siboney.

“Mi madre Nancy García Gay tiene 58 años y nació en 1957 en esta vivienda, y siempre ha residido allí. Era una casa de madera y papel cartón, con piso de cemento, donde vivía también su hermana Olga Aimara García Gay, que contrajo matrimonio en 1985 con un hombre residente en el reparto Martí, municipio Plaza de la Revolución, donde estuvo viviendo por 31 años, hasta que recientemente terminó la relación. Ahora Olga Aimara ha regresado, exigiéndonos absurdamente que tenemos que irnos y dejarle la casa”.

Cuenta José Misael que ante la negativa de su madre de renunciar al sitio donde ha vivido toda la vida, Olga Aimara arremetió contra ella, golpeándola y provocándole lesiones. José Misael se encontraba trabajando como fumigador y cuando regresó a la casa fue junto a su madre a la estación de Siboney para levantar una denuncia por agresión, acusación que jamás fue verificada o siquiera encausada.

“Pero el día 25 de julio, Olga Aimara se presenta frente a nuestra vivienda en un camión de Aguas de La Habana con sus pertenencias y, ante la negativa de mi madre de dejarla entrar, llamó al patrullero 064, con dos policías que nos pidieron acompañarlos a la unidad, para evitar alteraciones del orden público”.

“Era una treta. Allí nos esperaba el oficial Hiroldys, chapa número 05745, quien estaba en contubernio con Olga Aimara porque insultó a mi madre todo lo que quiso, le impuso una multa de 30 pesos y nos dijo que regresáramos a pie. Pero al llegar a nuestra casa nos esperaba en la puerta Olga Aimara, que preguntó: ‘¿Se van por fin?’ Y mi madre le responde: ‘¿Por qué me voy a ir, si nací y he vivido toda la vida aquí?’ Entonces vuelve a llamar a la patrulla, que se lleva a mi madre nuevamente a la unidad, donde sufre intimidación e insultos de los policías. Luego de varias horas sin permitirle ni siquiera tomar agua, le imponen otra multa de 30 pesos y tiene que regresar otra vez a pie desde la estación de Siboney”.

Los vecinos del barrio comenzaron a aglomerarse frente a la casa de José Misael, mostrando inconformidad ante lo que parecía una injusticia, entonces aparecieron varios autos de policía y se llevaron nuevamente a Nancy, esta vez junto a su hijo Norberto.

“Luego me detienen a mí, en mi centro de trabajo, y me meten con mi hermano Norberto en un calabozo desde el 25 de julio a la cinco de la tarde hasta el día 26 a la 1:30 p.m. A mi madre le aplican una medida preventiva que en la estación llaman ‘Ok’, que consiste en ir a firmar a la estación todos los lunes, miércoles y viernes; medida que se aplica a personas de conductas violentas, no a una persona mayor, mujer, cristiana y maestra de profesión”.

“También quiero denunciar a la teniente coronel Elena, jefe de la unidad policial de Siboney, quien nos indicó hipócritamente que estableciéramos un acuerdo moral con Olga Aimara y las dejáramos entrar, porque ese problema era de vivienda y no de la policía; pero solo era una distracción, porque mientras estábamos presos en la unidad llamaron a Olga Aimara, que procedió a romper el candado de la reja con un hacha y después la puerta de la casa, sacaron todas nuestras pertenencias para el portal y se apropió de la vivienda”.

José Misael Chomat García asegura que la policía de Siboney ha amparado toda esta serie de injusticias y abusos de poder. “La más grande de todas fue cuando la teniente coronel Elena, jefe de unidad de Siboney, fue hasta mi celda y me dijo: ‘Estoy harta de todo esto. Lo que tienes que hacer para acabar este problema es coger un machete y arrancarle la cabeza’”.

Uno de los vecinos de los afectados, Osvaldo Pérez Martínez, confiesa que jamás había visto a Olga Aimara hasta el día de la violación al domicilio de Nancy. Pablo Guzmán, vecino de Tercera C, atestigua que tanto Nancy como su hijo, José Misael Chomat, nacieron en esa vivienda y poseen todo el derecho de vivirla. Dizmay Dimet, natural de Jaimanitas, corrobora lo expuesto en esta querella y expresa que los vecinos de la cuadra acordaron ir a protestar a la estación de policía, para apoyar a Nancy y a sus hijos.

También Ángel Ramírez Romero y Alain Soto, vecinos de 5ta G, están dispuesto a servir como testigos ante cualquier indagación sobre este caso y concuerdan que es una buena oportunidad para que el gobierno demuestre que en este país “no existe la impunidad ante lo mal hecho”.

“Hemos recurrido a la oficina de Atención a la ciudadanía de la Plaza de la Revolución”, dice José Misael. “También a la Fiscalía Militar y a las direcciones municipal y provincial de la Vivienda, pero nada han hecho. Ya no aguanto una injusticia más. Los propios vecinos me indicaron que revelara esta infamia a la prensa; un atropello donde quieren sacar para la calle a una familia que nació y vivió toda la vida en una vivienda, que ahora una intrusa con el apoyo de las autoridades pretende usurpar”.

Publicado originalmente en Cubanet 

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