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#OPINIÓN | Nobel de la Paz o migrantes cubanos: el dilema de Santos

Juan Manuel Santos con Nicolas Maduro
Juan Manuel Santos con Nicolas Maduro / Foto: El universal
Migrantes cubanos en Tubo, Colombia / Foto: Cortesía
Migrantes cubanos en Tubo, Colombia / Foto: Cortesía

Por: Santiago Rafael Ángel Rodríguez.- El presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, inauguró las Olimpiadas de Río 2016 con un elocuente discurso en el que llamaba al mundo a tener sensatez y tolerancia por los miles de refugiados de la desastrosa violencia que los ha llevado a atravesar mares en enclenques botes, para encontrar un panorama menos devastador.

Al tiempo que eso ocurría, en Colombia conocíamos la ominosa noticia de las deportaciones a los cubanos que llegaron a Turbo, Antioquia, con el fin  de encontrar unas tierras en las que sus derechos pudiesen ser respetados con dignidad, pero por supuesto, eso no ocurrió.

Es más fácil para el Gobierno Nacional hacer lo políticamente correcto, la “realpolitik”, que tener un gesto humanitario con aquellos que provienen de un país en el que solo existe un partido político y que está atornillado en el poder desde hace décadas. Una monarquía.

Ahora, el problema de los inmigrantes en Colombia ha crecido con rapidez en el último año. Según El Tiempo, en lo corrido del 2106 se han contabilizado 9.377 extranjeros ilegales, la mayoría de ellos, haitianos.

En comparación con el 2015 donde hubo 8.855, lo que significa que la situación es preocupante hasta julio porque demuestra un crecimiento que seguramente no se va a detener. La Inoperancia.

Inoperancia por parte de la canciller Holguín que, hay que decirlo, no ha tenido una gestión del todo brillante con casos absolutamente determinantes para el país como el litigio contra Nicaragua por los 75.000 kilómetros cuadrados que al final perdimos.

El 40% de mar territorial arrebatado fácilmente por Daniel Ortega, un presidente que dirige un gobierno que la semana pasada destituyó a 28 diputados de la oposición del parlamento de ese país, y que ademas, va a ser reelecto en noviembre junto a su pareja Rosario Murillo, que se convertirá en la próxima vicepresidenta de Nicaragua. Es decir, tajada por doble vía.

Por lo menos allá si son serios con los abogados que van a La Haya a jugarse la soberanía nacional. Lo cierto es que aquí parece haber cierta pleitesía cómplice del Gobierno Santos por los países en los que se sufre una crítica situación política y de Derechos Humanos. Venezuela, Cuba, Nicaragua.

El problema con los 1.300 cubanos, según cifras de la Defensoría del Pueblo, es que llegaron al país equivocado. Se les olvidó el no baladí detalle de que este Gobierno desde hace 4 años, se sentó a hablar de paz con la guerrilla más poderosa del continente nada más y nada menos que en la capital del lugar del que son oriundos.

Si el Gobierno los aceptara y les diera alguna oportunidad de estadía para que pudieran comenzar un camino diferente con mejores garantías y condiciones que en la isla de los Castro, el mensaje sería claro.

¿Y cómo se va a arriesgar el Gobierno a debilitar las relaciones con ese país que le ha abierto las puertas para sellar uno de los capítulos más importantes de la historia de Colombia? Ni hablar.

Definitivamente ese discurso de “la paz a cualquier costo” no es tan lejano de la realidad. Curules gratis, no hay dinero por parte de las Farc y ni siquiera somos capaces de recibir a unos miles de seres humanos para que, como millones de colombianos lo han hecho en otros lugares, comiencen una nueva vida.

El presidente está más concentrado en su Nobel, que en enviar serios y reales mensajes de paz, como lo hizo Thomas Bach. Indignante.

Publicado originalmente en Kienyke

Written by María Fernanda Muñóz

Periodista venezolana. ¿La mejor arma? Humanidad. Pasión se escribe con P de periodismo

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