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La recomendación de balseros cubanos recién llegados a Miami

El miedo a que los cubanos pierdan los beneficios, producto de la actual política migratoria de Estados Unidos, termina en jugárselas todas en el mar.

La Ley de Ajuste Cubano aun se mantiene vigente, sólo el Congreso de EEUU podría derogarla | CPEM
 

 

La Ley de Ajuste Cubano aun se mantiene vigente, sólo el Congreso de EEUU podría derogarla | CPEM
La Ley de Ajuste Cubano aun se mantiene vigente, sólo el Congreso de EEUU podría derogarla | CPEM

“No se tiren al mar” ese es el mensaje que un grupo de 27 cubanos, conformado por 22 hombres y cinco mujeres, a sus compatriotas que permanecen en la Isla.

Lograron tocar tierra firma, el pasado viernes, pero la odisea en altamar significó un juego mortal.

El miedo  a que los cubanos pierdan los beneficios, producto de la actual política migratoria de Estados Unidos, termina en jugárselas todas en el mar.

“Si difícil fue la travesía, más difícil fue salir del cayo para acá, andábamos en un lugar que no nos podían localizar, le prendimos candela a la embarcación, le gritábamos a todos, y nada”, dijo el lunes Lázaro Delgado, de 58 años, uno de los balseros que estaban siendo asistidos por la organización Church World Service (CWS) en Doral.

“Y encima teníamos un herido arriba de dos tablas con poliespuma”

25 horas en el mar, con tiburones incluidos, un herido cuya vida corría peligro, y el riesgo de quedarse varados en una remota isla estadounidense.

Parte del grupo que todavía se encontraba en la sede de la agencia CWS, encargada de ayudar a refugiados cubanos en el sur de la Florida, dijo que de volver a tener que experimentar lo que pasaron, algunos no lo harían otra vez.

“No se lo aconsejo a nadie porque esos viajes son peligrosos y uno no sabe lo mal que lo pasa hasta que no se tira en una embarcación de esas”, dijo Yohan Hernández, un balsero de 28 años.

“Fueron las 25 horas más malas de mi vida. A mi me han dicho ‘no te tires porque es peligroso’, pero uno nunca sabe hasta que lo hace, pero si uno quiere proponerse una vida hay que hacerlo”.

Cuando llegaron a tierra la noche del viernes, los cubanos pensaron que sería cuestión de horas para que en la mañana del sábado alguien los avistara y fueran recogidos por las autoridades —lo que no sabían es que habían arribado a Cayos Marquesas, una serie de pequeñas islas ubicadas a unas 30 millas al oeste de Cayo Hueso.

Intentaron hacerle señales de auxilio a las avionetas que pasaban y hasta prendieron fuego su embarcación para ver si la humareda atraía a algún curioso. Nada.

Mientras tanto, Miguel seguía perdiendo sangre. Pasado el mediodía lograron divisar a un barco pesquero, que se encontraba mar adentro a una milla de la costa, según dijeron.

“El cayo estaba rodeado de tiburones, y había que nadar para buscar ayuda”, dijo Yohan Hernández, quién se tiró al mar y logró llamar la atención de los tripulantes del barco.

Su hermano ahora se encuentra recuperándose en un hospital de Cayo Hueso.

Continúa el desespero 

Los balseros contaron que “el 90%” de sus conocidos quieren salir de la isla debido a las dificultades económicas que viven.

“El cubano no pide mucho, pero la comida, la ropa y los zapatos es una cosa necesaria para las personas, y allá sinceramente se complica para todo”, dijo Yohan, que se desempeñaba como albañil.

“Allá tú trabajas y trabajas y no ves nada, la comida vale más que cualquier cosa, la comida vale más que tú”, agregó Jáuregui. “Uno viene para trabajar, para comer, para vivir un poco mejor”.

Con información de: El Nuevo Herald 

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