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Guantánamo: El vertedero de Loma Blanca, fuente de vida y amenazas

Buzo en el vertedero de Loma Blanca, Guantánamo. Foto: M.A. León
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En Loma Blanca, zona marginal de la ciudad de Guantánamo, los habitantes se sienten amenazados por un vertedero al cual no menos de cinco camiones llevan desechos sólidos diariamente. Gran parte del material de desecho dejado en ese sitio regresa a las calles en manos de los conocidos bajo el nombre de “buzos”, para quienes la basura representa, en la mayoría de los casos, el único medio de subsistir ante la grave crisis económica que enfrenta la isla.

Buzo en el vertedero de Loma Blanca, Guantánamo. Foto: M.A. León
Buzo en el vertedero de Loma Blanca, Guantánamo. Foto: M.A. León

“Los buzos esperan los camiones para hurgar”, afirma un trabajador del lugar. “Son muchos, recogen la mayor cantidad posible de basura para llevársela y luego sacar lo que puedan considerar de provecho”.

“Lo peor de todo es que si les llamas la atención se ponen violentos y hasta te amenazan”, asegura el trabajador.

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“Por ejemplo, hace un tiempo uno de los directivos de este sitio mandó a salir a unas cuantas personas y, a partir de ese momento, se vio obligado a llegar e irse en carro porque le cayeron encima. En lo que a mí concierne, que los saque la Policía porque yo no me voy a exponer”, agrega.

“En fin, la basura se encuentra en un proceso circulatorio y, en consecuencia, vivimos entre desechos”, asegura notablemente preocupado.

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Sobre esta problemática, autoridades dieron a conocer a través de la señal televisiva del telecentro provincial que tomarían medidas necesarias. Pero los residentes de la lejana Loma Blanca aseguran que los funcionarios locales no se ven interesados en sus solicitudes al respecto.

“En la revista Ya está el café, del telecentro Solvisión, dijeron que tomarían medidas, pero parece que se les ha perdido el camino o a nadie le importan las complicaciones que esta situación puede traer consigo. No solo tenemos que preocuparnos los que vivimos en las inmediaciones del vertedero, sino también los que se dedican a recoger los desperdicios que llevan los camiones diariamente. Ellos también están llevando las enfermedades para sus hogares y, de paso, las están diseminando por toda la ciudad”, cuestiona uno de los vecinos afectados.

La otra cara de la moneda

Por su parte, un recolector de desechos en el vertedero explica por qué se dedica a explorar entre la basura.

“Hace cerca de seis años que me jubilé con una chequera de 280 pesos y, como no me alcanzaba, me dedique a trabajar con un amigo en un negocio particular que me dejaba 350 pesos al mes. Al perder esa entrada de dinero me vi obligado a ‘bucear’ en el vertedero para ver qué provecho le saco a lo que encuentro”.

Una vecina de la comunidad de Los Cocos de Jaibo, en la que residen varios de los buzos, manifiesta inquietud por la permanente llegada de basura.

“Todo este problema me tiene mal. Nuestros niños tropiezan con esa basura que viene de toda la ciudad con quién sabe cuántas bacterias. Tengo que mantener la casa cerrada prácticamente todo el día para que no entre el enjambre de moscas que sale de la basura acumulada en toda la calle”, denuncia.

Con respecto a la participación de las fuerzas del orden en el vertedero, otro de los trabajadores, encargado de operar un buldócer para reubicar los desechos y nivelar el terreno, asegura que la Policía se ha presentado en el lugar “en dos o tres ocasiones desde que salió la queja en los medios de prensa local, pero cuando realmente se les necesita no aparecen por todo esto”.

“Nosotros los llamamos generalmente porque los buzos interfieren en nuestro trabajo y no le puedes decir nada al respecto porque te buscas un problema mayor. Ya han transferido a varios trabajadores de aquí por las amenazas de los buzos”, comenta.

Buldócer en el vertedero de Loma Blanca, Guantánamo. Foto: M. A. LEÓN
Buldócer en el vertedero de Loma Blanca, Guantánamo. Foto: M. A. LEÓN

Residentes en otras partes de la ciudad se refieren al vertedero de Loma Blanca “la shopping sin techo”, gracias a la amplia gama de objetos que extraen los buzos del sitio para luego reparar, limpiar y posteriormente vender en las calles.

“Si no se pude controlar este desastre, qué crees que sucederá cuando los males sean mayores y quieran, como se dice popularmente, cortarle la cabeza a estas personas que inconscientemente practican esta modalidad “, cuestiona una enfermera guantanamera. “El Gobierno, en conjunto con la Policía y los funcionarios del Departamento de Higiene y Epidemiología, deberían tomarse muy en serio el problema de este vertedero y, de paso, de los que ya se están creando en toda la ciudad debido a la irregularidad en el ciclo de recogida de basura”, finaliza.

Con información de Diario de Cuba

Written by Edu Ascanio

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