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Canciller María Ángela Holguín: Colombia inicia el camino de una nueva era de paz

María Ángela Holguín / Foto: Cortesía

Este domingo se realizará el plebiscito para que el pueblo colombiano evalúe con su voto la firma de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC). Luego de años de negociaciones mediadas por La Habana y tras la firma del acuerdo realizado hace poco días.

María Ángela Holguín / Foto: Cortesía
María Ángela Holguín / Foto: Cortesía

La canciller María Ángela Holguín en entrevista exclusiva con El Universal habló con detalle sobre los puntos de mayor relieve del Acuerdo de Paz y los beneficios para el desarrollo económico y político de Colombia, que se sentirán en los países vecinos.

¿Cuál fue su estrategia para lograr que Colombia fuera el centro de la agenda en la Asamblea de las Naciones Unidas, junto a temas como Siria y el cambio climático?

No se trata de estrategias. El Acuerdo de Paz de Colombia para la comunidad internacional es lo más importante que ha pasado en los últimos años en cuanto a búsqueda de la paz. Dejar atrás 52 años de guerra, de violencia, de desangre de un país es motivo de regocijo, y así se entendió en Naciones Unidas. Este conflicto tuvo ocho millones de víctimas, más de 264 mil muertos, más de 50 mil desaparecidos. Solo en los últimos años, entre 2002 y 2016, murieron 7.498 miembros de la Fuerza Pública. Terminar esta guerra absurda es sin duda el centro de atención para el mundo entero y más en Naciones Unidas cuya razón de ser es la paz y la seguridad del mundo.

¿Previó el gobierno colombiano cómo manejar el impacto tan grande del proceso en la comunidad internacional?

Hemos trabajado con la Comunidad Internacional desde el momento en el que este proceso inició, inclusive su fase secreta. En estos seis años hemos explicado permanentemente el proceso, el avance, cada tema que se iba negociando, y lo hemos hecho con todos los países y en todos los continentes. La Comunidad Internacional estuvo enterada de toda la negociación. Estados Unidos y la Unión Europea tuvieron un enviado especial durante los últimos años.

El Presidente Juan Manuel Santos dijo en la ONU, el día miércoles, que se acabó la guerra en Colombia. ¿Realmente se acabó la guerra en Colombia, señora Ministra?

Sin lugar a dudas el fin de la guerra ya se empieza a sentir. El Acuerdo de Paz pone fin a la violencia con las FARC, el grupo guerrillero más grande en Colombia. El 29 de agosto se inició el cese al fuego bilateral y definitivo y desde ese momento no ha habido un solo muerto ni un solo herido: eso ya es el fin de la guerra. Por la vía de este Acuerdo las FARC se comprometieron a entregar todas sus armas a las Naciones Unidas, las FARC desaparecen como grupo armado. Se acabaron los secuestros, la extorsión o el reclutamiento de menores, los ataques a la población civil o tantos otros crímenes que vivimos por décadas los colombianos. El Acuerdo logra que, a partir de su aprobación por la ciudadanía, las FARC se conviertan en un movimiento político y hagan política sin armas.

¿Pudiera enumerar los beneficios para Colombia y su pueblo de este Acuerdo de Paz?

Imagínese lo que gana Colombia cuando estamos hablando de un conflicto que ha durado más de 50 años y ha dejado más de ocho millones de víctimas y siete millones de desplazados. El costo económico para el país ha sido incalculable, incluyendo el abandono de la mayor parte del campo colombiano y la proliferación del narcotráfico.

Tuvo ocho millones de víctimas, más de 264 mil muertos, más de 50 mil desaparecidos. Se invertirá en el campo para mejorar su competitividad y se creará un Fondo de Tierras constituido por las tierras del Estado, baldíos, propiedades recuperadas del narcotráfico y tenencias ilegales. Tendremos un campo productivo y competitivo como nunca en la historia de Colombia.

Las oportunidades de un país en paz son inmensas y eso es lo que ahora Colombia tendrá por delante.

¿Obtienen las víctimas de 52 años de conflicto armado alguna compensación a partir de este Acuerdo?

Como le mencionaba anteriormente, las víctimas son el centro de este Acuerdo. Se creó un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, con el fin de lograr la mayor satisfacción posible de los derechos de las víctimas y así asegurar la transición del conflicto armado a la paz.

Los responsables de los crímenes más graves serán investigados, juzgados y sancionados por una justicia especial. Si no colaboran, no cuentan toda la verdad y no reparan a sus víctimas, recibirán penas de cárcel hasta por 20 años. Y si vuelven a delinquir perderán los beneficios judiciales. Además, los responsables tendrán que participar en acciones de reparación a las víctimas y a las comunidades afectadas por el conflicto como construcción de infraestructura, desminado humanitario y búsqueda de desaparecidos. Solo si hacen esto accederán a un tratamiento especial de la justicia.

Los opositores al Acuerdo aseguran que habrá impunidad, sin embargo, el Gobierno colombiano dice lo contrario. ¿Puede explicar concretamente cuáles son los próximos pasos en la aplicación gradual de esta fase?

El concepto de impunidad significa que una persona no recibe una sanción por un hecho delictivo cometido. En la medida en que la jurisdicción especial para la paz consagra penas, sanciones, como consecuencia de la declaratoria de responsabilidad por la comisión de unos delitos, en este caso no se puede hablar de impunidad ni en la jurisdicción especial para la paz ni en el Acuerdo.

La gente cuando se refiere a impunidad, en el fondo quiere significar es que le gustaría en casos concretos sanciones más elevadas de las que finalmente están contempladas, pero le reitero lo que acabo decirle: uno no puede pensar en paz cuando lo que quiere es venganza. En términos judiciales lo que se busca es que la persona sancionada se reincorpore a la sociedad y abandone la senda del delito.  Si con las sanciones contempladas en el Acuerdo se consigue que los exmilitantes de las FARC se reincorporen a la sociedad y abandonen la senda del delito, que es lo que se acordó en La Habana, las penas guardan el principio de proporcionalidad que se reconoce tanto nacional como internacionalmente.

Pero quiero mencionarle algo más. La comunidad internacional no ve en la Justicia Transicional impunidad toda vez que la Justicia Especial para la Paz sí contempla penas. Habrá sanciones que hagan posible hacer la paz; hay privación de la libertad hasta ocho años, pero con algo que contempla esta Justicia que es el componente restaurativo, es decir, que todos tienen que restaurar de una manera u otra a las víctimas. Incluso la Fiscal de la Corte Penal Internacional ha dicho que el Acuerdo, en justicia, está dentro de los estándares de la Corte Penal que es el máximo órgano de Justicia del mundo.

Un tema controversial ha sido el de las curules. Se habla de cinco en la Cámara y cinco en el Senado, pero además se habla de 16 circunscripciones de paz.  ¿Realmente qué le van a dar a las FARC en el Congreso?

El sentido de este Acuerdo, y de cualquier otro acuerdo de paz, es transformar la guerra armada, es cambiar la defensa de las ideas a través de la violencia por la discusión democrática y en paz que tiene el resto de la sociedad. Lo que el Acuerdo contempla es que tengan representación asegurada en cinco curules de 102 que hay en el Senado y cinco de 166 que hay en la Cámara de Representantes; estamos hablando de 5 y 3 por ciento respectivamente. Estos no son asientos adicionales a los que obtengan ellos en las urnas sino un mínimo que se mantendrá solo por dos periodos. Transcurrido ese plazo, la participación del partido que formarán las FARC no tendrá ningún privilegio y será igual a cualquier otro partido.

Publicada originalmente en El Universal

 

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