Más que un sueño, es una pesadilla. Decenas de migrantes continúan estancados en Nicaragua con el propósito de llegar a Estados Unidos. Mientras, coyotes están a la caza para cobrar exorbitantes sumas de dinero – y como delincuentes- roban, golpean y dejan a medio camino a quienes se arriesgan aún más con esta opción.
Aún peor que estar en el limbo, es caer en manos de los traficantes, que han dejado a cientos de migrantes botados en carreteras, bosques y costas.
De acuerdo con la información oficial de la Policía de Rivas, entidad nicaragüense, cerca de 600 migrantes han sido devueltos tras ser interceptada la red de coyotaje.
Según reseña La Nación, los lugares donde más se detiene a los migrantes y a quienes ayudan a pasarlos es en la zona de Sapoá, Peñas Blancas, la zona costera de San Juan del Sur y en barrios aledaños a Rivas.
Uno de los movimientos grandes fue descubierto por la Policía el 21 septiembre a las 7:00 p.m., cuando a bordo de un vagón de un camión amarillo placa M252461, iban ocultos 84 indocumentados. Fueron localizados por una patrulla policial por el kilómetro 136 de la Panamericana Sur.
Habitantes de San Juan del Sur, comentan que el movimiento de migrantes africanos, cubanos y haitianos en los últimos tres días ha sido muy fluido.
“Hemos visto pasar más de cien negritos en los últimos dos días, ellos se aparecen de noche en los patios de nuestras casas pidiendo algo de comer y beber, luego se vuelven a esconder y se van, no los volvemos a ver, y no sabemos si pudieron pasar o los capturaron”, comentó un poblador que pidió no ser identificado.
Este jueves, los presidentes de Panamá y Costa Rica se reunirán para buscar una solución conjunta a la crisis migratoria recrudecida desde el 2015.