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Omara Portuondo: ‘Lo que me queda por hacer es seguir siendo cubana’

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“Lo que me queda por hacer es seguir siendo cubana, es seguir cantando”, afirma a EFE la cantante Omara Portuondo, quien se expresa agradecida “por haber tenido la oportunidad de representar a Cuba por todas las partes del mundo”.

Ya con 85 años, todo lo que le queda por hacer —afirma a la agencia española— “es seguir siendo cubana”.

“Me gusta ser un símbolo de Cuba, me siento realizada, es como si fuera la bandera cubana”

Relata en Madrid en medio de una de sus extensas giras que la llevan, luego de más de 50 años en lo alto del escenario, por países de los cinco continentes en compañía del cantante español de flamenco El Cigala.

“Cuba es linda, chiquitica y sabrosa”

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Así la describe la cantante, reconocida también como “La novia del feeling” y una de las cantantes con mayor trayectoria por todos los estilos cubanos, que ha representado junto a grupos tan populares como Buena Vista Social Club, banda en la ue también participaron Elíades Ochoa, Compay Segundo o Ibrahim Ferrer.

Portuondo, hija de un negro hijo de esclavos y una blanca hija de españoles, es la menor de tres hermanos, aprendió de música en su casa, en la que escuchaba los duetos de sus padres a quienes “la naturaleza les dio el don del oído”, según recuerda:

“Empecé en un cuarteto vocal femenino, mi hermana —que también estaba en el cuarteto— y yo nos inclinamos mucho por la cultura y mi hermano más por el deporte como mi padre, que fue un buen jugador de béisbol”

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Su infancia transcurrió en La Habana y fue, según recuerda, “como la de cualquier familia de un nivel económico bajo” en la Cuba de los años 30, en la que comían “como fuera”.

“Vivía en un barrio pequeño al que sigo yendo a cada rato, es una casa chiquitica, a veces no había comida, nos alimentábamos como fuera, con galleticas, había un bodeguero amigo de mi madre que nos regalaba a veces galletas con agua y azúcar prieta, fuimos creciendo y de ahí salió la familia”

Afirma sin ocultar la dureza de los recuerdos ni las lágrimas que generan.

Adicionalmente la familia Portuondo Peliez tuvo que hacer frente al racismo de la época en el que no se toleraba los matrimonios entre negros y blancos, asunto que empeoraba si un cónyuge provenía de esclavos y el otro de españoles adinerados.

“El amor fue más fuerte que esa tragedia”, Alegremente afirma Omara, la única que aún vive de los cinco miembros de su familia y del cuarteto vocal femenino Las d’Aida, que creó junto a su hermana Haydée, Elena Burke y Moraima Secada.

Viajera por vocación, se muestra feliz de haber conocido la región iberoamericana, donde prácticamente ha tenido la oportunidad de tocar en los 22 países que la componen, los 19 de América Latina, España, Portugal y Andorra.

“Yo les pediría a los políticos iberoamericanos que hagan música, que la tengan en cuenta, porque es lo que nos une a todos”, resalta mientras enumera estilos musicales iberoamericanos que ha conocido e interpretado durante su carrera, tal es el caso de los tangos argentinos o el flamenco español. Al preguntarse obre la unión de los pueblos indica:

“¿cómo no vamos a hacer cosas si nos juntamos? Lo estamos haciendo, con la música, la música es el alma de los pueblos, es una de las cosas que entran aunque tú no quieras, es como una enfermedad, pero no tienen que ponerte antibiótico, es de las cosas buenas, es la alegría de la vida”

“Tenemos un ritmo concreto, que nos identifica como latinos, un sentimiento que es también el de nuestra lengua”, afirma antes de asegurar que la “mezcla” entre español, africano e indígena es, a su parecer, “muy buena”. “Mírame a mí”, señala entre risas.

Con información de EFE.

Written by Edu Ascanio

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