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Las UMAP: Tumba de los homosexuales cubanos, el infierno castrista

Entre los prisioneros se encontraban homosexuales no afectos que igualmente sufrieron los mismos tratos, el régimen pretendía dar la imagen de que todos eran “elementos”, definición castrista, personas sin moral, pervertidos y delincuentes, muy lejos de la realidad de los que allí estuvieron

La Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), fue uno de los más grandes e inhumanos instrumentos de la represión castrista.

Fueron concebidos como amplios campos de trabajo forzado ubicados en la provincia de Camagüey, en funciones entre noviembre de 1965 y julio de 1968.

La naturaleza violenta y sanguinaria de la “revolución” desde sus inicios en 1953, fueron acciones “dirigidas” por la mente de Fidel Castro, quien no dejó espacio para más calificativo que el de un demonio disfrazado de hombre.

Fue así como en 1961 dirigió una ofensiva contra sus opositores, que realizaban el procedimiento que él originó antes de 1959: establecer guerrillas armadas en las cordilleras montañosas de la isla.

No obstante, en 1962 ejecutó la reconcentración y trasladó a toda la población civil del Escambray. Los hombres fueron enviados a campos de concentración en la zona mas occidental de la provincia de Pinar del Río, las mujeres con sus hijos a pueblos fantasmas incomunicadas.

Para esto, el régimen se valió del lenguaje «Guerrillero» desacreditador a los opositores, les llamaba “Bandidos”. El calificativo que fue repetido constantemente para el adoctrinamiento de la población. Una maquiavelista forma de pretender identificar a los opositores, frente al mundo, cuando en realidad, eran verdaderos patriotas que luchaban por el restablecimiento de la democracia y las libertades civiles en el país.

Joseph Tahbaz, quien publicó en una revista especializada un estudio sobre este tema: «Demystifying las UMAP: The Politics of Sugar, Gender, and Religion in 1960s Cuba», señaló que, a su juicio las UMAP se constituyeron como un «movimiento altamente estratégico por parte de los militares cubanos», que permitió alcanzar tres objetivos esenciales para la conversión del ejército en una institución profesional:

  • neutralización de potenciales contrarrevolucionarios,

  • creación de puestos para personal militar que no cumplía con los estándares de la modernización del ejército

  • formación de una fuerza laboral que ayudara a reducir los costos de las numerosísimas fuerzas armadas

Los campamentos ostentaban nombres como «Viet Nam Heroico», «Mártires de Girón» y «Héroes del Granma». En cada uno, el político a cargo se ocupaba de la reeducación de los reclusos, y las sesiones de concientización solían ser más largas los domingos.

Quienes estuvieron en los campos de concentración, son portadores de relatos que por las monstruosidades que describen llegan a ser consideradas fantasías, todas sobrepasaron los límites de lo posible. Quienes estuvieron en los campos coinciden en una común evaluación que describe lo que allí sucedió:

La UMAP donde nunca existió un gesto que fuera humano

 

TESTIMONIO DE UN CRONISTA OFICIAL DEL RÉGIMEN

El cronista oficial del régimen lo fue Norberto Fuentes, miembro de la seguridad del Estado, participante en acciones militares contra los alzados del Escambray, los llamados «Bandidos«, oficial del ejercito mercenario cubano que combatió en Angola, íntimo de los Castro, estrechamente ligado a Tony de la Guardia  y al general Arnaldo Ochoa, residente del llamado edificio de los generales en la Habana, en el apartamento ubicado frente al del general Ramón Pardo Guerra, que en 1965 y junto a su hermano Israel formaron parte de la jefatura que estableció y dirigió los campos de concentración de la UMAP.

El “escritor del régimen” rompe con su pasado a raíz de los encauzamientos y posterior fusilamientos de sus amigos y compinches De la Guardia y Ochoa, hechos a los cuales le involucran y decide huir, nadie mejor para describir los hechos que conoció de primera mano, desde fuera de las cercas de los campos de concentración junto a los verdugos y ejecutores del plan.

Estos fueron algunos de los testimonios compilados por Fuentes, en la obra “Dulces Guerreros Cubanos” publicado por la editorial Seix Barral:

Fíjense, campos de concentración no es aquí una figura metafórica para denostar al castrismo; campo de concentración es un terreno cercado con alambradas electrificadas y con torretas de vigilancia y reflectores y perros y en el que se hacinan en sus barracas centenares de famélicos esclavos (p. 301)

Entre los prisioneros se encontraban homosexuales no afectos que igualmente sufrieron los mismos tratos, el régimen pretendía dar la imagen de que todos eran “elementos”, definición castrista, personas sin moral, pervertidos y delincuentes, muy lejos de la realidad de los que allí estuvieron, todos tenían una común características: personas que rechazaban al régimen.

También se ubicaban los Testigos de Jehová. Golpeados, pasados por falsas ejecuciones, enterrados hasta el cuello, atados desnudos con alambre de púas sin comida ni agua, hundidos en la mierda de las letrinas, colgados por los brazos del asta de la bandera… No les permitían recibir visitas o correspondencia, y no gozaban de pase.

Cabe destacar que en estos campos de prisioneros estuvieron, en diferentes etapas del periodo de tres años en que se mantuvieron estuvieron abiertos, personajes que hoy esconden la cabeza para no reconocer lo que allí sucedió, por miedos u otras miserables motivaciones, entre otros están Pablo Milanes y el hoy Cardenal de la Iglesia Católica Jaime Ortega y Alamino.

Con información de laverdadofende; diariodecuba

 

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