Una cosa son las palabras y otras los hechos, por aquello de que del dicho al hecho, hay un largo trecho. Y la Cuba comunista no escapa de esta popular premisa.
Desde los discursos más grandilocuentes de sus gobernantes hasta las más juradas dosis de amor expresadas por un poblador común, vienen empañados con una gran brecha entre las ideas y la realidad.
Gobernantes que profesan el socialismo y viven como grandes monarcas y ciudadanos que se destemplan por sus añoranzas comunistas, pero viven haciendo malabares para subsistir.
VER: La fortuna que cosechó Fidel Castro, según la revista Forbes (+Video)
Desde esta perspectiva, el columnista Gerardo Varela ha escrito un artículo titulado “Visitando Cuba. La Presidenta tiene razón” donde describe más cercanamente aquella situación.
https://youtu.be/ICk5_EB5zAU
Varela relata que estuvo de visita en Cuba, con relación a su experiencia, relata:
En Cuba el tiempo se detuvo. Todo ocurre en cámara lenta. Fidel asumió antes de que yo naciera; antes de que The Beatles empezaran a cantar y que Chile tuviera TV. Paradojalmente congelada en el trópico, la modernidad le pasó por el lado, desde la arquitectura hasta el arte, pasando por la tecnología
Y continúa describiendo a la Isla:
En Cuba no hay supermercados, librerías, periódicos ni cines que merezcan ese nombre. Las casas mal tenidas y los campos a medio cultivar
El autor refiere que “Cuba vive la peor versión del capitalismo, la del mercado negro, donde hay de todo pero caro y solo para algunos…”
Y en adelante, el autor afirma, a propósito de las condolencias expresadas por la presidenta Michelle Bachelet al Gobierno cubano tras la muerte del dictador Fidel Castro:
La contribución de Fidel a la justicia social evoca la de Torquemada a la fe católica. Nuestra Presidenta dijo que Fidel contribuyó a la dignidad de su pueblo. Ella tiene razón, a los cubanos solo les queda su dignidad, todo el resto se lo robó Fidel.
Y es que los cubanos en medio de aquel panorama desolador, resultado de años de inmovilismo, no le queda más que hacer malabarismos para sobrevivir. Es el llamado “mercado negro” que hunde a los pueblos en la miseria y la desesperanza. Ha llegado un nuevo año, que el 2017 sea tiempo de reflexión y acción.