El Malecón de La Habana, construido en el año 1901, es una de las estructuras insignias de Cuba, donde a diario recurren propios y turistas, para disfrutar de sus ocho kilómetros y paisaje impresionante.
Pero hoy, este emblema de la cultura cubana se enfrenta a la desidia, irresponsabilidad y abandono por parte del régimen y de los propios cubanos.
En sus alrededores, la falta de baños público genera que muchos de quienes recurren al lugar, usen sus áreas oscuras para realizar sus necesidades, algo que genera olores indeseables que ahuyenta al turista extranjero.
Otro problema que amenaza al Malecón es la basura. En todo su recorrido, se puede observar gran cantidad de desperdicios arrojados por los visitantes, que no respetan la presencia de la policía.
Funcionarios castristas, presentaron planes de saneamiento para evitar la contaminación en el Malecón, pero ninguno ha tenido éxito mientras que otros no son aprobados.
Mientras que los vecinos, presentan sus quejas por los malos olores que se generan a raíz de esta contaminación.
“Nos molesta que se orinan en los corredores frente a la puerta, no le importa nada”.
Incluso negocios de los alrededores son blancos de estas personas que no respetan las normas de una sociedad.
“me levante esta mañana y tuve que limpiar la necesidad de una persona, tuve que limpiar todo”.
Otros por su parte, afirman que la carencia de baños públicos es lo que impulsa a las personas a realizar sus necesidades en plena calle.
Redacción Cubanos por el Mundo