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Productores de tabacos en Cuba cansados de abusos del régimen

Siembra de tabaco. Foto archivo
Siembra de tabaco. Foto archivo

En los últimos tiempos ha cobrado más fuerza la sabiduría popular que explica cómo a los cubanos no los bloque más nadie que su propio gobierno. La comercialización del tabaco cubano está exclusivamente en manos de la estatal cubana Cubatabaco. Ninguno de los vegueros cubanos puede – tan siquiera dentro de la isla- comercializar el producto, uno de los mayores rubros de exportación para Cuba.

Tampoco se les permite fabricar puros o cigarrillos. Por el contrario, esto podría acarrear sanciones y esto ha originado inclusive a que se produzcan injusticias contra los productores. Un artículo publicado en Diario de Cuba, reseña como “más allá de la cara visible de la familia Robaina, heredera del mediático Hombre Habano, y una docena más de “privilegiados” a lo largo del país” la gran mayoría de los productores se las ven bastante difícil para ganar el sustento y no ha sido más que un “estigma” la creencia de que se enriquecen de ello.

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La compañía estatal dedicada a la exportación del tabaco se cuida muy bien para informar a los productores del precio del tabaco cubano en el mercado internacional y lo que reciben ellos por su producción. Inclusive, desde la estatal se ha fijado un precio tope para la máxima calidad del tabaco, pagándole 100 dólares el quintal; mientras que el de capas de exportación ultra finas promedia 350 dólares.

Es así como los productores desconocen si se trata de mucho, se trata de poco, si es lo que les corresponde o no lo es. En Holguín, la mayoría de los vegueros, como se le conoce a estos productores, trabajan el tabaco normal al sol. Las vegas de capas de exportación son aquellas que selecciona la empresa y llevan tapaderos y ninguno puede realizarlo por cuenta propia.

Además existe un monopolio también en los recursos que se necesitan para la producción, que deben ser importados del que se lucra también el Estado, resultando – como todo en Cuba- insuficiente.

“Para los tapaderos el Gobierno vende todos los insumos; para el resto lo hace parcialmente. Por ejemplo, una enfermedad habitual es la “Pata prieta” (Phytophthora nicotianae), un hongo que ataca la raíz y ocasiona enormes pérdidas. Si a todos nos vendieran el producto curativo que se le facilita a los tapaderos, la producción se incrementaría hasta en un 20%” explica el artículo.

Con la crisis del recorte del suministro de petróleo proveniente de Venezuela, lejos de implicar un mayor esfuerzo por la producción de tabaco, la situación de la industria ha empeorado.

“Mi pequeña cosecha, por ejemplo, que ya era insuficiente para sostener a mi familia, ha mermado en un 25%”

Y así Cubatabaco – insuficiente para suministrar de recursos a los campesinos- se vuelve exigente en cuánto a la calidad del producto que va a comprar. “El tabaco menos virtuoso, que no esté podrido, es excelente para fabricar cigarro y de hecho así lo emplean. En el 90% de los casos la falta de calidad se debe a falta de insumos, pero la empresa no se responsabiliza y solo quieren pagar 30 o 40 dólares por quintal (entre 750 y 1.000 pesos cubanos), para luego sacarle más de 800 dólares (más de 20.000 pesos) nada más que en cigarros de consumo nacional”.

“Si hay que invertir cerca de 40 dólares para producir un quintal, el de menor calidad y aprovechable, las ganancias no debería bajar de 60 dólares (1.500 pesos), máxime si los tabaqueros solo cobramos utilidades una vez al año y la tierra debe ser tratada en el otro periodo para asegurar su estado óptimo” añade el artículo.

Durante 2016 la gran mayoría de los productores salieron perjudicados sin tener a quien acudir. Según denuncian, sus intereses no se ven representados ante la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) pues como todo, es propiedad del Estado igual que Cubatabaco, el banco, la empresa aseguradora y la cooperativa a la que deben pertenecer

Por ello tampoco se hace contratación directa con los productores, ni el Banco de Crédito y Comercio facilita créditos, tampoco reciben protección del seguro ni reciben ningún tipo de beneficio sobre exoneración de impuestos, pues deben pertenecer a la cooperativa que les cobra una comisión del 3% o el 4% del pago bruto de toda venta agrícola (no de las ganancias). Además de que La ONAT impone otro 5% del mismo monto.

El 2017 podría ser aún peor. Una manchita llamada pintadilla de la cual no se ha descubierto la causa está dañando la imagen de la hoja. Esta nunca ha sido ignorada a la hora de que Cubatabaco les pague a los productores aún a sabiendas de que durante el proceso de fermentación esta se pierde sin afectar la calidad final. Pero esto continúa siendo usado como pretexto para perjudicar al productor y recibir pagos superiores.

Esto ha traído como resultado que según el artículo – de 25 tabacaleros consultados, 25 elegirían abandonar Cubatabaco por estar descontentos con la empresa estatal, el cumplimiento del contrato y considerarla inútil. De ese 100 por ciento que rechaza a Cubatabaco, el 76 por ciento elegiría no pertenecer a ninguna cooperativa y poder negociar directamente y el 92% quisiera que fuera permitido crear cooperativas independientes de tabacaleros.

“Si este año nos quieren hacer lo mismo con la pintadilla esa tenemos que ponernos de acuerdo para no vender hasta que no tengamos un precio justo, para que no nos roben”, afirmó Janner, cuyo tabaco ha mermado también por enfermedades que serían controlables si contara con los productos necesarios.

Carlos apuntó que lleva “más de cinco cosechas teniendo afectaciones severas con la pata prieta y [las autoridades] no venden productos efectivos, solo a unos pocos”.

“Estoy trabajando por gusto y, pese al seguro, es demasiado el trabajo que se pasa para que paguen una miseria; si esto sigue así, no siembro más”, añadió.

“Si me afectan mi ganancia con el pretexto de la pintadilla, el año que viene si acaso siembro la mitad del tabaco y cultivo otros productos para vender a los particulares, que pagan en efectivo y en seguida”, dijo Alexander, un joven productor.

Los tiempos han ido cambiando en Cuba. “Los ánimos están caldeados” y asambleas de la cooperativa que anteriormente no tenían participación se llenan de asistentes para protestar en contra de las medidas y exigir se apersonen directivos de la ANAP, Cubatabaco y el Partido Comunista quienes al sol de hoy aún brillan por su ausencia.

Redacción Cubanos por el Mundo / Con información de Diario de Cuba

Written by María Fernanda Muñóz

Periodista venezolana. ¿La mejor arma? Humanidad. Pasión se escribe con P de periodismo

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