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Hugh Thomas, el “lord” que escribió la historia de Cuba

“Los que admiran los avances sociales debidos a la Revolución tienen que tener en cuenta también la brutalidad de los carceleros, el carácter arbitrario de una tiranía omnipresente que nadie podía prever, el tedio propio de un Estado burocrático ineficaz y la tristeza de una sociedad en la que están condenadas la excentricidad y la experimentación privada”, escribió en su libro Cuba, la lucha por la libertad el historiador británico Hugh Thomas

Hugh Thomas | el blog de montaner
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“Los que admiran los avances sociales debidos a la Revolución tienen que tener en cuenta también la brutalidad de los carceleros, el carácter arbitrario de una tiranía omnipresente que nadie podía prever, el tedio propio de un Estado burocrático ineficaz y la tristeza de una sociedad en la que están condenadas la excentricidad y la experimentación privada”, escribió en su libro Cuba, la lucha por la libertad el historiador británico Hugh Thomas (Windsor, Inglaterra, 1931), quien falleció este fin de semana a los 85 años en su casa de Londres.

Descubrí Cuba, la lucha por la libertad en Miami. En Barnes & Noble me topé con una llamativa portada simulando una típica caja de habanos y me la llevé a casa. Aquella edición, realizada hace poco más de una década, me sirvió para conocer hechos y personajes de la historia de mi país borrados o tergiversados en el relato con que el castrismo ha maniatado el conocimiento de varias generaciones.

En sus más de mil páginas, el gran hispanista compila el acontecer de la isla caribeña a lo largo de doscientos años, comenzando en 1762 con la toma de La Habana por los ingleses y finalizando con la instauración del castrismo y la crisis de los misiles. Está traducida a quince idiomas. En 2011 se hizo una edición conmemorativa por los cincuenta años de su primera impresión.

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Diez años le tomó redactar esta monografía al joven Thomas: la comenzó en 1961 (luego de terminar su obra más elogiada y conocida, La Guerra Civil española) y la publicó en 1971. Escrita hace casi medio siglo, sigue siendo inevitable referencia para el entendimiento del acontecer de la nación cubana desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la segunda mitad del XX.

El escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner conoció a Thomas en Londres. Se encontraron varias veces en Washington DC y en Madrid, donde el cubano vivió exiliado por varias décadas, y sostuvieron largas y fructíferas conversaciones telefónicas compartiendo interpretaciones del devenir de Cuba y de España.

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“Su historia de Cuba es magnífica. Tiene algunos errores sin importancia. La Reina de Inglaterra lo hizo Lord y Caballero del Reino Unido, pero él lo era desde siempre. Su historia de La Guerra Civil española fue muy importante. Los españoles la conocieron durante la Transición”, me comentó Montaner a propósito del fallecimiento del incansable historiador, cuyas aportaciones sobre importantes hechos y etapas de la historia de Hispanoamérica son estudiadas a ambos lados del atlántico.

Otro intelectual cubano que sostuvo amistad con Thomas es Frank Calzón: “Lo conocí antes de que fuera Lord, a comienzos de los años setenta, junto a Elena Mederos, quien fuera Ministro de Bienestar Social de la revolución hasta que Fidel Castro traicionó todo lo que había prometido. Con Thomas realizamos conferencias sobre Cuba en nuestra organización Of Human Rigths. Conversamos mucho sobre lo que pasaba en la isla. A Thomas le parecía muy interesante cómo a los países comunistas, a finales de los setenta, comenzaban a llegar transmisiones de televisión de la Europa democrática, cosa que influyó en la mentalidad de la gente para el cambio que vino después”, reveló desde Washington Calzón, uno de los impulsores de Radio Martí.

Calzón, activista pro derechos humanos, director del Center for a Free Cuba, y a quien el régimen cubano a acusado de agente de la CIA, igual que a Montaner, me contó que una vez Thomas lo llevó a la Cámara de los lores, la Cámara Alta del Parlamento del Reino Unido:

“Me había dicho que allí había una inglesa comunista, pero yo no le creía, pensaba que era un chiste, hasta que me la mostró y efectivamente la señora hablaba de la plusvalía y todo. Allí mismo, en la cámara de los lores, pidió que se investigara sobre el estado de Hubert Matos siendo prisionero político de Fidel Castro. Fue un gran intelectual y una gran persona. Cuando Elena Mederos falleció él viajó de Londres a Washington y habló en el sepelio. Lástima que murió, como tantos otros, sin ver el final del castrismo. En el Centro para Cuba Libre tenemos la iniciativa de la Legión de Honor, que sería toda una pared en el Capitolio de La Habana con las fotos de personas que han luchado por la libertad de Cuba y allí estará Hugh Thomas”.

“Nuestro pequeño país fue su otro amor intelectual. Puso al desnudo las medias verdades históricas sobre Cuba de la intelectualidad europea de la época, deslumbrada por la maquinaria propagandística castrista y sus corifeos. Nunca el castrismo había sido denunciado internacionalmente con tanta seriedad y profundidad. Su voluminoso ensayo demostró que, en realidad, cada media verdad terminaba eclipsada y finalmente extinta por su implícita media mentira siamés”, escribió sobre Cuba, la lucha por la libertad el historiador cubano Eduardo Lolo.

El presidente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio, con sede en New Jersey, lamenta que los libros de Thomas sigan censurados en la isla, pero está seguro de que ocuparán “un lugar cimero en la historiografía nacional cuando se puedan leer en libertad las obras de este británico aplatanado, que supo desenmascarar y retar a duelo la infamia”.

Para Lolo, Thomas fue uno de los hispanistas más objetivos del siglo XX: “Su historia de la Guerra Civil española fue, desde su primera edición, un clásico de la historiografía. Según los entendidos, nadie nunca había escrito de manera tan seria sobre un tema que, desde un principio, había dividido no solamente al pueblo español, sino también a quienes pretendieron describirla”.

Con apenas treinta años, en 1961, Thomas publicó La guerra civil española. Fue un título clandestino durante el franquismo, pero luego, en la Transición, logró gran notoriedad e influencia. Fue su segundo libro (el primero fue Disarmament – the way ahead Fabian Society, 1957) y el propio autor reconoció que marcó su vida para siempre.

El historiador hispanobritánico Charles Powell, director del Real Instituto Elcano y vicepresidente segundo de la Fundación Transición Española, ha dicho sobre la Historia de la Guerra Civil española: “Fue la primera historia seria, profesional, basada en fuentes muy amplias. Tenía un gran conocimiento de la historia militar. Su esfuerzo de comprensión de las causas que llevaron a ambos bandos a la Guerra Civil fue lo que más llamó la atención a los lectores españoles, adoctrinados como estaban en una u otra versión. Pocos libros han suscitado ese nivel de adhesión y empatía. Aunque refleja una cierta simpatía por la República, no toma partido, es ecuánime. Como demócrata, le producían rechazo ciertas actuaciones de ambos bandos”.

En 2001, a propósito de una edición especial de La guerra civil española celebrado los cuarenta años del libro, Thomas le dijo al historiador e investigador Manuel Lucena Giraldo del Diario ABC: “La España de hoy parece un país de tolerancia, demócrata, y no puede ocurrir lo que pasó entre 1931 y 1936”.

Desde que en 1955, con veintipocos años, Thomas visitó España por primera vez quedó hechizado por la nación ibérica, a la que le aportó una interesante y acuciosa trilogía sobre el Imperio español: El Imperio español: de Colón a Magallanes (2006), El Imperio español de Carlos V (2010) y Felipe II: el señor del mundo (2013), que fuera su último libro publicado. Colaboró con el diario ABC. Fue miembro de la Real Academia de la Historia de España desde 1994 y en 2001 recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica.

Fue un autor prolífico. Publicó más de veinte títulos. Escribió sobre Europa, México, Venezuela, la Crisis de Suez de 1956, los inicios de la Guerra fría, Goya, el empresario industrial español Eduardo Barreiros (que murió en Cuba en 1992). Además de sus textos de historia, publicó las novelas The World’s Game (1957), The Oxygen Age (1958) y Klara (1988). Le sobreviven su esposa, la artista plástica Vanessa Jebb, y tres hijos del matrimonio.

Mucha razón tiene Iván Acosta, autor de la famosa obra El Super, al asegurar que los cubanos, los interesados en la historia de nuestra nación, debemos agradecerle a Thomas “una de las mejores interpretaciones de la complicada historia de la República de Cuba”. ¿Quién iba a decirnos que nos la iba a escribir un Lord?

Por Luis Leonel León
Publicado originalmente en el blogdemontaner

Written by @norismarnavas

Productora de contenido en Cubanos por el Mundo. Locutora certificada. Profesora universitaria. Investigadora

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