La activista Rosa Escalona, integrante de la agrupación opositora Damas de Blanco, denunció que tras un año del incidente donde ella y su familia fueron agredidos físicamente de forma brutal y casi dos de ellos pierden la vida, no se sienten seguros al saber que los autores del crimen “andan por las calles como si nada hubiera pasado”.
En entrevista con Martí Noticias, Escalona, quien reside en Holguín, tras un año del incidente, gozan de total impunidad. “Les hicieron el juicio por tantas presiones que hicimos, pero ya los dos están en la calle a pesar de que no ha pasado el tiempo establecido para que se cumpla la sanción”, asegura la mujer.
Según comentó la activista, tras encontrarse a sus agresores en la calle se dirigió al Tribunal Municipal de Holguín a indagar las razones, y allí le dijeron que “no tienen que ver con eso, que la función de ellos es sancionarlos y que si están en la calle es un asunto de la prisión”.
También buscó respuestas en las oficinas de Atención a la Ciudadanía, y “no me dejaron ni hablar, y prácticamente salí expulsada de allí. Según ellos yo siempre me estaba quejando”, dijo.
La brutalidad dejó secuelas en la familia, por lo que cuesta sentirse seguros en la calle y denuncia que su caso, como el de tantos otros en Cuba, ocurren por la “impunidad policial”.
Para la Dama de Blanco, las leyes cubanas continúan siendo manipuladas por el régimen cubano, para brindarle amparo “a los asesinos” que les trabajan, así como a la policía política.
Sin embargo, esto no ha detenido a la Dama Blanco, que continúa cumpliendo con su activismo, lo que le ha valido la detención en varias ocasiones para evitar que vaya a misa los domingos y participe en las marchas opositoras.
Recuento de la agresión
En mayo de 2016, justo el día de las madres, la activista se dirigía con su esposo Alberto Freire Leyva y y sus hijos Yuniel, Yadier, y Yunior Freire Escalona al cementerio de Holguín, cuando dos hombres que estaban en un camión se les acercaron y sacaron unos tubos con los que comenzaron a golpearlos.
Los criminales fueron identificados por la familia como dos personas que estaban “al servicio de la Seguridad del Estado”, y los arrestaron luego de la insistencia de la familia. Finalmente, los enjuiciaron y sancionaron a 3 años de privación de libertad al padre, y 10 meses al hijo.
En la agresión, a su hijo Yunier de 25 años de edad, le fracturaron el cráneo y sus dos hijos menores de edad fueron traslados al hospital pediátrico, por los golpes que recibieron en todo el cuerpo. En el caso de su esposo, los golpes en la cabeza le provocaron una hemorragia interna que ameritó su intervención para extirparle el bazo.
Redacción Cubanos por el Mundo / Con información de Martí Noticias