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Carlos Alberto Montaner sobre carta democrática de OEA: “Puro papel mojado”

La OEA evaluará mañana las acciones a tomar con respecto a Venezuela
La OEA evaluará mañana las acciones a tomar con respecto a Venezuela

Para el periodista cubano Carlos Alberto Montaner, la Carta Democrática de la OEA, firmada en Lima en el año 2001 por 34 países miembros, sólo ha sido “puro papel mojado” al tratarse de Venezuela.

A juicio del escritor, los más de 60 muertos, centenares de heridos y torturados por el régimen de Maduro, no sirven para que las naciones se pongan de acuerdo y de esa manera condenar las acciones dictatoriales de los chavistas.

Puro papel mojado. De nada sirvió la Carta Democrática Interamericana solemnemente firmada en Lima en el 2001 por los 34 países miembros de la OEA. Sesenta muertos, cientos de heridos y torturados y más de dos mil detenidos, pero la Organización de Estados Americanos no pudo ponerse de acuerdo para condenar al régimen de Venezuela tras la deriva totalitaria adoptada por Nicolás Maduro.

Para Montaner, los países del CARICOM, que son los mismos que conforma la iniciativa Petrocaribe, llamada por él como la Odebrecht venezolana, sólo es un “club de amigos” que vendieron su conciencia a cambio de petrodólares venezolanos, que ya hoy no existen.

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Casi todos los países del CARICOM, que son aproximadamente los mismos de Petrocaribe, la Odebrecht venezolana, corrompidos a punta de petrodólares, le vendieron al chavismo la conciencia democrática y la compasión por los muchachos que luchan y mueren por la libertad.

Asi mismo, afirmó que la canciller venezolana, como la mayoría de los políticos maduristas, están bajo el mando del régimen de Castro, quien es el que mueve los hilos de la política venezolana.

Formaron un club de estómagos agradecidos, secretamente coordinados en este evento por la cancillería venezolana controlada por los hábiles operadores políticos de la Dirección de Inteligencia (DI) cubana, presidida por el general Eduardo Delgado Rodríguez, para oponerse a la resolución presentada por EE.UU., Canadá, México, Perú y Panamá, aportando una declaración alterna, totalmente anodina, que no tenía otro objeto que impedir la mayoría calificada que exigía el reglamento de la OEA para forjar una declaración conjunta.

Explica que Castro y Maduro se unieron para dotar ” súbita y hábilmente de política exterior a unos minúsculos países que carecían de ella, con el objeto de bloquear la acción de unas naciones que pretendían cumplir con el compromiso moral contraído por todos en la Carta Democrática Interamericana”.

A continuación el el resto del artículo del periodista cubano Carlos Alberto Montaner:

Este resultado era predecible. La OEA es una institución geográfica que surgió impulsada por la Guerra Fría. No obstante, su arquitecto, Estados Unidos, perdió interés en el organismo. Especialmente desde que, en diciembre de 1989, la institución se le escapó de las manos y condenó a Washington por la invasión a Panamá, efectuada para terminar con la narcodictadura criminal del general Manuel Antonio Noriega.

Los hechos se precipitaron tras el asesinato de un oficial norteamericano destacado en la Zona del Canal y la violación de la esposa de otro por cuenta de los militares norieguistas. La invasión, finalmente, le trajo la democracia al país. Pocos meses después, el gobierno legítimo de Guillermo Endara, inspirado por el vicepresidente Ricardo Arias Calderón, desmilitarizó a Panamá, cancelando para siempre unas Fuerzas Armadas que sólo habían servido para tiranizar al pueblo y estimular el tráfico de drogas.

Deberían existir sanciones para los diplomáticos y los Estados miembros que violan los compromisos que habían jurado defender. No es posible que funcionarios y políticos comprometidos con el cumplimiento de los Derechos Humanos y las reglas de la democracia liberal, acaben respaldando a la dictadura de Maduro por un puñado de barriles de petróleo y otros oscuros negocietes.

Fue premonitoria la reciente amenaza del senador Marco Rubio a República Dominicana, Haití y El Salvador si no respaldaban posturas democráticas dentro de la OEA. Tras el reciente espectáculo, acaso algunos legisladores republicanos y demócratas propicien en Estados Unidos la aprobación de una ley bipartidista por la que se castigue de oficio a quienes ignoran o traicionan los compromisos previamente contraídos en las instancias internacionales.

Ya se sabe que negarles las visas de acceso a Estados Unidos a los políticos y funcionarios corruptos, la confiscación de sus recursos mal habidos, o decretar la imposibilidad de adquirir propiedades en el país, tienen un fuerte efecto disuasorio sobre las conductas reprobables de estos bandidos de cuello blanco. Sería una forma legítima de contribuir a la decencia y a la seriedad de la región.

Redacción Cubanos por el Mundo / Por Carlos Alberto Montaner

Written by John Márquez

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