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Controvertido estudio sobre el éxodo de Mariel pone a profesor cubanoamericano en el ojo del huracán

Imagen del éxodo de Mariel, en 1980. (Latin American Studies)
Imagen del éxodo de Mariel, en 1980. (Latin American Studies)
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La economía del trabajo migratorio había sido un área relativamente tranquila para el especialista George Borjas, de 66 años, de origen cubano. Su intenso trabajo lleno de análisis numérico lo han convertido en un líder en su campo, llevándolo a ser un catedrático de Harvard, aunque desconocido para el público en general.

Sin embargo, tras publicar un estudio sobre el éxodo de Mariel y su incidencia dramática en los salarios de los nativos de Miami, ha quedado en medio de un acalorado debate, incluso con compañeros académicos, que han denigrado su trabajo calificándolo de “espurio”.

Eso es evidencia de que incluso entre los académicos, la inmigración -como tantos otros temas- se ha vuelto un asunto de política. “Es improbable que este acrimonioso debate se resuelva pronto”, concluyó un análisis de Bloomberg en junio sobre el debate del Mariel.

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Cuando se le preguntó qué pensaba sobre el tono de las campañas presidenciales de 2016 -con frecuentes estereotipos de muchos inmigrantes como delincuentes-, Borjas se opuso a las implicaciones de que él mismo fuera xenófobo porque no llegó a una conclusión políticamente correcta:

George Borjas, catedrático cubanoamericano
George Borjas, catedrático cubanoamericano

“Odio eso”, dijo en una entrevista telefónica. “Yo detesto eso. Ha sido una tormenta de Twitter, y todos estos blogs, y quién necesita eso. “Si él estuviera empezando hoy, dijo, él nunca consideraría entrar en un tema tan cargado políticamente como la economía de la inmigración.

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Nacido en Cuba, Jorge Jesús Borjas, llegó a Miami con su madre en 1962, a la edad de 12 años, y se estableció por cerca de dos años en una casa en la Northeast 41st Street, una zona que en su mayoría eran inmigrantes cubanos. Cuenta que su madre tuvo problemas para encontrar trabajo, y se mudaron a Nueva Jersey, para estar cerca de sus hermanas.

Como muchos cubanos que vieron los medios de subsistencia de sus familias destruidos por los comunistas, Borjas es un conservador declarado. Con una licenciatura en la Universidad St. Peter’s de Jersey City y estudios de postgrado de la Universidad de Columbia, trabajó durante años enseñando en Queens y en universidades estatales en California antes de que su investigación le diera un lugar en Harvard, considerado un bastión del pensamiento liberal.

Su trabajo sobre el éxodo de Mariel ha sido atacado por progresistas que abrazan a inmigrantes y por libertarios pro-empresarios que creen que los empleadores deben ser capaces de contratar el trabajo más barato posible.

Sin embargo, recientemente ha atraído la atención positiva de algunos liberales re-examinando sus posturas de inmigración. El ejemplo más notable es la edición de julio-agosto de “El Atlántico”, donde Peter Beinart, un profesor liberal, ha escrito una historia de portada: “Cómo los demócratas perdieron su camino en la inmigración”.

“Aunque los economistas difieren sobre el alcance del daño, la inmigración perjudica a los estadounidenses con los que compiten los inmigrantes”, escribió Beinart. “Y puesto que más de una cuarta parte de los inmigrantes recientes de Estados Unidos carecen incluso de un diploma de escuela secundaria o su equivalente, la inmigración afecta especialmente a los trabajadores nativos menos educados, las mismas personas que ya están luchando más. El sistema de inmigración de Estados Unidos, en otras palabras, enfrenta a dos de los grupos que los liberales se preocupan más -los pobres nativos y los pobres inmigrantes- uno contra el otro”.

El artículo de Atlantic cita y apoya la afirmación de Borjas de que los economistas sienten una enorme presión injusta para ser pro-inmigración.

Beinart cree que las primeras declaraciones de Donald Trump sobre México pagando por un muro empujaron a los demócratas a adoptar una postura más favorable a la inmigración de la que habían ocupado anteriormente.

Hace una década, la izquierda estaba mucho más preocupada por los efectos sobre los trabajadores nativos, escribió. Un ejemplo: el senador independiente de izquierda Bernie Sanders dijo una vez que las fronteras abiertas eran una “propuesta de los hermanos Koch” para bajar los salarios y herir a los trabajadores estadounidenses – una postura anti-inmigratoria que suavizó durante las primarias presidenciales.

Inmigrantes: la competencia de trabajadores domésticos

Otro ejemplo: el columnista liberal del New York Times Paul Krugman escribió en 2006: “La inmigración reduce los salarios de los trabajadores domésticos que compiten con los inmigrantes”.

En su blog, Borjas apoya mayores restricciones a la inmigración, pero no cree que un muro – construido por México o cualquier otra persona – haga algo bueno. Se opone a la deportación masiva de inmigrantes indocumentados como inhumana. Y aboga por un impuesto sobre las empresas – de alta tecnología, agrícolas y todo lo demás – que se benefician de los salarios de los inmigrantes más baratos, y dar ese dinero a los estadounidenses desplazados por los inmigrantes.

En un blog reciente, resumió su posición política: “Hay algo extraordinariamente histórico y extraordinario en que los Estados Unidos han ofrecido esperanza a” los cansados y los pobres “de otros países durante tanto tiempo.

“Y yo, por ejemplo, me gustaría que esto continuara. Pero la continuación de esta política requiere que el número de inmigrantes de baja cualificación se establezca de manera responsable. La inmigración de baja calificación no puede permitirse crear dislocaciones considerables y no compensadas en las oportunidades económicas de los estadounidenses de baja calificación”.

Redacción Cubanos por el Mundo / Traducción al español desde Miami Herald

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