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Acorralados e inseguros: así se sienten los cubanos en Nuevo Laredo

Mil cien cubanos se hallan varados en Nuevo Laredo, en el estado mexicano de Tamaulipas, a las puertas de la frontera estadounidense, luego de que el ahora expresidente Barack Obama derogara la política de "pies secos / pies mojados", el pasado 12 de enero de 2017 | archivo
Mil cien cubanos se hallan varados en Nuevo Laredo, en el estado mexicano de Tamaulipas, a las puertas de la frontera estadounidense, luego de que el ahora expresidente Barack Obama derogara la política de "pies secos / pies mojados", el pasado 12 de enero de 2017 | archivo

La permanencia legal en México es la incógnita. Llegará o no, eso está por verse. Esa es la historia de Ana Pardo, contada por El Mañana de Nuevo Laredo, donde confiesa querer hacer su vida en Nuevo Laredo, tras haber dejado atrás Cuba, aunque en México no tenga la certeza de poder permanecer de forma legal.

Ella como un gran número de cubanos, recibió una visa de visitante por un año, sin embargo, ese trámite no le permite vivir de forma permanente en México.

Desde el 14 de enero llegó a México, quedando del lado mexicano en la frontera con Estados Unidos. Desde entonces, visita con frecuencia Migración, esperando recibir la residencia sin suerte. Sólo posee la visa de visitante, con la que no puede salir de la ciudad.

“Estoy preocupada por mi futuro, yo quiero quedarme aquí, hacer mi vida, comprar una casa, tener un buen trabajo, pero con un permiso de un año no puedo. Además me dicen que no puedo salir porque pierdo todos los permisos”, comentó la mujer.

Aseguró que en contacto con personas que viajaban con ella desde su natal país, le informaron que al quedarse en la Ciudad de México, los de migración le dieron papelería de residencia permanente, mientras que en esta ciudad el permiso es temporal.

Mucho papeleo

“¡No entiendo por qué hacen diferente los trámites si es la misma oficina! Aquí quedamos como 130 cubanos que queremos hacer nuestra vida y que ya tenemos trabajo, sólo nos falta estar de manera legal”, manifestó Ana.

Lo que quiere Ana es poder hacer su vida en Nuevo Laredo, con una casa, un trabajo y poder establecerse.

“Los que nos quedamos aquí fue para hacer una vida, porque sólo queríamos salir del gobierno de Cuba. Muchos ya se entregaron a Estados Unidos, pero nosotros tenemos otro plan, vivir, y es triste saber que no sabemos qué hacer porque un año no es nada, ¿y luego qué hacemos?
“No sabes cuántas ganas tengo de comprar una lavadora y varios muebles para el hogar, pero tengo miedo de perderlos cuando mi permiso se termine”, externó la migrante.

Redacción Cubanos por el Mundo

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