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Cuba: el país de los geriátricos

El extraordinario envejecimiento de la sociedad y la exigua tasa de natalidad en Cuba
El extraordinario envejecimiento de la sociedad y la exigua tasa de natalidad en Cuba

Vigorosa campaña oficialista se ha llevado a cabo últimamente por los medios de difusión sobre reuniones y conferencias de alto nivel sobre el extraordinario envejecimiento de la sociedad y la exigua tasa de natalidad en el país. El noticiero nacional se hace eco en la voz de quienes cubren los eventos con notas informativas que hacen llegar al televidente las razones por las que casi un cuarto de la población cubana rebaza los sesenta años de vida y las féminas reducen la procreación.

En la voz de estos periodistas no se hace esperar el razonamiento de una de las principales razones: la esperanza de vida del cubano que alcanza casi las ocho décadas de existencia. Y, por supuesto, el cuidado de la salud “gratuito” y de “elevada calidad”, que permite tan alto índice para una comunidad del tercer mundo.

Por razones de capacidad en el artículo no se cuestiona si en realidad la salud resulta gratuita al pueblo, ya que sobran razones para no creerlo, como tampoco la calidad de nuestros centros y especialistas del ramo que dejan tanto qué desear

Por razones de capacidad en el artículo no se cuestiona si en realidad la salud resulta gratuita al pueblo, ya que sobran razones para no creerlo, como tampoco la calidad de nuestros centros y especialistas del ramo que dejan tanto qué desear; ni hay espacio suficiente para debatir por qué Cuba es hoy un país “tercermundista”. Cada réplica ofrece holgura a una triada de enunciados diferentes.

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Lo importante ahora está en investigar por qué en Cuba solo van quedando ancianos de retiro y las mujeres jóvenes no paren. Echemos un vistazo a la otra cara de la moneda con que la prensa oficial presenta este fenómeno.

Es cierto que los cubanos de hoy duran más sobre la tierra, al margen de los que mueren asesinados o por accidentes, dos razones estas muy acrecentadas a partir del triunfo revolucionario. Y es cierto también que la medicina del país ha contenido múltiples enfermedades infectocontagiosas por medio de la vacunación general desde el nacimiento de un bebé y el seguimiento meticuloso en cada ciudadano. Hoy el cáncer en muchas de sus facetas está siendo dominado con eficacia por cirugías y quimioterapias modernas y los problemas cardiovasculares roban menos vidas gracias a la intervención quirúrgica, medicamentos más efectivos y aditamentos de última generación como el marcapasos, el desfibrilador, etc. Pero lo que no se puede obviar en este análisis es que la medicina moderna ha evolucionado en todo el mundo de sesenta años acá, y hasta el país más retrógrado cuenta hoy con el desarrollo médico de la ciencia. No se puede anclar la medicina actual en los años cincuenta para compararla.

Pero lo que escapa al ojo miope del periodista oficial es la estampida de millones de cubanos hacia cualquier sitio del mundo, por escurrirse de un sistema monolítico que desconoce las aspiraciones individuales de cada habitante. Y este sistema monolítico que basa sus lineamientos en que “aquí nadie puede ser rico” –salvo sus dirigentes, claro– ha obligado, sobre todo a la juventud que aspira a una vida mejor, a marcharse de Cuba y soportar con estoicismo las penurias que todo emigrante sufre por el vacío de la Patria con tal de poder desarrollarse según el potencial de sus capacidades. No hay que ser especialista en aritmética para entender que al marcharse los jóvenes, el por ciento de ancianos aumenta y los nacimientos se reducen porque los viejos no procrean.

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Si a esto, que ya es mucho para entender el porqué de la crisis, se añade la “liberalidad” del aborto en el país, ¿cuántos millones de niños que pudieron nacer fueron asesinados por el escalpelo y la cureta del médico en los salones de interrupción de los hospitales cubanos?

Y como colofón a esta crisis, el proselitismo de la homosexualidad que lleva a cabo en toda la Isla, Mariela Castro, la hija ilustre del “presidente” Raúl Castro, ayuda en gran medida a la falta de natalidad en la población. Si, como muchos de ellos esperan para años futuros, la mitad del pueblo de Cuba sea homosexual, se le dará el golpe de gracia a la nación cubana, pues como es fácil entender, macho con macho y hembra con hembra, no engendran.

Hay dos detalles muy curiosos que de cierta manera tienen que ver con la longevidad de la ciudadanía: la escasa alimentación y el poco trabajo. Quizás alguien piense que es una ironía; pero no, es cierto.

Y se ejemplifica con los anacoretas y sabios de la antigüedad que apenas se alimentaban dentro de una cueva y duraban muchos años. La abstinencia los mantenía muy delgados, pero saludables. A los flacos –y hágase un estudio sobre los alcohólicos callejeros– no los ataca la hipertensión, ni la gastritis, ni muchas otras sintomatologías que acosan a los obesos y “bien comidos”. Hay personas muy cercanas a los noventa años que se mantienen libres de todas las enfermedades por comer poco. Hasta el cáncer y la gota, según estudios especializados, atacan con mayor frecuencia a los comedores de carne roja. ¡Pobres nuestros ministros!

Foto: Adan Iglesias
Foto: Adan Iglesias

El otro detalle es que el pueblo de Cuba aprendió a no trabajar duro, a no ejercitar los músculos en labores sofocantes, a permanecer detrás de los burós, o como custodios, inspectores y policías. En este país la mayoría poblacional vive del “invento”. Y qué decir de los “mueleros”, que son los dirigentes inferiores que se la pasan en reuniones proselitistas y por nada del mundo se agachan a sembrar un boniato. Hablo también del cubano de a pie que descubrió hace tiempo que lo engañan con la doble moneda, cuando le pagan con un peso que vale cuatro centavos y en desquite no “pincha”. Hace como que trabaja de la misma forma a como el Estado hace como que le paga.

Y la holgura también es calidad de vida. De aquí se desprende otro fenómeno que agobia al país: la miseria económica, porque como bien me dijo una estudiante del pre: “El único sitio donde “éxito” va delante de “trabajo” es en el diccionario”.

Por eso, no importa lo que pretendan hacer creer al pueblo ingenuo por los medios informativos afines al Gobierno, el envejecimiento poblacional de Cuba y el índice de natalidad en vertiginosa picada, lejos de ser una ocurrencia casual de la sociedad, se debe a los errores administrativos y políticos de un sistema incompetente que, tarde o temprano, se difuminará si no realiza cambios profundos e inteligentes.

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