in ,

Raúl Castro a los emprendedores: ¡despacito!

Raúl Castro en la clausura del VI Congreso del PCC en La Habana|martinoticias.com
----- Publicidad ---

¿Qué le sucedió a aquel Raúl Castro afable y reformista que vendieron en todo el mundo? Algunos se sorprendieron al descubrir que el producto era de peor calidad que un Rolex fabricado en Corea del Norte.

Resultó ser que el día que se cumplían 11 años de aquel comunicado de Fidel Castro en el que transfirió funciones a su hermano, pudo constatarse con aún mayor claridad que los cambios anunciados bajo la pomposa etiqueta de «raulismo» no suponían una transformación estructural del modelo totalitario: los cubanos siguen excluidos de la economía nacional y tienen que conformarse con sobrevivir en negocios precarios que ni siquiera son reconocidos de forma legal.

El «raulismo» era apenas una estratagema publicitaria basada en una apertura puntual hacia micronegocios, de fácil reversibilidad y sujetos a extremos controles.

Quienes no padecían de amnesia ni de estulticia sabían que el fantasma de la «Ofensiva Revolucionaria» —que en 1968 liquidó a decenas de miles de pequeños y medianos negocios cubanos— siempre estuvo en el horizonte de lo posible. A la salida del sol del pasado primero de agosto los que pusieron su esperanza en prosperar bajo un régimen totalitario vieron quebrados sus sueños.

La regulación dada a conocer el pasado martes establece que «no se concederán nuevas autorizaciones para un grupo (amplísimo) de actividades hasta tanto concluya el perfeccionamiento del trabajo por cuenta propia» (o sea, hasta nuevo aviso, si es que hay alguno).

También determina que «de manera definitiva, en lo adelante no se otorgarán autorizaciones en las actividades de ‘vendedor mayorista de productos agropecuarios’, ‘vendedor minorista de productos agropecuarios’, ‘carretillero o vendedor de productos agrícolas de forma ambulatoria’, ‘comprador vendedor de discos’ y ‘operador de equipos de recreación para los equipos rústicos'».

Once años después —Chanel, Fast & Furious, Madonna y Rolling Stones mediante—, los sueños de los cubanos siguen bajo el férreo bloqueo de… el Estado castrista. Bajo el Socialismo del Siglo XXI los sueños están privatizados.

Los únicos con derecho a soñar en la Isla son los miembros del clan Castro y sus mafiosos cómplices en La Habana y Caracas. Como ha sugerido la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba en este vídeo, solo ellos pueden bailar. Los demás tienen que marchar bajo sus órdenes, en orden y despacito.

Publicado originalmente en Diario de Cuba por Juan Antonio Blanco

----- Publicidad ---

¿QUE OPINAS? NO OLVIDES DEJAR TU COMENTARIOS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

En Cuba no están preparados por si cae el “gobierno” venezolano

Editorial Hypermedia convoca al cuarto Premio Reportajes edición 2018